El carnaval se apodera de Valladolid

En la Cúpula del Milenio.

Carnaval en Valladolid.

Jóvenes y no tan jóvenes han disfrutado en la tarde de hoy, en la cúpula del milenio, de la fiesta del disfraz, de talleres de facepainting, globoflexia, marionetas o cuentos, entre otros y de una exhibición de dance latino fusión a cargo de Sarah Fox. Todo ello bañado por la magia del fantástico mundo del carnaval y de las sonrisas de los más pequeños que disfrutaron de una tarde inolvidable ya para ellos.

Cuenta la leyenda que el carnaval es, con total seguridad, la fiesta pagana que más personas celebran a lo largo y ancho de todo el planeta. Son días de baile, disfraces, caretas y mucha, pero que mucha diversión. El hecho de disfrazarse, pintarse la cara y festejarlo es una tradición que se remonta a la antigüedad, ya que existen evidencias contrastadas de que el pueblo sumerio ya llevaba a cabo este tipo de festejos hace 5000 años.

Carnaval en la Cúpula del Milenio.
Dos niños observan atentamente una de las actividades programadas.

Volviendo al presente y dejando atrás al pueblo sumerio, hoy han sido los vallisoletanos los que han disfrutado de esta fiesta tan colorida en una Cúpula del Milenio con una gran cantidad de gente y en la que las sonrisas, la música y las divertidas actividades han tomado el protagonismo que en estos mágicos días en los que nada es lo que parece, se merecen.

Con el protagonismo especial de los más “peques” que se lo han pasado pipa preparando dulces, dibujando con múltiples rotuladores de diversos colores y con los minions como proganistas o simplemente disfrutando de la compañía de otras personas de su misma edad que durante unas horas se han convertido en el centro de su universo. La tarde, fea fuera de la cúpula del milenio y con una amenaza continua de lluvia era otra dentro del recinto.

La nota negativa la ha puesto el concurso de disfraces joven 2016 que ha tenido que ser suspendido por falta de participantes y en el que el grupo ganador iba a recibir como premio unas entradas para el concierto que cada miembro del mismo eligiera sin un coste superior a quince euros.

Pese a esto, y con la ayuda inestimable de los colaboradores que han ayudado a los niños a maquillarse, a disfrutar de los juegos, a hacer formas con los globos alargados o a preparar unos deliciosos dulces, los más peques han gozado de una tarde que estará presente en su memoria y podrán seguir diciendo, como han hecho hoy, eso de: “¡Mamá, me gusta mucho el carnaval!”.

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