Varios francotiradores matan en Dallas a cinco agentes de la Policía

Es el acto más sangriento cometido contra la Policía de Estados Unidos desde el 11 de septiembre de 2001

Al menos dos francotiradores han acabado esta pasada noche con las vidas de cinco agentes de Policía — cuatro patrulleros y un guardia de tráfico — y herido a otras ocho personas — siete agentes, un civil — durante el transcurso de una manifestación pacífica en el centro de Dallas contra la violencia policial en memoria de Alton Sterling y Philando Castile, dos hombres de raza negra que fueron abatidos sin motivo aparente por las fuerzas de la ley.

La emboscada fue ejecutada a las 20.58 — hora local — por al menos dos individuos apostados en dos edificios de aparcamiento situados a ambos lados de la calle por la que transitaban los manifestantes, atrapando a un pequeño contingente policial que gestionaba el paso de la marcha en un “fuego cruzado” contra el que los agentes no tenían respuesta posible, según lamentó posteriormente el jefe de Policía de la ciudad, David Brown.

“Los asaltantes dispararon de manera completamente coordinada y triangulando desde una posición elevada justo sobre el lugar donde iba a terminar la marcha. Algunos de los agentes murieron por disparos en la espalda”, explicó Brown. Un testigo de los eventos, el veterano del Ejército Carlos Harris, constató que los disparos fueron efectuados con profesionalidad. “Tiro, tiro, pausa; tiro, tiro, pausa. Totalmente estratégico”, ha declarado al ‘Dallas News’.

Hasta el momento solo se ha identificado al agente de tráfico fallecido, Brent Thompson, de 43 años y en el cuerpo desde 2009.

La policía confirma la muerte del sospechoso atrincherado

Fuentes oficiales han confirmado a la cadena estadounidense CNN la muerte de un sospechoso de la emboscada que se había atrincherado en el aparcamiento de un instituto de formación profesional cerca del lugar de la matanza.

A pesar de que medios locales han informado de que el sospechoso se ha suicidado, las fuentes de CNN no han podido confirmar las circunstancias de su muerte.De momento, las unidades caninas de la Policía de Dallas están rastreando el aparcamiento en busca de los explosivos que el sospechoso decía haber diseminado por el aparcamiento del instituto de Formación Profesional ‘El Centro College’.

Allí, el sospechoso permanecía atrincherado desde hacía tres horas, tiempo durante el que intercambió disparos durante 45 minutos con la Policía e ignoró cualquier diálogo con los negociadores al grito de “el fin está cerca”, antes de expresar su voluntad de “matar a más policías”.

Baile de sospechosos

Ahora mismo se tiene constancia de al menos dos detenidos, entre ellos una mujer en el mencionado instituto. Un tercero, Mark Hughes, cuya foto fue publicada en Twitter por la cuenta oficial de la Policía de Dallas, se entregó voluntariamente por miedo a su seguridad. La Policía finalmente le ha puesto en libertad.

Otras dos personas, ocupantes de un vehículo Mercedes color negro, han sido interrogadas pero también se les ha puesto en libertad minutos después.

A pesar de que la alerta general en Dallas ha terminado, las fuerzas de seguridad han pedido a los ciudadanos que se abstengan de visitar la escena del crimen, mientras la Administración Federal de Aviación (la FAA), ha restringido temporalmente el espacio aéreo sobre el centro de la ciudad texana. El presidente estadounidense, Barack Obama, ya ha sido puesto al corriente de la situación durante su visita a Varsovia (Polonia) para participar en la cumbre de la OTAN.

Precisamente en la capital polaca, Obama había pronunciado antes de la emboscada un grave discurso en el que lamentó las muertes esta semana de Sterling y Castile. El presidente de Estados Unidos, circunspecto, abandonaba los micrófonos poco antes del que se ha tratado del acto más sangriento cometido contra la Policía de Estados Unidos desde el 11 de septiembre de 2001.

“Se trata de una mañana que nos ha roto el corazón a todos”, ha declarado el alcalde de Dallas, Mike Rawlings. “Cuando decimos que nuestros agentes se juegan la vida todos los días, no es ni mucho menos una hipérbole. Es la realidad”, ha añadido.

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