Todo sigue igual

El Pucela no reacciona y parece no darse cuenta de que la posibilidad de descender a Segunda División B es, cada vez, más factible

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Samuel volvió a ser titular ante el Lugo

Ni con Garitano, ni con Portugal ni el pasado domingo con el nuevo entrenador, Alberto López. El Real Valladolid volvió a cuajar un partido malo hasta decir basta ante el Lugo y consiguió un punto en el último suspiro del partido después de que Roger aprovechara el rechace en un penalti desastrosamente lanzado por Pedro Tiba.

Y menos mal que al Real Zaragoza le dio por empatar en el minuto 82 de partido, ante la Ponferradina en el “El Toralín”, si no la situación podría haber sido mucho más trágica para un equipo que volvió a mostrarse sin garra, sin alma y falto de esa lucha y brega de la que lleva adoleciendo a lo largo de toda la campaña. El Lugo, sin hacer nada del otro mundo, cerca estuvo de llevarse los tres puntos.

Pocas novedades, mismo resultado

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Tiba antes del lanzamiento de penalti. Fotografía: LFP

Sorprendía el nuevo míster del conjunto pucelano alineando de inicio en la zaga a Moyano por la derecha, Hermoso por la izquierda o Samuel en el centro. Especialmente sangrante es la decisión de incluir en el once a estos dos últimos. Samuel volvió a ser un coladero supino que se comió cada pase largo plano o en diagonal servido desde la medular del cuadro gallego.

Hermoso volvió a ser ese futbolista pasivo que trotaba por el césped de Zorrilla mientras Ángel, ese jugador del filial que firmó un gran encuentro ante el Real Oviedo con Garitano en la banqueta, marcaba un doblete en Pasarón ante el Pontevedra para dar la salvación al filial. Cosas que no se entienden.

Sin juego ni garra

Lo más sangrante es que a la escuadra que preside Carlos Suárez le volvió a faltar juego, con un Tiba gris y un Álvaro Rubio que se contagió con el paso de los minutos de la actitud de sus compañeros y, sobre todo, compromiso, garra y esa personalidad tan necesaria de la que parecen adolecer unos futbolistas apáticos que parecen tener ya puesta la cabeza en sus futuros destinos.

Y es lo que tiene (va por Braulio) hacer una plantilla con descartes de otros y cedidos, sin una base de la casa con esos futbolistas llámense Javi Baraja hace unos cuantos años, Torres Gómez o Marcos, que honren el escudo y puedan sacar al equipo del agujero negro en el que está sumido un Pucela, en coma desde hace más de un mes, cuya reacción se antoja sumamente complicada.

Seis jornadas de pesadilla

Eso es lo que le queda al equipo y, sobre todo, a un afición que el domingo, con razón y en Zorrilla, volvió a manifestarse en contra de unos jugadores que aseguran que les da “miedo” jugar en casa ante las escasas 8.000 almas que deciden cada quince días acudir hasta el santuario blanquivioleta.

Los puestos de descenso a Segunda División B se encuentran ahora mismo a siete puntos con 18 aún en juego. Los de Alberto necesitan al menos un triunfo ante Alavés, Albacete, Tenerife, Girona, Elche o Mallorca para conseguir la salvación y dar carpetazo a una temporada nefasta de la que hay que aprender para no cometer los mismos errores en el futuro.

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Alberto López y Rubén Albés antes del partido. Fotografía: LFP.

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