Condenados por causar a su bebé el “síndrome del niño zarandeado”

El recién nacido presentaba fracturas costales y hemorragias cerebrales tras las agresiones de sus progenitores

Hospital Clínico de Valladolid

La Audiencia de Valladolid ha ratificado la condena de dos años y nueve meses de prisión impuesta a un hombre con iniciales J.J.Z. que entre los meses de febrero y marzo de 2014 causó graves lesiones a su propio bebé, por aquel entonces de cinco meses, tras considerar acreditado que las fracturas costales y las hemorragias cerebrales que presentaba son compatibles con el denominado ‘síndrome del niño zarandeado o sacudido’, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

La sentencia de la Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia vallisoletana desestima así el recurso de apelación interpuesto por el condenado contra un fallo anterior del Juzgado de lo Penal número 3, de fecha 6 de noviembre de 2015, que halló a J.J.Z. autor de sendos delitos de lesiones y le impuso nueve meses de cárcel por el primero y otros dos años por el segundo, junto con la prohibición de acercarse o comunicar con la víctima por espacio de casi cinco años y la retirada de la patria potestad durante dos años y nueve meses.

Su esposa, B.C., que ni siquiera ha recurrido el fallo de primera instancia, fue condenada también por un delito de lesiones a una pena de un año de prisión, así como a permanecer alejada y sin comunicar con su hijo durante tres años. También ha sido privada de la patria potestad por un año.

En concepto de responsabilidad civil, el matrimonio habrá de indemnizar a la víctima en la cantidad de 4.914 euros por las lesiones sufridas y al Sacyl en otros 9.849,515 euros por los gastos derivados de su asistencia. La pareja, que antes del juicio consignó 20.000 euros ante posibles responsabilidades civiles, ha visto rebajada su condena en aplicación de la atenuante de reparación del daño.

En su sentencia, la Audiencia de Valladolid da por probado que en una fecha no precisa del mes de febrero de 2014 el condenado se encontraba en el domicilio familiar y, por motivos desconocidos, agarró fuertemente a su bebé por el tórax, por aquel entonces de cinco meses, y lo sacudió bruscamente, causándole fracturas en arcos posteriores de las costillas derechas e izquierdas.

No obstante, no fue hasta el día 4 de marzo cuando se descubrió tal circunstancia tras el ingreso del bebé en Urgencias del Hospital Clínico Universitario para ser tratado de una infección respiratoria. El día anterior a su ingreso fue visto por su pediatra y ésta ya observó que el menor, además de un cuadro catarral, presentaba una hemorragia en uno de sus ojos y otra de carácter petequial que asoció a su esfuerzo de toser.

Primer ingreso hospitalario

Sin embargo, ya al día siguiente en el centro hospitalario le fue practicada una radiografía de tórax y de esqueleto, un TAC cerebral y un ‘fondo de ojo’ que revelaron, además de las lesiones costales sufridas unas cuatro semanas antes, un hematoma subdural subagudo bilateral.

El menor recibió el alta hospitalaria el 20 de marzo y volvió a su domicilio junto a sus padres, hasta que dos días después su progenitor volvió a zarandearle con violencia, “sin la oposición” de su esposa, tras lo cual el niño tuvo que ser nuevamente hospitalizado aquejado de una crisis convulsiva.

Tras las pruebas diagnósticas correspondientes, los facultativos objetivaron al bebé nuevas hemorragias cerebrales y retinianas y una línea de fisura en el arco posterior de la quinta costilla derecha, lesiones que tardaron en curar 96 días, con 18 de ellos con ingreso hospitalario.

La Audiencia Provincial fundamenta la ratificación de la condena en el testimonio aportado en el juicio tanto por el pediatra que atendió al menor y como por tres forenses, quienes coincidieron en que las lesiones que presentaba son perfectamente compatibles con el denominado ‘síndrome del niño zarandeado’, fruto de un mecanismo traumático por presión o percusión, de una cierta violencia, sin que exista otra forma de producirlas.

“El recurrente no podía dejar de ser consciente de la fragilidad del menor, pues estamos en presencia de un bebé de cinco meses, además de que tenía problemas respiratorios. El menor fue zarandeado al menos en dos ocasiones y media además entre ambos un ingreso hospitalario, por lo que no estamos ante un hecho puntual u ocasional. No se trata de un progenitor primerizo o inexperto pues es padre de otra hija y sus facultades eran plenas, sin padecimiento de trastorno psicopatológico alguno”, advierte el tribunal, que añade que el condenado ha negado haber maltratado a su bebé pero, sin embargo, no ha ofrecido ni una versión ni una explicación coherente sobre el origen de las lesiones que presentaba su hijo.

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