Donald Trump gana las elecciones y será presidente de Estados Unidos

La histórica victoria de Trump sobre su propio Partido Republicano es una derrota igual de contundente para los demócratas liderados por Hillary Clinton

Trump gana las elecciones presidenciales en Estados Unidos./ E. Press

El candidato republicano Donald Trump ha ganado las elecciones presidenciales en Estados Unidos tras una campaña que ha puesto de manifiesto, por encima de todo, un sentimiento de disociación total de la población hacia la clase política, gestado desde la explosión de la crisis, prolongado con el ascenso del movimiento antigubernamental Tea Party y culminado con la victoria del proverbial “invitado inesperado”.

Cualquiera de los dos candidatos necesitaba al menos 270 votos electorales de los 538 que hay en total para ser elegido presidente de Estados Unidos, cifra superada por Trump. El republicano ha llegado a esta cifra tras lograr la victoria en el estado de Wisconsin, donde se ha impuesto a su rival, Hillary Clinton, logrando una diferencia que es ya insalvable y que le da las llaves de la Presidencia.

En las últimas elecciones presidenciales, celebradas en 2012, el actual mandatario, Barack Obama, se hizo con 332 votos electorales, por los 206 cosechados por su entonces rival, el republicano Mitt Romney. Las primeras encuestas a pie de urna de la noche electoral ya alertaban del descontento generalizado de los estadounidenses hasta niveles desconocidos desde el segundo mandato de George W. Bush. El Partido Demócrata, sin embargo y a diferencia de lo sucedido entonces, ha quedado huérfano de una figura de consenso, esperanza y aliento como la de Barack Obama.

La histórica victoria de Trump sobre su propio Partido Republicano es una derrota igual de contundente para los demócratas liderados por Hillary Clinton, a tenor del 61 por ciento de consultados convencidos en los sondeos iniciales de que “el país va por el mal camino”, y del 69 por ciento de los encuestados “insatisfechos” o directamente “enfadados” sobre el funcionamiento del Gobierno federal .

A Clinton hay que achacarle dos fallos que se han antojado fundamentales: su incapacidad para estimular a las minorías, absolutamente claves para triunfar, y su falta de talante para ganarse la confianza de los electores de su propia raza, a la postre los grandes impulsores que han acabado llevando a Trump a la Presidencia, recuperando para los republicanos estados demócratas hasta ahora como Ohio, Florida o Iowa.

Así, un 65 por ciento de latinos se han decantado a favor de Clinton por un 27 por ciento de Trump, frente al 71 por ciento que apostó por Obama en 2014 y el 27 por ciento a favor de su entonces rival, Mitt Romney. El mismo descenso se deja ver en el voto negro, con un 87 por ciento a favor de Clinton por un 8 por ciento a favor de Trump, frente al abrumador 93 por ciento para Obama y el 6 por ciento para Romney en 2012.

Y, sin el apoyo de estos grupos, la candidatura demócrata se ha debilitado progresivamente a lo largo de la noche, desde la primera declaración de victoria de Trump en Kentucky. El magnate ha cumplido exactamente todos los pasos que tenía que dar para ganar: triunfo en Florida, triunfo en Ohio, triunfos en Carolina del Norte y Michigan, entre otros. Han apostado por él un 63 por ciento de hombres de raza blanca y un 52 por ciento de mujeres de raza blanca, frente a un 31 y 43 por ciento para Clinton. Blancos, en particular, de edad superior a los 45 años.

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