Pasión y devoción en el culmen de la Semana Santa vallisoletana

La Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor, con sus treinta y tres pasos alumbrados por las veinte cofradías han convertido la capital del Pisuerga en un gigantesco museo en el que se ha representado la Pasión y Muerte de Cristo

Al igual que como dice la expresión, “Todos los caminos conducen a Roma”, en Valladolid y centrándonos en la Semana Santa, todos los caminos llevan al Viernes Santo y, por consiguiente, a la Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor que se desarrolla por las calles de la ciudad gracias al esfuerzo de cofrades y otras instituciones religiosas que luchan porque todo salga a pedir de boca y que este día se convierta en inolvidable para todos, pero especialmente, para aquellos que viven estos días, religiosamente hablando, con los cinco sentidos.

Vallisoletanos y turistas han acompañado en esta tarde de Viernes Santo a la más importante de todas las procesiones que celebran en la ciudad y la de mayor interés artístico e iconográfico dentro del panorama nacional que en esta ocasión ha sido respetada por la lluvia y ha permitido que boquiabiertos, miles de personas contemplaran el desfile. También los diez embajadores de otros tantos países que han ocupado las tribunas en las que las autoridades locales, presididas por Óscar Puente, presencian los actos centrales de esta mágica semana.

La Sagrada Pasión del Redentor es la fiel representación de la Pasión y Muerte de Cristo, desde la Sagrada Cena hasta el Entierro en el Santo Sepulcro, en la que cientos de cofrades de las veinte cofradías vallisoletanas ponen el color, el sonido y, sobre todo, la pasión y el sentimiento en el día grande de la Semana Santa vallisoletana.

Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor
Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor

La procesión ha dado comienzo, como es habitual, a las 19:30 horas en la Iglesia de las Angustias y se ha dirigido por la bajada de la Libertad hasta la Plaza de Fuente Dorada, donde con lágrimas en los ojos se concentraban los más devotos del recorrido que vaticinaban el trágico final de su Dios. Posteriormente y tras pasar por la Calle Ferrari, el transcurrir de los pasos y el sonido de los tambores ha llegado hasta la Plaza Mayor.

En el centro neurálgico de la capital castellano y leonesa se ha concentrado todo el fervor y la pasión de un Semana Santa de quilates. Las tallas de Gregorio Fernández, Juan de Juni y otros escultores de la escuela castellana han sido las protagonistas dando una vuelta completa en un Plaza totalmente abarrotada, llena hasta la bandera como se suele decir.

El “Jesús de la Esperanza”, “La Sagrada Cena”, “La Oración del Huerto”, “El Prendimiento”, “Las lágrimas de San Pedro”, “La Flagelación”, “El azotamiento”, “El señor atado a la columna” y así hasta un total de treinta y tres pasos son los que han representado esa Pasión de Cristo, en la plaza y posteriormente en la Calle Santiago para llegar hasta la Plaza de Zorrilla. A la largo del recorrido, niños y mayores se apostaban en sus sillas para no perder detalle de unos pasos que han llegado acompañados del olor a incienso de las cofradías de Valladolid. El camino de Jesús ha seguido por la Calle Miguel Íscar, Duque de la Victoria, Regalado y Cánovas del Castillo.

Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor
Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor

Sin embargo, el final de la procesión guarda un momento especialmente simbólico, emotivo y sentimental con el canto de la Salve Popular ante la imagen de la Virgen de las Angustias, junto a su templo titular. A esta celebración acuden algunas cofradías con sus respectivos pasos rememorando la época en la que todas las cofradías esperaban en el Teatro Calderón y sus aledaños la salida de la Virgen. Con el canto popular y la bendición del Arzobispo se ha dado por terminada la procesión.

La Virgen quedará en silencio así hasta la alegría de la Pascua y los miles de fieles y curiosos que han vibrado en la tarde-noche de hoy con la magia de una Semana Santa única esperan ya la resurrección de Jesús que tendrá lugar el domingo en otro día que se antoja inolvidable y que supondrá el epílogo de los siete días más sentidos en la capital.

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