Sentimiento y culto en Valladolid con la procesión del Santísimo Rosario

Pese a que la lluvia ha obligado a retrasar 50 minutos la procesión, las calles de la capital del Pisuerga se han quedado mudas mientras cientos de vallisoletanos y turistas contemplaban los pasos de un tránsito cargado de emoción y sentimiento.

Valladolid ha enmudecido a medida que avanzaba la tarde y la noche hacía acto de presencia. Envuelta en el silencio de la oscuridad, las calles de la capital se han abarrotado para presenciar una de las primeras procesiones de una Semana Santa declarada de Interés Turístico Internacional, la del Santísimo Rosario del Dolor.

El tiempo ha vuelto a ser protagonista y ha obligado a retrasar la procesión durante casi 50 minutos. Cofrades, turistas y curiosos han llegado a temer por la celebración de una de las primeras citas de la Semana Santa aunque finalmente ha salido viendose recortado su recorrido a la mitad.

A eso de las 20:50, debido a las inclemencias meteorológicas, partía desde la Iglesia de la Vera Cruz una procesión compuesta por seis obras de un valor incalculable. “La oración del Huerto” de Andrés Solanes, realizada en 1629. Cuatro pasos llevados a cabo por el escultor lucense, Gregorio Fernández como “El Señor atado a la columna” de 1619, “Ecce-Homo” de 1620, “Camino al calvario” de 1614 y “Nuestra Señora de la Santa Vera Cruz” de 1623 además de “La Crucifixión del Señor” del Taller Vallisoletano. Finalmente solo procesionaron cuatro, los que son propiedad de la cofradía, pero no los del Museo Nacional de Escultura (Santísimo Cristo Despojado y las Siete Palabras).

Los nazarenos de esta hermandad, ataviados con una túnica negra con bocamangas de encaje, capa de paño verde, capirote, zapatos negros y guantes blancos, que cambian a negros el viernes y sábado santos, han portado estos pasos con ese ritmo lento característico para apreciar esa belleza de las tallas anteriormente descritas y también para envolver con su paso a los asistentes de ese culto, ese sentimiento y esa pasión característicos de la Semana Santa vallisoletana.

Partiendo desde la Iglesia Penitencial de la Santa Vera-Cruz, la procesión ha continuado por la calle Platerías hasta llegar a la Plaza Fuente Dorada, donde se concentraba expectante un gran número de público, amante de esta mágica semana. La calle Cánovas del Castillo del Castillo también ha sido testigo del transcurrir de los pasos hasta la Plaza de Portugalete.

Por la Catedral, con la mirada atónita de jóvenes y no tan jóvenes, la procesión ha llegado hasta la Plaza Libertad y ha vuelto, a través de Macías Picavea hasta la iglesia de la Vera Cruz, viéndose, como se apuntaba con anterioridad, su recorrido acortado.

Concluida la procesión y concluido un Lunes Santo que sirve de antesala para las procesiones de mañana, entre las que destaca la “Procesión del encuentro de la Santísima Virgen con su hijo en la calle de la amargura” y que da el pistoletazo de salida a una semana cargada de rito, sentimiento y pasión.

La procesión del Procesión de Amor y Misericordia del Santísimo Cristo de Medinaceli también sufrió un notable retraso por la lluvia, mientras que la de La Buena Muerte, se desarrolló sin contratiempos.

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