A la conquista del desierto en un Seat Panda

Félix López y Héctor García repiten la experiencia de hace dos años y se embarcan en la aventura del Panda Raid, el rally solidario que recorre Marruecos

Félix y Héctor antes de emprender el viaje.

Un Seat Panda, una brújula y la intuición de los dos ocupantes del coche son todas las herramientas de los participantes en el peculiar y exigente rally Panda Raid, una iniciativa con fines solidarios en la que participan desde hoy Félix López y Héctor García, que ya cubrieron el objetivo en la edición de hace dos años.

Este sábado pasarán las verificaciones en Algeciras y el domingo embarcarán hacia Rabat, para comenzar la exigente prueba que se prolongará durante una semana en dirección a Errachidia, al sur de Marruecos. “Las etapas son en formato cronometrado, cada pareja va en su coche buscando el mejor itinerario para llegar al punto final cada día”, explica López.

Entre las innumerables dificultades, cruzar la cadena montañosa del Atlas, una de las más altas del norte de África, “y todo manejándonos sólo con una brújula, lo que le da mucha más emoción pero también incrementa sustancialmente la dificultad”.

Es el octavo año que se realiza este peculiar rally amateur de larga distancia y resistencia que se celebra anualmente en marzo, donde más de un centenar de equipos deciden desafiar la suprema ley del sentido común y lanzarse a una aventura a bordo de un viejo Panda (o también Marbella). Se desarrolla en Marruecos a través de un recorrido de siete etapas, que en algunos casos ponen a prueba las capacidades físicas y mentales de los equipos, valores supremos de un esfuerzo mecánico y de camaradas que pretende dejar atrás, al menos por unos días, el bullicio de la civilización y la dependencia de la tecnología. Lo importante no es el tiempo ni la velocidad; superar Panda Raid implica ante todo llegar a la meta.felix lopez hector garcia panda raid 2

Al final del trayecto los participantes podrán lograr uno de los grandes objetivos, entregar material escolar para los proyectos en los que trabaja en la zona la ONG Camino al Sur. En el caso de Félix y Héctor, buena parte del material se lo ha entregado uno de sus patrocinadores, la bodega Pago de Carraovejas. “También tenemos que agradecerle todo su apoyo a Tanden que colabora con nosotros”, apunta López.

Sin internet ni cobertura de móvil, el ingenio y pericia de los participantes es la clave para conseguir terminar cada etapa. “Encima nosotros no somos ninguno de los dos mecánicos, la otra vez se nos estropeó la suspensión, abrimos la caja de cambios… tienes que buscarte la vida para solventar los problemas y conseguir acabar la etapa”, apunta Félix López, ilusionado y emocionado horas antes de emprender la colosal aventura.

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