Piden once años de cárcel por agredir sexualmente a una menor

Sobre una chica de 14 años, hija de un amigo del acusado.

Juzgados de Valladolid.

La Audiencia de Valladolid celebra juicio este miércoles, 18 de mayo, contra un varón de 29 años, J.G.M.G, que se expone a una condena de entre once y veinticinco años y medio de prisión, tal y como solicitan, respectivamente, el Ministerio Fiscal y la acusación particular, como autor de un delito continuado de agresión sexual sobre una menor de 14 años.

La acusación pública entiende que los hechos son constitutivos de un delito de agresión sexual sobre una menor de 14 años, merecedor de once años y medio de cárcel y del pago de una indemnización en favor de la víctima de 6.000 euros, mientras que la letrada de la joven eleva su petición de pena a veinticinco años y medio de privación de libertad, junto con una indemnización de 25.000 euros, por sendos delitos continuados de abuso y agresión sexual, otro más de agresión sexual y uno de exhibición de pornografía a una menor, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

El juicio se desarrollará, en principio, hasta el viernes próximo a puerta cerrada y en el mismo se analizarán hechos ocurridos a partir del 18 de mayo de 2015, fecha en la que según los acusadores el procesado, quien mantenía contacto a través de Facebook con la víctima, de 14 años e hija de un amigo, la convenció para que fuera a su domicilio y una vez allí, con el ánimo de satisfacer sus deseos libidinosos, la llevó a su dormitorio y tras desnudarla y besarla por todo el cuerpo la penetró vaginalmente.

Vídeo porno en una tablet

Con posterioridad, el procesado habría repetido idéntica conducta en otras tres ocasiones más en los meses de julio y agosto de ese año. En la última, el 16 de agosto, J.G.M.G. habría vuelto a consumar el acto con la menor, pese a la oposición de ella, y llegó a mostrarle en una tablet un vídeo porno para que la víctima aprendiera a realizarle una felación.

Los hechos se descubrieron tras este último episodio, ya que la menor, quien no sabía cómo poner fin a la situación, estuvo un tiempo sin regresar a casa, hasta que una amiga de la familia la encontró vagando por la ciudad. En el encuentro con su padre, la adolescente se abrazó a él y le contó todo lo ocurrido.

A consecuencia de ello, la víctima padece una sintomatología de índole ansioso-depresiva que precisó de medicación ansiolítica durante una semana y de sesiones de psicoterapia.

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