Lo que mal empieza, mal acaba

El Real Valladolid firma una de las peores temporadas de su historia y recurrirá a una limpia completa de vestuario para encontrar la estabilidad que le ayude a luchar por el ascenso la próxima temporada

Real Valladolid, Segunda División, Fútbol
El Real Valladolid volvió a perder en el último partido de la temporada

Sábado, 22 de agosto de 2015, el Real Valladolid comienza la Liga cayendo en el Nuevo Arcángel, ante el Córdoba por 1-0, dejando malas sensaciones y esperando la incorporación de fichajes de verano de última hora que le dieran al equipo ese salto de calidad que por aquel entonces ya necesitaba.

Sábado, 5 de junio de 2015, el conjunto pucelano cierra el campeonato doméstico, cayendo en casa en por 1-3 ante el Real Mallorca, dando una pésima imagen, siendo despedido por su afición con pitos y al grito de “Jugadores mercenarios” y haciendo bueno el dicho que dice que: “Lo que mal empieza, mal acaba”.

Entre medias, tres entrenadores, un grupo de jugadores mitad agotados (sobre todo psicológicamente), mitad desbordados por la situación y, sobre todo, una afición cansada. Cansada de ver a su equipo hacer el ridículo partido sí y partido también y de arrastrar la elástica blanquivioleta por Anduva, Butarque y la amplia mayoría de campos de la geografía española.

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Roger rodeado de jugadores del Real Mallorca

La temporada finaliza pero está claro que el daño de este pésimo año futbolístico no queda aquí. La imagen, el mal ambiente en el vestuario contrastado por las declaraciones del último entrenador, tras Garitano y Portugal, que ha ocupado este año el banquillo pucelano así lo atestigua.

Ahora toca buscar culpables, hacer una gran limpia en el vestuario, aprender de los errores, que son muchos, y comenzar de cero, con todo lo que esto conlleva. No nos pensemos que será fácil el verano, el confeccionar primero un equipo totalmente nuevo y el acertar, he aquí la clave, con los jugadores que lleguen y también con el entrenador, que a buen seguro será un Paco Herrera que conoce la categoría y que ya ha demostrado tanto en el Celta, como en Las Palmas y Real Zaragoza que no le tiembla el pulso a la hora de, por ejemplo, apostar por la cantera.

Hablando de lo de abajo, jugadores como Ángel, Julio o Jose, con calidad y sobre todo ilusión, deben de ser claves de cara a la próxima temporada. Y es que esa ha de ser la palabra mágica durante los próximos meses: ilusión. El cuerpo técnico debe volver a ilusionar con fichajes de hombres y no de nombres y con un proyecto que vuelva a conectar con la afición.

Directiva, cuerpo técnico y jugadores, esos que han de llegar con ganas de comerse el mundo y de ascender con el Pucela, deben de generar ese vínculo necesario, de nuevo, con el fiel socio del Real Valladolid. Caminar de la mano para devolver a este club al lugar que se merece pero, sobre todo, para que el aficionado del Pucela este orgulloso de los colores que porta cada vez que acude al José Zorrilla a dar apoyo al equipo de sus amores.

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Álvaro Rubio intenta hacerse con el esférico ante la presión del conjunto mallorquín

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