Una Copa bien cargada… de sorpresas

La competición baloncestística por excelencia, a nivel nacional, está deparando grandes sorpresas y emociones.

Gran Canaria, la sensación de esta Copa.
Albert Oliver y compañía están siendo la sensación de esta Copa del Rey. Fotografía: Gran Canaria.

Gran Canaria y Real Madrid. Real Madrid y Gran Canaria son los dos equipos que mañana, a eso de las 19:00 horas y en un Coliseum de La Coruña hasta bandera, van a disputar la final de una apasionante Copa del Rey que ha dejado muchas sorpresas por el camino en estos tres días de competición, que ha ofrecido un buen baloncesto cargado además de esa dosis de emoción necesaria y que ha estado cargada de sorpresas.

No se equivoca aquel que defiende que la Copa del Rey de baloncesto es uno de los eventos del año a nivel deportivo en general y en el ámbito baloncestístico en particular en España. Cuatro días de baloncesto en mayúsculas, en una misma sede, con eliminatorias a partido único (podrían aprender los del fútbol) en las que puede ocurrir cualquier cosa y en el que el favorito lo es menos y el, a priori cabeza de turco, se puede tornar, en cuestión de minutos, en el verdugo más impredecible.

Barça y Valencia llegaban hasta la cita, por el primer lado del cuadro con la cruz (viene muy bien el término a poco más de un mes de que comience la Semana Santa), de ser favoritos, y más centrados en el partido de semifinales que en ese de cuartos de final en el que Bilbao por un lado y Gran Canaria por el otro y respectivamente, pintaron la cara a blaugranas y taronjas.

Por el otro lado del cuadro, a punto estuvo Obradoiro de dar la sorpresa el viernes ante Baskonia (al final 77-79 para los de Perasovic), mientras que el Real Madrid también las pasó “canutas” para doblegar a un Fuenlabrada que estuvo en el choque hasta el último cuarto.

Las semis volvieron a poner de relieve la magia de este torneo, con una victoria épica de los de las islas ante Bilbao, con remontada incluida y con un mago llamado Albert Oliver que fue el artífice absoluto de que el marcador sufriera ese vuelco. En la otra semifinal, el Madrid, en un encuentro para grabar y volver a verlo una y otra vez se impuso a Baskonia (80-86), con un Sergio Llull que se echó el equipo a sus espaldas y anotó los ocho últimos y decisivos puntos de los blancos en el choque.

La final entre Gran Canaria, que estará en esta tesitura por primera en su historia, y Real Madrid se antoja apasionante, llena de emoción, buen baloncesto y quién sabe si de esa dosis de sorpresa que se lleva dando a lo largo y ancho del torneo. La cita es mañana, a las 19:00 horas, hasta esa hora solo queda gritar eso de: “¡Viva el basket! Y ¡Viva la Copa!”.

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