Los trabajadores de Lauki siguen en la lucha

Se han concentrado este miércoles a las puertas de la fábrica de Valladolid antes de la reunión que los directivos de Lactalis han mantenido con el Comité de Empresa.

La mañana amanecía desapacible. Agua constante que antes de que la luz natural hiciera presencia ya se había convertido en nieve que caía copiosamente a las 8.30, momento en el que los trabajadores de Lauki en Valladolid tenían programada su segunda manifestación de protesta por la intención de Lactalis de cerrar la fábrica el 30 de junio.

Una reunión que estaba programada a las 10.00 horas y que los directivos de Lactalis han evitado llegando antes de la convocatoria de la concentración de protesta. Pero a los trabajadores afectados poco les ha importado, además se han visto apoyados por numerosos miembros del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Valladolid, así como otros concejales de la corporación.

A la cabeza de todos ellos estaba el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, quien espera que de las reuniones que Lactalis mantenga hoy con el Comité de Empresa y con la Junta de Castilla y León salga “un compromiso de permanencia”.

El regidor ha explicado que la presencia en esta concentración de numerosos miembros de la corporación municipal responde al “compromiso al máximo” que se tiene desde el Ayuntamiento de Valladolid. “Queremos dejar claro que estamos al 100% con los trabajadores”, ha explicado.

Sobre posibles medidas agresivas a modo de boicot, Puente ha aseverado que “nos gustaría no tener que recurrir a eso” aunque ha matizado que “estamos dispuestos a tomar medidas necesarias para evitarlo -el cierre- y si se produce las tomaremos para que la empresa que hace esto -Lactalis- se lo piense dos veces”.

“No nos vamos a quedar de brazos cruzados porque no se puede permitir que una fábrica rentable se cierre por política de optimización de beneficios en una Europa con un problema de desempleo tan grave”, ha explicado Puente. Algo que para él supone “un nulo compromiso social”.

Personas de todas las edades se han congregado a las puertas de la fábrica de la avenida de Santander. Gente a la que no le importa empaparse, como tampoco le importaba a algún perro que también portaba mensajes reivindicativos para conseguir el mantenimiento de esta fábrica.

Puente ha seguido explicando que son dos objetivos los que se barajan, tanto desde la Junta como desde el Ayuntamiento. El primero el de que Lactalis se eche para atrás y mantenga la fábrica y, el segundo, el de la venta. “Si la fábrica no es rentable, que mejor forma de resolverlo que venderlo, o incluso trasladarle el problema a la competencia, si es que lo hubiera”.

Algo que también ha corroborado el presidente del Comité de Empresa de Lauki, José Manuel González, “si no son ellos que sean otros”, ha explicado. González ha hecho un símil con un coche al que deciden dejarle sin sus piezas esenciales para luego echarle la culpa al coche, a modo de comparación con lo que ha hecho Lactalis en Lauki de dejar a la fábrica sin producción para después decir que no son rentables.

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