La hora de la verdad

Los de Nacho González dependen de sí mismos para lograr el retorno a la Liga ASOBAL.

Balonmano Atlético Valladolid.
El equipo de Nacho González depende de sí mismo para lograr el ascenso.

El Balonmano Atlético Valladolid recibe hoy al Alarcos Ciudad Real con la misión de conseguir la quinta victoria consecutiva, tras el pinchazo del pasado 16 de enero en tierras andaluzas ante Palma del Río, y sabedor de que cualquier traspiés en este tramo final de la competición puede ser fatídico a la hora de cumplir el objetivo marcado al inicio de la temporada, que no es otro que volver al primer escalón del balonmano español.

Ubicados en la segunda posición de la clasificación afrontan los “gladiadores azules” estas diez últimas jornadas de campeonato en las que no pueden darse un respiro, dada la igualdad existente, si quieren volver a la máxima categoría del balonmano español. Bidasoa, Palma del Río, Zamora y Atlético Valladolid se jugarán la plaza que da el ascenso directo y otra, en un Playoff que se antoja apasionante.

Síntomas de solidez

Con un empate y una derrota en quince partidos parece imposible no ser líder de una División de Honor Plata del balonmano español como es esta, sin embargo, esta temporada los cuatro de arriba han demostrado estar uno e incluso dos peldaños por encima del resto.

El equipo de Nacho González es, con un partido menos, segundo en la tabla, a un punto de Bidasoa y depende de sí mismo para lograr el tan ansiado ascenso, ese que se escapó el año pasado en unos penaltis de infausto recuerdo para los pucelanos en La Albericia.

Pese a la derrota hace apenas un mes ante Palma del Río, la escuadra pucelana da síntomas de solidez y es el máximo aspirante a lograr ese ascenso directo. La cuarta mejor defensa y el segundo mejor ataque del campeonato parece empeñado este año en devolver al balonmano pucelano al lugar que se merece.

Calendario envenenado

Pese a todo y en estas diez jornadas que restan más el partido aplazado que tienen que disputar los de Nacho González ante Antequera, aún queda mucha tela que cortar y mucho que sudar para cumplir con ese objetivo, sobre todo lejos de Huerta del Rey.

Dos son las fechas que tienen marcadas en rojo en el calendario los Roberto Turrado, Fernando Hernández y compañía. La primera, el 5 de marzo, en un desplazamiento clave que tendrán que afrontar ante Zamora, y la segunda, en la penúltima jornada, allá por el mes de mayo, en un enfrentamiento que se antoja de “alto voltaje” y puede que clave ante Bidasoa.

De estos duelos directos puede salir, a buen segundo, el conjunto que consiga esa anhelada plaza de ascenso directo, siempre que no se pinche en los encuentros, que “a priori” pueden ser más “asequibles”.

Con el golpe del año pasado en el recuerdo

Aún se recuerda en el vestuario azul aquel 31 de mayo de 2015. Aquel palo tremendo en La Albericia, en la final del Playoff ante Go Fit con esa tanda de penaltis tras el 30-30 final en los minutos reglamentarios y después de aquel siete metros fallado por uno de los jugadores más destacados del encuentro, Alfonso de la Rubia.

Aquellas lágrimas, llantos, esa decepción y ese mal rato que pasaron, tanto jugadores como afición quiere tornarse en alegría y sonrisas este año con la consecución de un ascenso que puede producirse siempre que los vallisoletanos no bajen el pistón en este tramo final de una de las temporadas más igualadas en la historia de la División de Honor del balonmano español.

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