El Ayuntamiento busca la virtud en el equilibrio para el soterramiento

El alcalde aboga por una solución intermedia entre el planteamiento inicial del Plan Rogers y la renuncia a soterrar el tren

Reunión de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad.

El soterramiento sigue fijo en el horizonte como el gran proyecto estratégico para Valladolid. Así lleva ya quince años, generando más problemas que avances en la parte central, soterrar la vía del tren, ya que el avance se ha centrado hasta la fecha en la construcción de los nuevos talleres de Renfe. Este martes se han vuelto a reunir los socios de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad, para analizar todas las posibles opciones para el soterramiento del tren a su paso por la capital.

El alcalde, Óscar Puente, ha explicado tras la reunión que hay tres principalmente, “el mantenimiento del proyecto inicial, la renuncia a soterrar o bien una solución intermedia”. Esta última es por la que aboga el Ayuntamiento, lograr un equilibrio que haga viable el proyecto aunque con un coste sustancialmente menor al previsto en el proyecto original.

Puente ha detallado que el mantenimiento del Plan Rogers, tal y como fue concebido al inicio, supone aproximadamente un coste de 650 millones, a sumar a los 404 que ya se deben, algo que calificó como “unos costes brutales”, mientras, al otro extremo estaría la opción de “no hacer el soterramiento y abordar algunas operaciones de integración y permeabilización de la vía con un coste muy bajo”.

Así pues, entiende, que “sobre el papel, parece que la más razonable en este momento” es la solución intermedia de soterrar dos tramos, al norte y sur, a través de la mecánica de muros pantalla, dejando la estación en superficie”, obra que cuantificó en torno a 200 millones de euros.

El soterramiento, por el norte, comenzaría a la altura de la calle Labradores y terminaría en el Apeadero de la Universidad, liberando “la barrera de prácticamente toda la zona noreste de la ciudad”, y en la zona sur, empezaría “más allá del Arco de Ladrillo y finalizaría en Covaresa”.

La decisión depende de una nueva tasación que se encargará en mayo y contemplará “todos los escenarios posibles”, puesto que los suelos no tendrán el mismo valor si se opta por soterrar al completo las vías o por actuar sólo en una parte.

Una vez definidos por completo los escenarios y sus costes, Puente señaló que se consultará a la ciudadanía y en función del resultado de esa consulta, se firmará un nuevo convenio para definir la responsabilidad de los socios en la financiación del coste final y la devolución de lo que ya se debe a los bancos.

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