Aguasal resurge como cada 23 de abril

Dos centenares de personas regresan al pueblo, prácticamente deshabitado desde hace 40 años, para celebrar a San Jorge

Aguasal aún no ha desaparecido. Un pequeño pueblo, a dos kilómetros de Olmedo, que lleva prácticamente deshabitado desde los años 60, pero que resurge cada 23 de abril, cuando unas doscientas personas, descendientes de las personas que vivieron en la localidad, regresan al pueblo para celebrar a su patrón, San Jorge con una procesión, una misa en honor del santo y una comida de hermandad.

La jornada ha comenzado con una procesión en honor del santo, portado a hombros por los aguasaleros hasta las tierras de labor de este municipio para pedir su intercesión en favor de los campos y cultivos ya que este era un pueblo eminentemente agrícola.

Posteriormente, el cura de Olmedo, Juan Ramón, ha oficiado una misa en la iglesia de San Pedro de este pequeña localidad, que data del siglo XVI, y que ha contado con la intervención del coro de Olmedo.

Esta iglesia permaneció cerrada al culto y a las celebraciones durante  deiz años pero pudo ser restaurada y recuperada tras la intervención de la Diputación y la Junta y las aportaciones de sus vecinos después de que permaneciese cerrada diez años.

Como ya es tradición, el himno a San Jorge ha dado paso a una comida de hermandad entre todos los asistentes, entre los que se encontraban quienes vivieron su infancia y juventud en Aguasal, hasta que esta localidad se despobló con la marcha de la mayoría de sus habitantes a Olmedo.

Cada 23 de abril, el pueblo, caraterístico por su gansera, y que cuenta con una veintena de vecinos censados, vuelve a recibir a quienes se marcharon de Aguasal, a sus familias y quienes a pesar del tiempo no han olvidado sus raíces.

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