Exitoso II Festival Taurino benéfico en La Flecha

Finito, Padilla, Abellán, César Jiménez y el novillero Galdós se repartieron ocho orejas. Diego Ventura saludó una ovación.

Lo mejor de la tarde, sin duda, fue el lleno que propiciaron los diestros actuantes que, gracias a su colaboración y la de la empresa organizadora (Por Naturales), el Banco de Alimentos y las asociaciones de Celíacos y Diabéticos podrán disponer de algún dinerillo extra como el año pasado que se obtuvieron de beneficios 6.600 euros.

A dos orejas por coleta tocaron los diestros Juan José Padilla, Miguel Abellán y César Jiménez; cada uno en su estilo y con sus formas personales de interpretar el toreo. El jerezano, que paseó su clásica bandera pirata cuando dio la vuelta al ruedo, lo hizo con ese espectáculo que de forma populista ofrece a la grada. No gustará a todos, pero el público lo aclama allá donde va y en La Flecha triunfó por segundo año consecutivo. Los cuatro tercios los ejecutó de forma contundente.

Abellán estuvo muy torero con su utrero al que le endosó unas verónicas ceñidas para después con la franela hacerlo de forma muy elegante y torera con ambas manos. La espada funcionó a la primera y de ahí los dos apéndices.

César Jiménez, que tuvo un pasado glorioso codeándose con las figuras del escalafón, estuvo muy firme con su novillo y de sus muñecas salieron los mejores naturales de la tarde. Toreo elegante y sobrio del madrileño que también fue contundente con la tizona paseando las dos orejas que le pidió el público con fuerza.

Finito de Córdoba estuvo soberbio con su toreo de pellizco y de ensueño, tanto en el recibo capotero (la media fue de escándalo) como con la franela que epilogó con pases ayudados de auténtico primor. El premio no pasó de la oreja porque el animal tardó en doblar y la cosa se enfrió.

Al novillero peruano Joaquín Galdós se le nota hecho y bien hecho; denotó firmeza y mucho valor en la cara del utrero que le tocó en suerte. Bien en el recibo a la verónica y quites posteriores y muy en novillero con la muleta. Aprovechó bien al novillo que tuvo duración. Faena con ambas manos y luego fue acortando terrenos hasta poner los muslos en los pitones. Con la espada regular.

Abrió plaza el rejoneador luso-sevillano Diego Ventura; el as de los montados junto a Hermoso de Mendoza, al que pronto le quitará el cetro que el de Estella mantiene durante muchas temporadas en España y en México. Ventura arriesga con sus cabalgaduras hasta extremos de poner el ay en los tendidos. Torea a caballo como si fuera una muleta y en todas las suertes brilla como una estrella que es. Lástima que no estuvo acertado con el rejón de muerte y ello impidió estar a la altura de sus compañeros en lo que a trofeos se refiere. Saludó una ovación atronadora que el público le dispensó. Venir desde Sevilla con un camión cargado de caballos, conductores, auxiliares, etc. etc. para no cobrar nada tiene mucho mérito.

Los utreros de la familia Sánchez Majeroni (Castillejo de Huebra), con María José a la cabeza tuvieron nobleza a raudales, aunque algunos anduvieron justos de fuerzas. Otros bravísimos. Todos en mayor o menor intensidad fueron aplaudidos en el arrastre.

Por todo ello resultó una gran tarde toros donde el público se divirtió y con un prólogo flamenco musical a cargo del Grupo Flamenco de Boecillo y Macarena de Valladolid, además de la Banda Sinfónica de Arroyo cuyo consistorio cedió gratuitamente por la causa, así como el coqueto coso cubierto, propiedad municipal, que albergó a unas 3.000 personas cobijadas del frío viento que reinaba en el exterior.

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