Roberto Pérez intenta zafarse de la dura defensa del Cisne BM.

El Atlético Valladolid Recoletas ha conseguido vencer al Cisne con más aprietos de los que esperaba, a pesar de la victoria final por 32-27. Una primera parte muy seria de los pontevedreses, que aprovecharon la falta de continuidad en las jugadas del equipo de Nacho González, fue respondida con algo más de suficiencia por un Atlético Valladolid que consigue así una victoria importante antes del viaje a la complicada cancha del Zamora.

Rara, por inesperada, la primera mitad del encuentro, ya que el Cisne BM llegó a Huerta del Rey con ganas de que saltara la sorpresa asaltando la cancha de uno de los gallos de la División de Honor como es el Atlético Valladolid. Y es que los pontevedreses dominaron el marcador en la mayoría de los primeros treinta minutos.

Salvo los dos primeros goles de los locales, los de Nacho González no volvieron a estar por delante en el marcador durante toda la primera mitad, hasta el último segundo. Ese 2-0 inicial los respondieron los gallegos con un 3-6 que hacía saltar las dudas en Huerta del Rey, lo que hizo al entrenador local pedir un tiempo muerto que ajustara los mecanismos.

Los de Eduardo Covelo se sirvieron de las dificultades atacantes de los guerreros de azul para sumar gol tras gol a la contra, a menudo contra un Javi Díaz solo ante el peligro. La maquinaria de los de González parecía mal engrasada, bien por exceso de confianza o porque el Cisne llegó con unas armas inesperadas. Una de esas armas era la velocidad de Ramón Gil a las contras, lo que junto a su efectividad le dio muchos goles a los pontevedreses.

El mal juego de los locales se hizo patente en que las dos superioridades numéricas del Atlético Valladolid no fueron aprovechadas ninguna de ellas. Ni el buen hacer de Fernando desde el lado derecho, ni la garra de Roberto Pérez o la batuta de Diego Camino se hicieron valer hasta llegar al descanso, a pesar de que un gol de David Fernández les daba la victoria momentánea a los locales por 16-15.

Tras el receso la historia parecía diferente, como dejó a las claras el 4-1 inicial (21-16), con tres goles de David Fernández, que obligó a los visitantes a solicitar tiempo muerto. Pero el Cisne no iba a bajar los brazos fácilmente tras la buena primera mitad y aprovecharon las malas decisiones atacantes de los de Nacho González para no irse en el marcador. Pero la buena actuación de César Pérez bajo los palos estaba manteniendo esa ventaja de 3 o 4 goles que permitían a los locales jugar con más tranquilidad. A lo que se sumó la roja a Picallo tras un golpe con Roberto Pérez.

Los dos flancos de ataque del Atlético Valladolid encontraron espacios con más facilidad, lo que aprovecharon tanto Fernando Hernández como Dani Pérez y Gonzalo Viscovich. El 27-23 a falta de diez minutos parecía dejarlo todo casi sentenciado, pero en balonmano no hay distancia irrenunciable.

Pero el Atlético Valladolid no se dejó sorprender. Las buenas defensas que empujaron a los visitantes al pasivo, con un César Pérez que mantuvo el alto nivel bajo los palos, y las contras rápidas aumentaron la ventaja hasta el 32-27 final.

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