El Salvador, a un paso del ascenso a División Honor femenina

El subcampeonato en la fase disputada en Valladolid les impide disputar el cruce por el ascenso

Un acción del partido (Foto: Diego L. Dolan).

Autoconsa El Salvador no pudo hacerse con la plaza que da acceso a jugar contra el último clasificado de la División de Honor Femenina para ascender a la máxima categoría. Las Chamizas se dejaron el alma y la piel en un torneo en el que pagaron excesivamente cara la única derrota del año y la falta de experiencia y fondo de armario para hacer frente a este tipo de competición. Aun así, demostraron que son el décimo mejor equipo de España y presentaron sus credenciales para volver a intentarlo en 2017.

Se preveía un partido duro y así fue. La lluvia no cejó en toda la primera parte, haciendo que el juego fuera más trabado y que los dos paquetes de delantera tuvieran que emplearse a fondo. El juego a la mano era escaso e impreciso.

Las locales eran más corazón que cabeza. Atacaban con todo y defendían como fieras. Cisneros no estaba cómodo en el campo. En el minuto 17, fruto del asedio Chamizo, llegó el ensayo bajo palos de Jennifer Capilla que culminaba una jugada de pick and go de su delantera. Patricia Carreño lo tenía fácil para colocar el 7-0 en el marcador. El equipo respiraba y mostraba algo más de tranquilidad en el juego. Las blanquiazules no se descompusieron y mantuvieron su ritmo de juego y concentración. En esta ocasión se habían cambiado las tornas, eran las madrileñas las que mermaban las fuerzas de las vallisoletanas, sometiéndolas a un tremendo esfuerzo defensivo.

Tras el intermedio, Acebes y Carracedo modificaron la delantera ante la imposibilidad de continuar Helena García en el campo. Su sitio en melé lo ocupó Edna Guerra, entrando Lucía Mancebo a la segunda línea. Las piernas ya no respondían como lo habían hecho durante toda la temporada. El cerebro empezaba también a resentirse, la defensa a ultranza de los siete puntos estaba empezando a hacer mella en el estado físico de las locales.

Cisneros, mucho más bregado en estos lares, seguía remando poco a poco, percutiendo cual ariete hasta que en el minuto cinco lograron el ensayo que no transformaron. 7-5 y muchos minutos aún por delante.

El ensayo sirvió de acicate a las capitalinas, habían olido la sangre y querían más. Autoconsa El Salvador defendía con uñas y dientes para recuperar la posesión del balón y montar su juego de ataque, pero las imprecisiones volvieron a aflorar. Las manos ya no respondían igual. En el minuto once, Cisneros asestó el golpe definitivo con un ensayo bajo palos y colocando el que, a la postre, sería el resultado definitivo, 7-12.

Lejos de bajar los brazos, las Chamichicas, tiraron de pundonor, de garra, de fuerzas de flaqueza e intentaron lo imposible por remontar el marcador. El problema es que delante tenían a un equipo experto en estas luchas que sabía plantaras cara y que peleaba también con todas sus ganas por la victoria. Fue una lucha de poder a poder con una grada enardecida animando a sus equipos. Los cánticos locales eran replicados por la afición madrileña desplazada a Valladolid. Nadie quería que su equipo perdiera. Todo el mundo sabía lo que se había luchado durante toda una temporada para estar ahí en ese momento. Las compañeras de equipo en el banquillo y en la grada eran un manojo de nervios alentando segundo a segundo a sus hermanas. Pero no pudo ser, el árbitro pitó el final del encuentro.

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