‘Riberpincho’, un viaje de lujo para el paladar en Quintanilla

La sexta edición de esta ruta de tapas ha logrado que todos los establecimientos de la localidad y uno de Olivares de Duero prepararan sus elaboraciones.

A pocos kilómetros de entrar a Quintanilla de Onésimo, una vez que cruzas Sardón de Duero, ya se observa que la nota predominante del paisaje son las grandes extensiones de vides, que se mezclan entre pinos a ambos lados de la carretera. Una tierra rica en vinos -hay 12 bodegas con Denominación de Origen Ribera de Duero en el pueblo- que la hacen ser el ‘Corazón de la ribera’, como reza su nuevo lema turístico.

Pero no son solo los vinos lo que nos trae hasta aquí, sino la sexta edición de la ruta de pinchos ‘Riberpincho’, que se ha celebrado este fin de semana en esta localidad de Campo de Peñafiel.  Unas jornadas que este año han logrado hacer partícipes a los diez bares, pubs y restaurantes de Quintanilla -Bar Redondo, Mesón Quintanilla, Pub El Barrio, Restaurante Hotel Arzuaga, Bar Bustelo, Bar Studio 17, Bar Gómez, Cafetería Mario’s, Bar Tess, Posada Real Fuente Aceña-, además del Bar Miguel de la localidad vecina Olivares de Duero.

Una ruta que supone el mejor viaje para el paladar al centro del placer y que en Noticiascyl hemos podido disfrutar con su alcalde, Raúl Piquero, como maestro de ceremonias y guía. Un camino donde por el módico precio de 2,5 euros se podía disfrutar de elaboraciones gastronómicas de todo tipo, bañadas por los mejores Riberas, una cerveza bien fría o cualquier refresco que mitigara el calor.

Unos pinchos que van desde las elaboraciones algo más sencillas -pero igual de sabrosas- como una pulguita de rabas y las mini hamburguesas de Studio 17, hasta otras más concienzudas como la tartaleta de riñones al Jerez, del Restaurante Fuente de la Aceña, o el ‘Capricho’, del Bar Miguel.

También a destacar las elaboraciones de Agustín Pérez para el Restaurante Hotel Arzuaga con preparaciones como la envoltura de rabo en pasta brie sobre crema de patata, salsa de su propio jugo y virutas de foie. Sin olvidarse de las Coxinha del Bar Redodno, una elaboración brasileña con tomate, pollo y cebolla dentro de una masa rebozada a modo de bola.

Y, como no podía ser de otra manera, ese viaje del buen gusto se cierra con un postre, como los elaborados por la Confitería Zamora para Studio 17. Así un sinfín de elaboraciones que te obligan a recorrer Quintanilla de Onésimo para conocer a sus amables gentes y a cruzar el puente sobre el Duero para llegar hasta la pequeña vecina de Olivares.

Un camino agradable que podría alargarse todo lo que uno quisiera, puesto que las ganas van a ir en aumento a medida que se reduce la cantidad de comida que un estómago puede soportar hasta saciarse.

Un fin de semana que ha supuesto el final perfecto para la Semana Cultura de Quintanilla de Onésimo, donde ha habido actividades para todos los gustos, como teatro, música o el jardín vertical de macetas de flores hechas con lana.

Y es que Quintanilla de Onésimo es un lugar a potenciar y conocer, rodeado de espléndidos parajes donde las vides cercan a una localidad de poco más de 1.000 habitantes que sabe que su mayor tesoro es su patrimonio.

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