Diez películas legendarias para celebrar los 86 años de Clint Eastwood

Está considerado como uno de los tipos más duros de la historia del cine que, en los últimos años, ha dado un giro a la línea de sus películas con historias humanas y temas comprometidos

Eastwood en tres fotogramas de su carrera (Foto: Produzioni Europee Associati / Warner Bros).

Clint Eastwood cumple este último día de mayo 86 años. El actor y director nació el 31 de mayo de 1930 en San Francisco (EEUU) y ha tenido una dilatada carrera de más de 60 años dedicados al universo del cine.

En 1955, debutó frente a una cámara con ‘El regreso de monstruo’. La cinta de serie B fue un modesto comienzo para el actor, pero poco más tarde demostraría de qué era capaz. A su primer proyecto le siguieron ‘El bueno, el feo y el malo’, ‘Harry el sucio’, ‘El sargento de hierro’…

Finalmente acabó haciéndose con cuatro Oscar: dos por Sin perdón; los mismos que por Million Dolar Baby. Para celebrar el nacimiento de este mito cinematográfico, repasamos 10 de sus mejores películas.

ESCALOFRÍO EN LA NOCHE (1971)

Eastwood debutó tras las cámaras con una inquietante película que relata la historia de un locutor de radio (al que da vida el propio director) que se ve acosado por una de sus oyentes. El aroma a radio y los versos de Edgar Allan Poe aderezan un thriller interesante en el que destaca una gran Jessica Walter.

INFIERNO DE COBARDES (1972)

Tan solo un año después de su opera prima, Eastwood visitó por primera vez como director el género que más contribuyó a forjar su leyenda. Lo hizo con un western crudo y digno de los maestros del género de los aprendió y a los que precisamente rinde un tétrico pero genial homenaje en una de las secuencias.

EL SARGENTO DE HIERRO (1986)

Uno de sus títulos más populares en el que se regaló un personaje memorable: el cascarrabias Tom Highway, un veterano de Vietnam y Corea que dejó para posteridad algunas de las frases más memorables de la historia del cine.

EL JINETE PÁLIDO (1985)

Eastwood vuelve a ensalzar el western en general y el filme Raíces profundas (George Stevens, 1953) relatando las andanzas del “predicador” y su cruzada por defender a los colonos de la opresión y los abusos del terrateniente local. Una cinta cargada de épica y simbolismo con un final para enmarcar.

SIN PERDÓN (1992)

Posiblemente estemos ante el filme que, junto con El hombre que mató a Liberty Valance y Solo ante el peligro, conforma la ‘Santísima Trinidad del western estadounidense. Cuatro Oscar, que se quedaron muy cortos, recibió la sombría y épica historia del pistolero William Munny. Simplemente memorable.

UN MUNDO PERFECTO (1993)

Con la historia del criminal Butch Haynes (Kevin Costner) y sus cazadores, el ranger Red Garnett (Eastwood) y la criminóloga Sally Gerber (Laura Dern), Eastwood elevó el síndrome de Estocolmo a la categoría de triunfo cinematográfico.

LOS PUENTES DE MADISON (1995)

El tipo duro nunca se puso más tierno que en esta intensa y maravillosa cinta en la que junto a Meryl Streep despoja al término melodrama de cualquier carga peyorativa.

MYSTIC RIVER (2003)

Pocas películas logran, sin acudir a los artificios de rigor, una atmósfera tan inquietante como esta sórdida y desasosegante historia de crímenes, traumas, justicia y amistad. Un desarrollo perfecto, un reparto sobresaliente y un final hermoso e infeliz a partes iguales hacen de Mystic River otra obra maestra de Eastwood y, posiblemente, la cinta más redonda de su excelsa filmografía.

MILLION DOLLAR BABY (2004)

Como hizo diez años antes, el californiano encadenó otra de esas rachas de títulos que no bajaban del notable -que continuaría con el díptico sobre el frente del Pacífico en la Segunda Guerra Mundial formado por Banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima y El intercambio- con este desgarrador y multioscarizado drama pugilístico que, ha confesado, es junto a Sin Perdón, el título favorito de toda su filmografía.

GRAN TORINO (2008)

Su último gran papel y, hasta la fecha, su último gran trabajo como director lo firmó subido a un Gran Torino del 72 y metido en la piel de Walt Kowalski, el único personaje que puede discutirle al abuelo de Up el título del cascarrabias más memorable de la historia del cine. Fascinante y, como los otros nueve títulos nombrados pero en este caso con más razón, imprescindible.

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