La ambición que viaja en patines y desea conquistar Europa

El CPLV espera levantar su tercer a Copa de Europa tras dos años en los que la máxima competición continental no se ha disputado.

Valladolid a la conquista de Europa. Parece una fábula propia de la época decimonónica, un cantar de gesta de la Edad Media por lo aparentemente inverosímil del relato, pero no es nada que se escape a un pasado real. Una batalla difícil para una ciudad de escasos 300.000 habitantes. Pero tomar el viejo continente es algo que el Club Patinaje en Línea Valladolid (CPLV) ya ha conseguido dos veces -2010 y 2011-, y en pocos días -del 3 al 6 de marzo- luchará por hacerlo una tercera en la ciudad francesa de Rethel.

Quien esté poco al tanto del gran abanico deportivo de Valladolid se quedará sorprendido por tener un equipo que ha hecho hincar la rodilla a los mejores clubes europeos, pero quien conoce al CPLV sabe de lo que es capaz. Dominador en las competiciones nacionales -tanto femeninas como masculinas- y capaz de reinventarse tras esa época en la que todo se desmoronaba y amenazaba con convertirse en polvo. Y es que solo los grandes se mantienen recios ante el viento huracanado.

Tesón, ambición y trabajo diario. Tres de las claves que hicieron al equipo de Ángel Ruiz -alma mater del CPLV- decir sí a una competición que “motiva a toda la plantilla” pero en la que saben que no llegan en las mismas condiciones de otros años en los que la mitad de la plantilla estaba compuesta por “extranjeros de alto nivel”.

“Se puede ganar porque hay equipo”, reconoce Ángel Ruiz a este periódico, pero las expectativas iniciales de ir a ganar “no se dan”. Por eso, los objetivos realistas son que los jóvenes de la cantera puedan coger experiencia y crezcan como jugadores contra los mejores del continente.

Y es que la plantilla del equipo de Elite masculino del CPLV ha cambiado mucho. Está formado casi en su totalidad por gente de la casa, “algo que siempre hemos primado y es nuestro punto más importante”, salvo por el portero finlandés -Jerry Kaukinen- y los dos norteamericanos -Mathew John Fisher y Jack Telford-. Antes, como reconoce Ruiz, el equipo podía reforzarse para la competición europea con grandes figuras del hockey mundial, pero ahora la normativa se ha “endurecido”, además de que las arcas no dan para mucho más. “Este año no tenemos campeones del mundo o jugadores estrellas”, afirma.

Una dura mordida al presupuesto

Ahora el CPLV es “mucho más fuerte” como club que años atrás. Sus fuentes de financiación son en gran parte internas cuando antes tres cuartas partes del presupuesto venían por patrocinios privados o a través de subvenciones municipales o regionales.

“Si antes el presupuesto del club era de 200.000 euros, 150.000 eran de subvenciones y de patrocinios. Ahora hemos pasado a tener 400.000 euros de presupuesto en los que ni un 20% viene de fuera”, explica el presidente del CPLV y entrenador.

Algo que permite luchar por todos los títulos “con el orgullo de hacerlo con jugadores de la casa pero con unas aspiraciones diferentes”.

Pero este viaje de 1.500 kilómetros, aproximadamente, hasta Rethen y los seis días que la plantilla va a pasar allí, suponen un gran esfuerzo que el CPLV no tenía previsto en sus presupuestos. “Nosotros no contábamos con esta partida y ya íbamos muy justos para terminar la temporada”, explica Ángel Ruiz a Noticiascyl. Y este viaje supone unos 12.000 euros que el club no tiene.

Por ello, desde el CPLV siguen luchando por encontrar un patrocinador que quiera llevar su nombre junto al del club por Europa, en una competición que tiene repercusión. Pero la necesidad hace que se incentive la creatividad. Así, han valorado “locuras” como ir todos en autocaravanas o alquilar una especie de casa rural y que los jugadores se hagan su propia comida.

La consigna es clara: “hacerlo de la mejor manera posible pero sin dinero”, por ello “vamos a seguir buscando apoyos hasta el día antes porque no podemos dejar de ir”.

La conquista de Europa parece una batalla complicada vistas las circunstancias, pero quien se haya acercado a algún partido del CPLV o haya visto un ‘simple’ entrenamiento, sabe que este equipo es capaz de todo. Hasta de entrenar a media luz todas las tardes para ahorrar en esa factura de 12.000 euros anuales -casualidad- que cuesta iluminar el flamante polideportivo de Canterac. Pero la luz puede estar a medias cuando lo que ilumina es la ambición de seguir entre los mejores.

 

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