Vino y toros en el Castillo de Peñafiel

90 Catadores disfrutaron de excelentes caldos y faenas historicas

A falta de toros en Valladolid por San Pedro Regalado la Diputación Provincial ofrecía ayer, festividad del patrono de Pucela y de los toreros, una oportunidad única para conocer el mundo de los vinos y de la Tauromaquia; más en concreto seis plazas de toros de primera para seis vinos de primera en el castillo de Peñafiel, sede del Museo del Vino.Y a la postre los asistentes salieron entusiasmados del acto que finalizó a las tantas de la madrugada con flamenco incluido. Y es que el mundo de la Tauromaquia, en este caso mezclado con el de los vinos, da mucho de sí.

La idea la sirvió en bandeja a la institución provincial el sumiller Miguel Angel Benito; un peñafielense aficionado al mundo del toro y experto en caldos. Benito ha ganado varios concursos, lleva instalado en el complejo mundo vinícola desde hace tiempo y es el sumiller oficial del Museo del Vino.Con esta son tres ediciones y en dos de ellas ha participado nuestro colaborador taurino Santos García Catalán.

peñafiel cata vino 1La de ayer viernes fue de un interés inusitado ya que se mezclaron seis plazas de toros de primera, con seis faenas magistrales, y seis caldos excepcionales llegados desde las distintas D.O. de origen vinculados a las seis plazas de toros. La cosa arrancó con un G22 Txacolí, de Gorka Izaguirre (D.O. Txakoli de Bizkaia) que sorprendió a la concurrencia formada por unas 90 personas, la mayoría matrimonios jóvenes y veteranos que suelen acudir a todas las catas que se organizan. Es lo que se denomina enoturismo. Benito consideró a este Txacolí como una obra maestra.

En el maridaje taurino le correspondió como es obvio con la plaza de toros de Vista Alegre de Bilbao y una faena antológica del riojano Diego Urdiales ante un toro de Alcurrucén al que le cortó las dos orejas.

El siguiente vino a catar fue un Montilla-Moriles con título taurino: “Tauromaquia Amontillado Viejo”, de bodegas Gracia Hermanos que deparó otra gran sorpresa, ya que era un vino de 35 años en barrica. Y la plaza asociada fue la de Córdoba llamada “Coso de los Califas” con el visionado de una faena extraordinaria de Finito de Córdoba.

De las marismas gaditanas nos llegó una exquisita manzanilla (Maruja) elaborada por las bodegas de Juan Piñero, de Sanlúcar de Barrameda; frescura y sabor rociero deparó esta manzanilla con las consiguientes anécdotas de Benito que hicieron reír al personal. El maridaje taurino fue con la bella Maestranza sevillana y una faena de El Viti, el diestro salmantino que cautivó a los sevillanos en 1966 ante un toro de Samuel Flores.

Un momento de la cata (Foto: José Ignacio Aguado).
Un momento de la cata (Foto: José Ignacio Aguado).

Con la segunda parte de la cata llegaron los tintos, en este caso un vino de autor de Bodegas Vegamar con D.O. Valencia; un caldo ecológico que tiene una producción muy limitada y una aceptación muy aceptable en el mercado.

Este vino se asoció con el coso neoclásico de la calle de Játiva; una plaza de toros enclavada en el centro de la capital levantina con mucho sabor e historia y el visionado de una faena de El Juli con toros salmantinos de Garcigrande-Domingo Hernández.

La uva garnacha es muy difícil de manejar según Benito. Un vino que entró con ganas en boca porque era completamente distinto a los anteriormente catados. Este era un Navaherreros Garnacha de Bodegas Bernabeleva con D.O. Madrid; bodega ubicada en San Martín de Valdeiglesias.

La asociación taurina correspondió a Las Ventas, la plaza de toros más importante del Mundo y donde una faena importante tiene un valor seguro para el resto de los días. Se proyectó una faena antológica de Ortega Cano con Belador, de Victorino Martín. Único toro que se ha indultado en la historia de la plaza madrileña.

Y el remate final vino con un vino moscatel con D.O. Málaga; un caldo dulce con un bouquet exquisito que dejó a todos los catadores asombrados. Bodegas Muñoz Cabrera se lució con este “ejemplar” único cuyo sabor prevaleció en boca toda la noche.

penafiel cata vino 2El vídeo taurino que se proyectó correspondió a la plaza de toros “La Malagueta” con una faena más que antológica de Paco Ojeda. Cortó un rabo el sanluqueño con una quietud pasmosa y toreando en una baldosa como se decía antiguamente. La faena cautivó a todos los catadores de la sala que aplaudieron entusiasmados. Y es que la Tauromaquia bien explicada tiene estas recompensas.

Aún con el gusto en la boca del moscatel malagueño y la faena de Ojeda nos fuimos a una sala del castillo para degustar con la vista y el oído la magnífica actuación estelar del guitarrista flamenco vallisoletano Raúl Olivar, al que acompañaron el bailaor pucelano Arturo Aguilar y su jovencísimo hijo, poniendo la voz el cantaor murciano Antuán Muñoz. Un espectáculo digno de la mejor sala flamenca. Chapeau a Benito y al Museo del Vino de Peñafiel con su director al frente, Víctor Fernández. Hasta otra cata.

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