Reivindicación y espectáculo en el Día Mundial del Teatro

Artistas, grupos y salas aprovechan la efeméride para reclamar la bajada del IVA cultural y la importancia del teatro

El 27 de marzo es el Día Mundial del Teatro, una jornada que ha sido aprovechada por salas de todo el país para una programación especial, en la que los artistas, compañías y grupos teatrales también han aprovechado para reivindicar la importancia de su labor y también otras reclamaciones de corte político como la bajada del IVA cultural, con acciones como la que se muestra en el vídeo.

El Día Mundial del Teatro comenzó a celebrarse en 1962, cuando el Instituto Internacional del Teatro de la UNESCO decretó esta fecha para dar a conocer las artes escénicas. Cada año, una personalidad del teatro es encargado de elaborar un mensaje a modo de manifiesto. En este 2016 ha sido el director ruso Anatoly Vassiliev.

Mensaje del Día Mundial del Teatro 2016
¿Necesitamos teatro?
Esa es la pregunta que surge en miles de profesionales del teatro decepcionados y en millones de personas cansadas de él.
¿Qué necesitamos de él?
Hoy en día la escena es tan insignificante, en comparación con las ciudades y estados donde se juegan auténticas tragedias de la vida real.
¿Qué es él para nosotros?
Galerías y balcones, bañados de oro y plata; en las salas, sillones de terciopelo, actores de voces bien pulidas o viceversa, algo que puede lucir aparentemente diferente: cajas negras, manchadas de barro y sangre, con un montón de cuerpos desnudos rabiosos al interior.
¿Qué está dispuesto a decirnos?
¡Todo!
El teatro puede decirnos todo.
Cómo los dioses habitan en el cielo, y cómo los presos languidecen en cuevas subterráneas, olvidadas, y cómo la pasión nos puede elevar, y cómo el amor puede destruir, y cómo nadie necesita una buena persona en este mundo, y cómo reina la decepción, y cómo la gente vive en apartamentos, mientras que los niños se marchitan en campos de refugiados, y cómo todos tienen que volver de nuevo al desierto, y cómo día tras día nos vemos obligados a apartarnos de nuestros seres amados, el teatro puede decirnos todo.
El teatro siempre ha estado y siempre permanecerá.
Y ahora, en estos últimos cincuenta o setenta años, es particularmente necesario. Porque si usted ve todas las artes públicas, puede observar de inmediato que sólo el teatro nos da una palabra de boca en boca, una mirada de ojo a ojo, un gesto de mano en mano y de cuerpo a cuerpo. No necesita ningún intermediario para trabajar entre seres humanos, constituye el lado más transparente de la luz, no pertenece más al sur, o al norte o al este u oeste, oh no, es la esencia de su propia luz, brillando desde todos los rincones del mundo, inmediatamente reconocible por cualquier persona, ya sea hostil o amigable hacia él.
Y necesitamos teatro que permanece siempre diferente, necesitamos teatro de muchas formas diferentes.
Aún así, creo que entre todas las formas de teatro posibles, sus formas arcaicas demostrarán ahora ser las de mayor demanda. El teatro de formas rituales no debe oponerse artificialmente al de naciones “civilizadas”. La cultura secular está siendo cada vez más castrada, la llamada “información cultural” sustituye gradualmente y suplanta entidades simples, así como nuestra esperanza de cumplirles un día.
Pero puedo ver claramente ahora: el teatro está abriendo sus puertas de par en par. Entrada gratuita para todos y cada uno.
Al diablo con aparatos y dispositivos, ¡ir al teatro!, ¡ocupar filas de butacas en las galerías, escuchar la palabra y mirar imágenes en vivo! El teatro está frente a usted, no lo descuide y no se pierda la oportunidad de participar en él, tal vez la más preciosa oportunidad que tenemos en nuestras vanas y apresuradas vidas.
Necesitamos cada forma de teatro.
Sólo hay un teatro que seguramente no es necesario para nadie, me refiero al teatro de juegos políticos, un teatro de políticas “ratoneras”, un teatro de políticos, un inútil teatro de políticos. Lo que sin duda no necesitamos es un teatro de terror cotidiano, ya sea en lo individual o colectivo, lo que no necesitamos es la escena de cadáveres y sangre en las calles y plazas de las capitales o provincias, un teatro falso sobre los enfrentamientos entre religiones o grupos étnicos…

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