Diego Camino en el encuentro contra Handbol Bordils..

El ambiente se sentía especial antes del comienzo del partido entre el Atlético Valladolid y el Handbol Bordils. Una grada más llena de lo habitual -aunque sin alardes- y ese sentimiento de ascenso a Asobal que flotaba en el aire hacía prever un día importante. Pero a pesar de la victoria de los gladiadores azules (31-17), el Bidasoa Irún no perdió en la cancha del Alarcos (29-30) y aplazó el alirón del Atlético Valladolid hasta la semana siguiente, en la que precisamente visitará Irún. Ya que no se ha ascendido en Huerta del Rey, al menos que sea asaltando la casa de tu perseguidor en la tabla.

A pesar de que los visitantes llegaban con los deberes de la permanencia hechos y corregidos, el Atlético Valladolid no le buscó las vueltas en una primera mitad que fue plana y con constantes fallos en ataque. La igualdad fue la tónica dominante, siempre con los de González por delante, hasta que les llegó la pájara y en el minuto quince los de Pau Campos se pusieron uno arriba (6-7) ante la pasividad ofensiva de los locales.

Por suerte fue un pequeño espejismo, aunque el atasco en ataque de Atlético Valladolid y Bordils fue manifiesto. Las defensas brillaban, sí, pero el espectáculo no era digno de mención. Un partido muy físico y bronco que en los últimos cinco minutos de esta primera mitad logró desatascar el conjunto azulado con un pequeño parcial de 3-0 y dos goles de Roberto Pérez y David Fernández se llegó al descanso con 12-10.

El receso fue bálsamo para las heridas para la plantilla de un Nacho González, que tuvo que ajustar actitudes en el vestuario ya que el Atlético Valladolid salió en tromba en la segunda mitad, como tiene habituado al respetable. La primera jugada fue una doble madera para los locales que hacían temer otros 30 minutos obtusos de cara a gol. Pero nada de eso.

Se desató la bestia y el festival goleador de los gladiadores empezó a vestirlo todo de un color más bonito, a pesar de saber que el ascenso tendría que esperar. Un parcial de 6-0 nada más salir fruto de unas defensas rocosas, un portero acertado y un ataque veloz y fluido de lado a lado, permitió que el partido quedara visto para sentencia en apenas diez minutos.

El 20-11 en el ecuador de la segunda mitad daba buena cuenta del gran espectáculo anotador con un David Fernández muy inspirado desde la larga distancia, un Camino director de orquesta pero también conocedor de los huecos del rival para llegar hasta la portería de Comas, que fraguó un buen partido.

Mención especial para el acierto de Fernando Hernández, siempre dispuesto a hacerte un roto sin avisar. Entonces la grada hizo el resto del partido, con cánticos optimistas que hacen creer -aún más si cabe- que el ascenso a Asobal caerá por su propio peso en una balanza que el Atletico Valladolid lleva toda la temporada inclinando hacia su lado con buenos resultados.

La decimotercera victoria consecutiva (31-17), que iguala el record de este club, fue un acicate para afrontar la semana que viene el asalto a Irún para finiquitar de una vez por todas lo que más se merece este equipo: el ascenso a Liga Asobal.

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