El mayor juicio contra el narcotráfico en Valladolid ya tiene fecha

Arrancará el próximo 23 de mayo y sentará en el banquillo a 32 personas

La Audiencia de Valladolid ha fijado para el próximo día 23 de mayo el macrojuicio que sentará en el banquillo a un total de treinta y dos personas fue fueron detenidas en junio de 2015 en el marco de la ‘Operación Yogur’ contra el tráfico de drogas desplegada en cuatro provincias de Castilla y León y que permitió desmantelar en Roa de Duero (Burgos) el mayor laboratorio de speed descubierto hasta el momento en la región.

Se trata del juicio por tráfico de drogas con mayor número de procesados de los celebrados hasta la fecha en Valladolid, circunstancia que incluso llevó a plantear la posibilidad de trasladar la vista oral a otro inmueble con mayor aforo, si bien finalmente se ha descartado el cambio y el proceso dará inicio en el viejo Palacio de la Audiencia Provincial el próximo día 23 de mayo y se prolongará, en principio, hasta el 17 de junio, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

Los acusados se exponen a un conjunto de penas que suman más de 250 años de cárcel y multas por importe total de 5.893.745 euros. En concreto, la acusación pública considera que los hechos son constitutivos de tres delitos de tráfico de drogas–de las que causan grave daño a la salud, las que no causan grave daño y con la agravante de notoria importancia–, así como de otro de pertenencia a grupo criminal, tenencia de armas prohibidas y de moneda falsa para su distribución.

Así, a la treintena de procesados, buena parte de ellos con antecedentes por tráfico de drogas y dieciséis de los cuales se encuentran entre rejas, les atribuye en parte tales delitos, de forma que las penas para cada uno de ellos oscilan entre los dos años y diez meses de prisión para aquellos con menos responsabilidad, hasta los casi once años, con multas individuales de 400.000 y 849.000 euros, e incluso los doce años de privación de libertad solicitados para Rubén S.Ch. (alias ‘Java’), a quien se pide igualmente una sanción de 600.000 euros.

En el marco de esta macrorredada se llevó a cabo una treintena de registros domiciliarios en Palencia, Valladolid, León y Burgos, se incautaron 229.200 euros en efectivo (parte de ello falsificado), 170 kilos de hachís, 24 kilos de speed, dos de ketamina, 1,8 kilos de cocaína y diversas cantidades de MDMA, heroína y LSD, una docena de vehículos y diversas armas, además de grilletes, pistolas Taser –de descarga eléctrica– y munición.

Desde el laboratorio ubicado en Roa se preveía de droga a compradores de Valladolid, León, Palencia, Medina del Campo, Sahagún, Pedrajas, Mojados o Villamuriel, entre otras localidades.

La operación, desarrollada en varias fases, está considerada como una de las mayores llevadas a cabo en Castilla y León contra el tráfico de estupefacientes, según explicó en su momento el delegado del Gobierno, Juan Carlos Suárez-Quiñones.

Varios clanes participaron en la operación

En el caso de la capital vallisoletana, la policía detuvo a numerosas personas, y algunos de los registros practicados se localizaron en el Barrio de España, Rondilla (en concreto en la calle Soto) y La Overuela.

En este último barrio se arrestó en un piso de la calle Las Cortes a distintos integrantes del ‘clan de los mercheros’ o de ‘los gatos’, como José María M.L, apodado ‘Gato’; su esposa Raquel G.C, del clan de los García Carro, y su hijo José Antonio M.G. (‘Lolo’), y junto a ellos un hermano del primero, Ángel Miguel M.L, con domicilio en la calle Tierra Baja.

En el caso de Palencia, existía un grupo que no tenía en su poder droga pero coordinaba y gestionaba la organización, mientras que en Valladolid existía un punto de almacenaje muy importante desde donde se distribuía, según explicaron en su día fuentes policiales.

Las primeras pesquisas se iniciaron en el mes de enero de 2015, cuando se descubrió a varias personas que realizaban actividades de prostitución y venta de droga ‘al menudeo’, desde el que se llegó al punto de partida de la droga, ubicado en un chalé de lujo de Roa de Duero (Burgos), en cuya bodega se localizaba el foco principal de producción de droga.

El grupo contaba con productos como éter, acetona o alcohol, que no forman parte de las sustancias de corte, sino que sirven para la elaboración de procesos químicos relacionados con las drogas. Precisamente en Roa es donde se ocuparon 13 kilogramos de ‘speed’ y más de 30 kilos de precursores para la elaboración de la sustancia estupefaciente, arcones, prensas y envasadoras de vacío, termoselladoras, mascarillas y otros útiles.

Los indicios apuntaron a la existencia de una estructura criminal dedicada al tráfico de estupefacientes y ramificada en cuatro provincias en las que operaba un grupo con un meticuloso reparto de tareas entre sus integrantes que funcionaba con una jerarquía muy definida (desde el ‘machaca’ con funciones de ayudante y conductor hasta los que dirigían al resto, los que mas poder adquisitivo tenían) y utilizaba medidas de seguridad y costosos dispositivos para tratar de dificultad su detención.

Localización y detención

De esta forma, tras localizar el laboratorio, se detectó que la droga era ocultada en las poblaciones de Aranda de Duero (Burgos) y Valladolid para su distribución final en la capital del Pisuerga, León y Palencia, además de en las localidades vallisoletanas de Medina del Campo, Pedrajas de San Esteban y Mojados, las leonesas de Sahagún, Galleguillos de Campos o Sahelices y la palentina de Villamuriel de Cerrato, entre otras.

En estas localidades, para conseguir el control de la venta de droga, los miembros más violentos de la organización llevaban a cabo presuntas agresiones, amenazas con supuestas armas de fuego e incluso utilizaban en sus actividades moneda falsa.

Para ello, contaban con diversas armas, entre ellas una simulada que habían manipulado para convertirla en real, otras cuatro simuladas, grilletes como los utilizados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado o pistolas Táser de desacarga eléctrica para inmovilizar a personas.

Los registros domiciliarios se llevaron a cabo en Palencia (seis), Valladolid (nueve); las localidades burgalesas de Aranda de Duero (uno), Castrillo de la Vega (uno) y Roa (uno); la palentina de Villamuriel de Cerrato (uno); las vallisoletanas de Mojados (uno), Medina del Campo (uno) y Pedrajas de San Esteban (uno), y las leonesas de Sahagún de Campos y Galleguillos (uno en cada caso).

La investigación y la operación fue desarrollada por agentes del Grupo III y VIII de la Brigada de Policía Judicial de la Comisaría Provincial de Valladolid, con la colaboración de la VII Unidad de Intervención Policial, guías caninos, y las comisarías de Palencia, Aranda de Duero y León.

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