Valdestillas rememora con pasión el paso de Cervantes por su posada

Se llevará a cabo una exposición de esculturas de Daniel Serna, una representación de figuras vivientes y una ruta del pincho cervantino.

Valdestillas recordará entre este miércoles y el 1 de mayo el paso por la posada de esta localidad de Miguel de Cervantes, en el IV centenario de su muerte, con una exposición de esculturas de Daniel Serna, una representación de figuras vivientes y una ruta de pincho cervantino, entre otras actividades.

Así lo ha puesto de manifiesto el alcalde de la localidad, Jesús Román, quien ha presentado estas actividades en la Diputación de Valladolid junto al diputado de Igualdad de Oportunidades y Seguridad Social, Conrado Íscar, y el alfarero local Daniel Serna.

El alcalde de la localidad ha afirmado que quizá tienen “más motivos” que otros pueblos para conmemorar este centenario porque el escritor nombró al municipio, “Valdeastillas”, en varias de sus obras como ‘El coloquio de los perros’ o ‘La ilustre fregona’, pero además Cervantes pasó por la posada que allí había, que era muy conocida debido al tránsito entre Valladolid y Madrid cuando se cambió la capital de la Corte.

Román ha concretado que consta que el escritor pernoctó en la citada posada lo que considera que es motivo suficiente para celebrarlo. Por su parte, el alfarero Daniel Serna ha apuntado a la posibilidad de que uno de los dos hijos bastardos lo tuviera con una moza gallega que había en la posada, una gallega a la que conoció a su paso por allí.

Por estas razones la localidad ha decidido celebrar estas actividades, con una exposición en el Aula de Cultura que se prolongará a lo largo de todos estos días en la que se podrá ver escultura y cerámica de Serna, que mostrará una treintena de piezas, entre ellas un Quijote de 1,65 metros de alto y unos 70 kilos de peso, otras de un metro que representan a este personaje cervantino, así como otra de Sancho, además de diversas esculturas.

El 30 de abril a las 11.00 horas se desarrollará una lectura de ‘La ilustre fregona’ y ‘El coloquio de los perros’, obras en las que se cita la localidad, y ese mismo día habrá una representación de figuras vivientes en relación a los hechos narrados por Cervantes sobre la localidad junto a la iglesia, para después terminar con una degustación de sopas de ajo de forma gratuita subvencionada por el Ayuntamiento y una actuación de jotas a cargo del Grupo Adaja.

Además, este fin de semana habrá una ruta de pincho cervantino (pincho más caña a dos euros) en los bares Plaza, Churro, Adís, Jubilados, Pub Boxes y Mesón Teodoro.

Parada en el camino

La posada de Valdestillas fue famosa en su época porque era la mejor situada en el camino de Valladolid a Madrid y Cervantes recaló varias veces en ella en sus idas y venidas. Era un pueblo de escaso vecindario pero con una producción agrícola importante con 1.000 fanegas anuales de trigo, 1.200 de cebada y 40.000 cántaras de vino.

Según señala el que fuera catedrático de Literatura Narciso Alonso Cortés en su librito ‘El mesón de Valdestillas’, el pueblo se vio favorecido por el traslado de la Corte a Madrid porque gracias a esto el tránsito era continuo y los viajeros frecuentemente pernoctaban en la Villa, han informado a Europa Press fuentes municipales.

Cervantes se refirió a la posada en ‘La ilustre fregona’, que pudo escribir en Valladolid, en la que cuenta cómo Carriazo y Avendaño ruegan a su ayo les permita ir a ver la fuente de Argales. “En efecto, aunque con dolor de su ánima, les dio licencia, porque él quisiera excusar el gasto de aquella noche y hacerle en Valdestillas y repartir las diez y ocho leguas que hay desde Valdestillas a Salamanca en dos días y no las veinte y dos que hay desde Valladolid”, se cuenta.

Sebastián Bermejo fue el mesonero de Valdestillas, que Cervantes conoció, y precisamente en ‘El Coloquio de los Perros’ hace alusión a la moza gallega de la posada y a su compañera a la que llama Pimpinela de Plafagonia.

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