Víctor Alonso: “Cumplo las metas que me pongo poco a poco”

Vallisoletano de nacimiento, este joven emprendedor de 31 años ha tenido tiempo para iniciar numerosos proyectos y para llegar al éxito con todos y cada uno de ellos con el componente audiovisual y la comunicación como piedra angular.

Víctor Alonso. Imagen cedida por Víctor Alonso.

Dicen que el talento sin trabajo sirve de muy poco y Víctor Alonso (Valladolid, 20 de enero de 1985) es un claro ejemplo de ello. A sus 31 años, este vallisoletano se ha adentrado en muchas batallas a lo largo de su vida y en todas ha salido victorioso debido a la combinación perfecta entre esfuerzo y creatividad.

Fundador de múltiples proyectos, de carácter emprendedor, abierto y extrovertido, Víctor es además un hombre que muestra un gusto exquisito por el medio audiovisual, la comunicación y la fotografía y participa además en una iniciativa con miras altas como es la Asociación fotográfica Luis Laforga.

Con él charlamos a continuación en una entrevista en exclusiva para Noticiascyl, en la que repasamos una vida inquieta llena de anécdotas, vivencias y sumamente interesante.

P: Tienes 31 años y ya te ha dado tiempo a ser director de “No te detengas Magazine”, fundador de “Acordes Urbanos”, de “Rana Cowork”, también de Miltrescientosgramos, participas en la Asociación Luis Laforga, haces fotografías… ¿Se pueden hacer tantas cosas en tan poco tiempo?

R: Yo creo que no pero de algún modo lo he hecho y lo he conseguido. Soy una persona muy proactiva desde muy joven. Me gusta organizar cosas, dirigir, estar siempre activo y haciendo cosillas nuevas. Este conjunto de nombres que has dicho muestra mi evolución y mis experimentos. Desde que dejé la carrera (Ingeniería Informática) que no era una cosa que me gustara ni me apasionara mucho, empecé a hacer pequeños proyectos sobre las cosas que en ese momento me apasionaban.

P: ¿Te consideras una persona multidisciplinar? ¿Cómo te defines?

Me resulta muy complicado definirme porque depende del lugar en el que esté y también del momento. Soy una persona muy multidisciplinar, polivalente, en algunos lugares me puedo considerar empresario o emprendedor, en otros creativo, en otros fotógrafo, organizador de eventos… Me gusta pensar que soy una persona a la que si te juntas, toda mi fuerza gravitacional se te acaba pegando.

P: ¿Qué culpa tiene el VHS de Pulp Fiction que te compras en 1996 para que te enamores tanto del mundo audiovisual?

Tuvo muchísima culpa. Recuerdo el año 94, cuando salió el VHS de Pulp Fiction, ahorré 2995 pesetas y me fui al Corte Inglés a comprarlo. Como no me lo iban a vender porque yo tenía once años, les vendí la moto de que era para un amigo y recuerdo flipar con la película, con esa estética, esa banda sonora, esas situaciones con escenas de drogas… Creo que es una película que me influyó muchísimo y que de algún modo supuso una especie de catarsis que me dijo que la imagen iba a ser mi pasión hasta el punto de que, cuando quería hacer cortometrajes de pequeño, me acababan saliendo clones de Pulp Fiction cutres.

Víctor Alonso. Imagen cedida por Víctor Alonso.
Víctor Alonso. Fotografía de Samuel Gómez Imagen cedida por Víctor Alonso.

P: Con 20 años grabas tu primer corto. Cuéntame cómo fue esa experiencia y en qué acabó todo.

Fue una experiencia enriquecedora. Dirigí y protagonicé mi propio corto. Lo que pasa es que con el tema del cortometraje dependes de mucha gente, de muchos favores y de un gran equipo técnico para hacer lo que en mi cabeza está catalogado como excelente. Como muchas veces soy muy perfeccionista y exigente, no es algo que a día de hoy me atraiga demasiado porque para conseguir los niveles de excelencia que me gustan hay que invertir un tiempo que no tengo. Es por esto que prefiero no hacerlo.

P: En 2006 fundas “No te detengas magazine”, cuando tenías 21 años, y os convertís en un medio de información cultural de referencia. ¿Cómo surge la idea y cómo evoluciona?

La idea surge porque yo antes de “No te detengas” tenía un blog propio en el que iba contando los eventos culturales que había, mirando simplemente los carteles que había por la calle, hacía fotos con el móvil, buscaba información y lo volcaba al blog. Así empezó la cosa y un día con mis dos mejores amigos intentamos profesionalizar un poco todo, buscamos un logo, un nombre… lo hicimos, empezamos a funcionar muy bien siendo tres colaboradores, luego cuatro, cinco hasta que hubo momentos en los que tuvimos más de 20. Gente en Cataluña, Galicia, Andalucía, Valladolid, Madrid. Fue una muy buena experiencia. Posteriormente aparecieron las redes sociales, la gente dejó de consumir tanto blog, hubo bajón de visitas pero lo recuerdo como una muy buena etapa.

P: ¿Cómo acaba un ingeniero informático adentrándose en el mundo del periodismo y la comunicación?

Sabía que me gustaban los ordenadores pero no sabía que la ingeniería informática no era lo que realmente yo quería estudiar. Quería experimentar y que nadie me enseñara. Soy una persona que siempre me he caracterizado por aprender yo mismo sin ningún curso. Todo lo he aprendido haciendo pruebas y porque me gustaba.

P: En 2010 surge “Acordes Urbanos”, un proyecto audiovisual en el que grabáis a grupos musicales por las calles de Valladolid. Explícame un poco el proyecto y cuál era su cometido.

Acordes Urbanos nace por esa necesidad de mostrar la música que se hace inicialmente en Valladolid. A mí no me gustan los videoclips, casi nunca me los han encargado porque no acabo de ver el tema del playback, pero me gustaban mucho estos “microvideoclips” que grababan en París con gente por la calle en acústico, en espacios insospechados, muy realistas, todo en plano secuencia. Me dije: “Tengo la cámara de vídeo, tengo el conocimiento porque llevo dos o tres años haciendo fotografía, tengo una agenda grande de todos los músicos de Valladolid, voy a ir proponiéndoles para ver si quieren grabar algún vídeo”. Seis años después, “Acordes Urbanos” sigue en activo y hemos viajado, no solo por España sino por todo el mundo. A Dublín, a Escocia, ahora vuelvo a Japón y mi intención es grabar.

P: El proyecto funciona y pasáis a grabar a grupos de importancia a nivel nacional como Lori Meyers o Los Coronas…

Estos dos fueron los dos grandes nombres de relevancia nacional que conseguimos rápidamente y que nos catapultaron. Luego hemos conseguido grabar a grupos de relevancia internacional como Glen Hansard que tiene un Oscar por la película “Once”, en Dublín. Hemos grabado también en Londres con gente muy buena. A día de hoy, soy yo el que no puede grabar por falta de tiempo pero a la semana recibimos decenas de peticiones de personas que quieren grabar con nosotros por lo que tengo que decidir muy selectivamente lo que más me inspira y lo que más libertad creativa me dé para experimentar con este proyecto.

Víctor Alonso durante una grabación para "Acordes Urbanos". Imagen cedida por Víctor Alonso.
Víctor Alonso durante una grabación para “Acordes Urbanos”. Imagen cedida por Víctor Alonso.

P: Hace cinco años creas Miltrescientosgramos, que acaba siendo una agencia de marketing y comunicación 2.0. ¿Es aquí donde realmente te das cuenta de que lo que te “tira” es el tema audiovisual, hacer vídeos, páginas web, 2.0, blogger?

Este proyecto surge de cuatro personas que coincidimos trabajando en una empresa de captación de socios de ONG’s que por distintos motivos acabamos siendo despedidos o lo dejamos. Nos reunimos, hablamos sobre lo que cada uno podía poner en beneficio de la sociedad y nos salió una especie de agencia de publicidad, de marketing digital y de innovación social.

Yo sabía hacer páginas web por los proyectos anteriores. Sabía hacer fotos, vídeos porque “Acordes Urbanos” me dio mucha experiencia. Sabía escribir en blogs, sabía de comunicación online, porque siempre estoy a la última. Sabía inglés y muchas más cosas y decidí que era el momento de empezar a ganar dinero con esto. A día de hoy somos ocho personas trabajando y esto es lo que hacemos.

P: En 2013 creas Rana Cowork. ¿Qué es el coworking?

El coworking surge como una excusa para nosotros para crecer sin crecer. En Miltrescientosgramos, tras un año, nos dimos cuenta de que no podíamos estar en casa trabajando, teníamos que tener un espacio, pero nos daba miedo meternos en el alquiler de una oficina.

Durante una temporada estuvimos compartiendo con nuestra gestoría. La empresa creció, tuvimos que irnos y empezamos a buscar oficina, pero eran bastante cutres para cuatro personas. Un día, en un bar, una amiga me dijo que el piso de Cantarranas de “Sole”, que se encontraba precisamente en el bar, estaba en alquiler. Me acerqué a ella, le pregunté si me lo podía enseñar, lo vi, me flipó y aquí montamos un coworking. Creamos una marca y a día de hoy está prácticamente lleno desde el primer día. No hemos tenido que hacer publicidad porque la gente ha estado muy interesada en venir aquí porque es un espacio muy creativo, y porque estamos nosotros como dinamizadores y catalizadores de todo y a la gente le interesa.

P: ¿Llega con mucha ilusión la gente?

Mucha ilusión y se van con muchísima tristeza porque cuando se va una persona no es porque quiere. Todos los que se han ido, se marchan con pena porque es un espacio muy creativo que acaba siendo una segunda casa y lo que queremos es que haya una compenetración muy buena entre todos.

P: ¿Con cuál de todos los proyectos has quedado más satisfecho?

Yo creo que con todos. No podría elegir uno porque todos tienen sentido y una razón de ser en el espacio y en el tiempo y porque, desde mi punto de vista, todos han sido exitosos.

P: Hablando un poco de fotografía, en 2007 compraste tu primera cámara y desde entonces no ha pasado un día sin que no hagas, al menos, una instantánea. ¿Cómo nace este amor por la fotografía?

No lo sé. Tuve seis años de fotografía musical o de eventos, no tan creativa o artística y hace dos me dio el cambio de chip y empecé a ir con la cámara a todos los sitios, a hacer viajes para hacer fotografía de paisaje, de calle, de personas y experimentar. Es otro proyecto que me enriquece bastante. Creo que el amor que tengo a la fotografía surge de la pasión que tengo por el cine y la estética cinematográfica. He ido evolucionando, tengo distintas cámaras y, sobre todo, el iPhone que acaba siendo la cámara que siempre va conmigo.

P: Has llevado a cabo exposiciones como “La luz del sonido”, compuesta por 17 imágenes de conciertos, “Digital Eyes”, con instantáneas en Estados Unidos, Irlanda o Perú, “After hours”, en Tokio… grandes trabajos a fin y al cabo.

Sí, y la penúltima es “Tokio, Tokio, Tokio”, una exposición conjunta con Samuel Gómez y David Tordable, con los que me fui a Tokio y que decidí hacerla exclusivamente con el móvil porque me permitía esconderme y hacer imágenes sin que nadie me viera. Con los viajes, empecé a explorar otros lugares y pasé de esas fotografías de conciertos a este nuevo estilo.

Me ha influido mucho el haberme involucrado en la dirección de fotografía de un documental sobre la obra de Félix Cuadrado Lomas, el pintor de Valladolid, que dirige Arturo Dueñas. Me encargué de la fotografía de exteriores y me influyó bastante para apreciar el paisaje castellano hasta el punto de que el año pasado, en julio, participé en un concurso internacional de fotos de Landscape, con grandes fotografías del Cañón del Colorado, de China, de la India… y gané con una fotografía minimalista de Tudela de Duero, sencilla y que no hubiera podido hacer sin conocer la obra de Félix Cuadrado Lomas y de haber puesto en valor el paisaje castellano. La belleza, muchas veces, está en el ojo del que observa.

Fotografía ganadora del concurso . Imagen cedida por Víctor Alonso.
Fotografía ganadora del concurso internacional Landscape . Imagen cedida por Víctor Alonso.

P: ¿Cuál es tu palmarés?

Salvo el año pasado, no me he presentado nunca a ningún concurso. No me gusta que nadie me diga: “Esto está bien o esto está mal” porque el arte es muy subjetivo.

P: Además, formas parte de la Asociación Luis Laforga, fundada hace apenas un año, ¿Qué papel desempeñas tú a título personal y qué buscáis desde la institución?

Mi papel es dar un soplo de aire fresco a la Asociación. Aportar creatividad, jugar con las nuevas tendencias y aportar nuevos contenidos.

P: Has impartido hace poco un curso para hacer fotografías con el móvil. ¿Qué tal fue la experiencia?

Había dado otros cursos con cámaras réflex y la idea de hacerlo con el móvil surge de cuando vuelvo de Tokio tras realizar la exposición porque mucha gente me pregunta cómo he hecho esas fotografías. Parte de la culpa la tenía el haberme ido a Tokio pero también saber de composición, de procesado y trucos de conocer tu cámara, porque la mejor cámara es la que llevas contigo.

Son cursos para seis personas bastante individualizados en el que salimos al exterior. En esta ocasión, se picaron tanto que comenzaron a hacer fotografías a  reflejos en charcos y otro tipo de instantáneas creativas.

P: ¿Con qué foto sueñas? ¿Qué foto te gustaría hacer?

No lo sé porque soy explorador urbano y voy cazando momentos con los que me encuentro. Uno de mis sueños era hacer fotografía en Japón y me gustó tanto que vuelvo. Me encantaría ir a Hong Kong para retratar su noche con los neones. Sueño con seguir viajando, con tener la libertad que tengo para hacer estas cosas y poder seguir viviendo de ello porque me pagan por hacer fotografía. Soy una persona sin grandes sueños porque todas las metas que me pongo las voy cumpliendo poco a poco. No es tan importante para mí el destino final como el camino que recorres hasta llegar al destino final y ese destino es la muerte, pero me gusta el camino que estoy recorriendo hasta que llegue ese día.

Fotografía de Víctor Alonso en Tokio. Imagen cedida por Víctor Alonso.
Fotografía de Víctor Alonso en Tokio. Imagen cedida por Víctor Alonso.

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