Únanse a la melé

Hace unos años me acerqué, casi por casualidad a Pepe Rojo. He sido abonado del fútbol (25 años, ni se como aguanté tanto…), del baloncesto y del balonmano, pero llegué a Pepe Rojo y ya no salí. Debo decir que el rugby me resulta el deporte mas entretenido de ver y mas apasionante de los que he conocido. Pero no vengo hoy a hablarles de ello, ni de los valores del rugby, que los tiene, ni del buen ambiente de los partidos, que ya sólo falta ver a alguno con la paellera o con la barbacoa en la grada. No. Les voy a hablar del modelo que supone el Club de Rugby el Salvador, porque es el que más conozco -aunque supongo que el VRAC será parecido- en cuanto a comportamiento, compromiso y responsabilidad con esta sociedad en la que ha elegido vivir y desarrollarse.

Hace no mucho, el Chami también tuvo sus años locos, en los que gestores desafortunados, por decirlo suavemente, le dejaron con la misma estocada económica que ha campeado en todo lo alto del resto de clubes de esta ciudad, fruto de ese modelo de gestión que ya ha acabado con el baloncesto y el balonmano y tiene al fútbol de rodillas. Y ante esta situación, la nueva directiva que entró no decidió liquidar la sociedad y cambiar de nombre, ni se acogió a un concurso de acreedores vergonzante en el que dejara a deber dinero a todo perro pichichi. Ni huyó, ni se escondió. Esa directiva, ese club, dio la cara detrás de una idea: “se pagará todo a todo el mundo, porque somos un club de la gente”. Y detrás de esa idea, llevan años sacrificándose todos los estamentos del club, desde las propias directivas, que han puesto lo suyo, socios, patrocinadores, los equipos de élite y la cantera, aficionados, y, en fin, todo el que se ha arrimado al proyecto. Han sido años duros en los que mucha gente ha echado una mano, años en los que a pesar de todo no se ha dejado de competir, y hoy se va viendo la luz al final del túnel.

Y ¿por qué un club decide hacer esto? Pudiendo irse de rositas… ¿deciden pagar? La explicación está en el modelo, en un deporte y en un club con principios sólidos. Principios que se ven. Si alguien se acerca al proyecto del Salvador, verá muchas cosas sorprendentes: en la gestión verá una directiva que da cuentas anualmente a sus socios, y consulta temas estratégicos, como el porcentaje de cantera y extranjeros del primer equipo, verá un modelo de club claro, una apuesta por la cantera, y una cantera con valores. En lo social verá reuniones de negocios entre patrocinadores y verá apoyo a causas solidarias, verá a los jugadores ingleses del primer equipo dando entrenamientos en inglés a los niños de la cantera, verá viajes a torneos en Francia de esos niños, verá a las “chami-mamis”, mamás que, ya que tienen que llevar a los niños a entrenar, han montado un equipo y entrenan ellas también sin haber jugado nunca al rugby; verá a las “chami-chicas”, el equipo femenino que demuestran día a día que el rugby también es deporte de chicas, jugando de bandera, y que seguro que el año que viene, conseguirán ese ascenso que tanto han merecido éste. Y, finalmente, verán a un patrocinador, Silverstorm, que junto a Quesos Entrepinares, empresas nacidas del sacrificio y del esfuerzo diario, parecen marcar el camino por donde debería ir el modelo productivo español: industria alimentaria (Entrepinares) e innovación con herramientas tecnológicas (Silverstorm). Patrocinadores que se ponen en valor con su apoyo, y que demuestran una concepción moderna de lo que es una empresa, su política de comunicación y su integración en la sociedad.

Y si alguien se acerca y ve todo esto, a lo mejor ya no le extraña tanto que el mundial de rugby sea el tercer evento más visto a nivel planetario tras el mundial de fútbol y las olimpiadas, con un impacto económico -el último en Inglaterra- de más de 3.000 millones de euros. Y no le extrañará que se pueda ver a las aficiones juntas: ingleses y franceses o australianos y neozelandeses compartiendo cerveza dentro del estadio. Tampoco le extrañará entonces que casi no haya policía en los estadios, ni incidentes, ni que se organicen viajes todos los años desde Valladolid al Seis Naciones, pero sobre todo no le extrañará que tengamos una final nacional entre dos equipos de Valladolid.

En España tenemos muchas cosas que aprender, en muchos aspectos, pero hay gente que lleva tiempo haciendo las cosas bien. El Salvador, y VRAC son dos de ellos. Sigamos su camino. Únanse a la melé.

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