Seis claves para tener un otoño saludable

Tras el verano y con la reducción de las horas de sol, muchas personas tienden a entrar en depresión.

El otoño, una estación complicada. Fotografía: Europa Press.

La llegada del otoño y, por ende, la reducción de las horas de luz y de los cambios horarios pasa factura a cinco de cada diez personas, quienes experimentan trastornos físicos y anímicos como, por ejemplo, falta de sueño y concentración, cansancio generalizado, migrañas o ansiedad.

Además, según ha informado la directora del Centro Nascia Pozuelo en Madrid, Raquel San Martín, en esta época del año aumentan los casos por las depresiones. “La luz, el sol, tiene que ver muy directamente con los estados anímicos y, junto con la bajada de temperaturas, nuestro sistema inmunológico está más expuesto. El cambio de hora y la reducción de horas de actividad contribuyen a esta sensación de decaimiento, cansancio y falta de concentración”, ha explicado.

Por ello, y con el objetivo de reducir los efectos del cambio de estación, la experta ha aportado seis consejos:    

  1. Mantenerse activo durante las horas del día, practicar algún deporte y ser proactivo a la hora de realizar tareas. Esto ayuda a mantenernos alerta y con la mente despejada.
  2. Actitud positiva. Intentar que aquellas cosas que ocurren con el cambio de estación como las lluvias, cielos cubiertos, descensos térmicos no se perciban de forma negativa siempre. Esto puede generar una serie de sensaciones que haga decaer el estado de ánimo.
  3. Rutinas para dormir. Los trastornos del sueño son un denominador común, especialmente con los cambios horarios. Hay que crearse una rutina del sueño que permita la fácil conciliación del mismo y descansar un mínimo de 7 horas seguidas. Evitemos, pues, los dispositivos electrónicos en la cama.
  4. Los hábitos alimenticios ayudarán también en las rutinas de sueño. En las estaciones de mayor cantidad de luz solemos atrasar las cenas para aprovechar mejor el día. Facilitar la digestión cenando antes de lo que veníamos haciendo es clave para un descanso eficaz.
  5. Si percibimos que nuestro nivel de concentración es bajo, existen técnicas como el ‘neurofeedback’ que ayudan de forma interactiva a controlarlo. Ejercicios que requieren de una atención y un entrenamiento que nos mantendrán alerta y focalizando los esfuerzos en las tareas que ejecutamos.
  6. Es necesario utilizar una serie de técnicas de respiración que consiguen establecer un equilibrio a nivel físico y emocional. Es conveniente que desarrollemos un tiempo de respiración lento, profundo y regular (entre 6 y 8 respiraciones por minuto) y que éstas sean totalmente diafragmáticas. Con ello, evitaremos que los cuadros de ansiedad nos sorprendan y estemos preparados para afrontarlos en cierta medida.

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