Detenido en Francia Mikel Irastorza, el último jefe de ETA

Permanecía huido de la Justicia

Mikel Irastorza, detenido en Francia. Fotografía: Europa Press.

Agentes de la Dirección General de Seguridad Interior (DGSI) francesa, en colaboración con la Guardia Civil, han detenido este sábado por la mañana a Mikel Irastorza, considerado máximo dirigente de una ETA derrotada policialmente pero que se resiste a disolverse. El Ministerio del Interior considera que se ha asestado “un duro golpe” al intento de los terroristas de escenificar una entrega de armas tras un proceso de negociación negado por España y por el país galo.

Irastorza permanecía huido de la Justicia, según ha informado el Ministerio del Interior que dirige Juan Ignacio Zoido, que este viernes sustituyó al frente de esta cartera a Jorge Fernández Díaz. El considerado jefe de ETA ocuparía las más altas responsabilidades dentro de la organización terrorista que anunció el 20 de octubre de 2011 que cesaba en su actividad armada. La operación continúa abierta y no se descartan más detenciones.

El detenido se incorporó a la banda terrorista tras las sucesivas operaciones policiales contra la cúpula de ETA. Fuerzas de la lucha antiterroristas consultadas por Europa Press explican que Irastorza -fue portavoz del Foro de Debate Nacional, una plataforma impulsada por Batasuna y Eusko Alkartasuna (EA)— encabezaba a una docena de miembros activos procedentes de EKIN.

Al no tener experiencia alguna, se encargaban de gestionar los rescoldos de la banda, con especial atención en los comunicados, ya que estaban empeñados en imponer un relato que negara el discurso de vencedores (el Estado de Derecho y las víctimas) y vencidos (los terroristas).

Fue lo que hicieron el pasado 28 de octubre en una nota remitida al diario ‘Gara’ en la que, además, trataban de restar importancia al desmantelamiento, el 12 de octubre, de un zulo en Carlepont con un arsenal de armas dentro. También anunciaban “nuevos compromisos”, aunque una vez más sin concretar a qué se referían.

Gestionar su defunción

La irrelevancia actual de la banda terrorista se mide atendiendo a los 350 presos que mantienen bajo su disciplina, aunque ignorados por las autoridades y, en parte, también por la izquierda abertzale. A pesar de las continuas apelaciones para abrir un último proceso de negociación, el único gesto que esperan a estas alturas los gobiernos de España y Francia es su disolución, lo que replantearía la política de dispersión de presos.

Los últimos jefes con galones fueron Iratxe Sorzábal y David Pla. Cayeron el 22 de septiembre de 2015 en Francia después de que se descabezaran sucesivas cúpulas. Fueron los autores de los últimos comunicados y de la falsa entrega de armas con los verificadores internacionales, que nunca fueron reconocidos por los gobiernos de España y Francia.

ETA seguiría disponiendo, según la información que maneja el Ministerio del Interior, de un arsenal con un centenar de armas y entre dos o tres toneladas de explosivo. “ETA no va a volver a matar, no hay vuelta atrás. No quiere decir que esté inactiva porque tiene que gestionar su defunción y la entrega del arsenal. Pero sólo tiene dos salidas: o entrega las armas o se las quitamos nosotros”, explicaba a Europa Press uno de los máximos responsables de la lucha antiterrorista cuando se cumplían, el pasado 20 de octubre, cinco años del anuncio de su cese definitivo de la violencia.

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