Latifa Ibn Ziaten: “Llamar yihadistas a los terroristas es darles valor”

Participó en el VI "Encuentro mujeres que transforman el mundo"

Latifa Ibn Ziaten. Fotografía:Pablo Martín/ EFE

Latifa Ibn Ziaten, que perdió a su hijo en un atentado en Francia y acudió al barrio del presunto asesino, para encontrar explicaciones, se muestra convencida de que “la yihad es el trabajo para la paz, y al hablar de yihadistas cuando nos referimos a los terroristas es darle más valor a esa secta”.

Recién llegada de París, donde ha recibió la Legión de Honor, ayer, por la tarde, de manos del presidente François Hollande, esta mujer marroquí, de 56 años, que practica la religión musulmana, asegura en una entrevista con Efe que “esta secta (los terroristas) no tienen ninguna relación con el Islam”.

Tras llegar a España y antes de participar en el VI “Encuentro mujeres que transforman el mundo”, organizado por el Ayuntamiento de Segovia, subraya que el Islam, “en ningún momento indica que hay que matar a niños y a personas, tampoco lo hace la Biblia y la Torá, todas las religiones están unidas en favor de la paz”.

Para Latifa Ibn Ziaten, que ha creado la fundación que lleva el nombre de su hijo asesinado, Imad Ibn Ziaten, “Por la juventud y la paz”, para lograr la integración de los jóvenes y el diálogo interreligioso, “esta secta (como se ha referido a los terroristas) ha crecido aprovechando una pequeña minoría que se opone a la paz y crea miedo, debemos hacer todo lo posible para luchar contra ello”.

Quien también ha recibido el Premio por la Prevención de conflictos de la Fundación Chirac, subraya que “el Islam defiende la tolerancia, en ningún momento dice que hay que matar en nombre de Alá, todo lo contrario, no se debe utilizar el nombre de yihadismo para hablar de terroristas, la yihad es trabajo, hacerse fuerte para sobreponerse a la enfermedad en los momentos duros y avanzar”.

Tras conocer que su hijo había muerto en un atentado terrorista, el 11 de marzo de 2012, fue al barrio “Les Izards-Trois Cocus”, de Tolousse, de donde presumiblemente había salido su asesino, Mohamed Merah, que murió en un cerco policial, para ver si “unas gotas de sangre podían devolverme algo, porque su muerte se llevó la mitad de mi alma”.

Al preguntar, unos jóvenes se rieron, explica, y consideraron que un héroe a Mohamed Merah, lo que le hizo reaccionar y crear la asociación que trabaja en escuelas, centros de detención y con familias.

Ella considera que “para estar por encima del sufrimiento, de los terroristas, de esta secta, porque yo lo llamo secta, es esencial desarrollar el diálogo, estar en contacto con los padres, que la sociedad tenga una mirada cálida, una sonrisa, una mirada agresiva y fría no permite el diálogo”.

La actividad de Latifa Ibn Ziaten, confiesa, se basa en que “hay que generar igualdad de oportunidades, hay que abrir los guetos, tiene que haber mezcla para que haya integración, si no hay mezcla en los colegios es como si no existieran”.

De hecho, explica que habla en las cárceles con terroristas que han vuelto de Siria y les pregunta por qué han ido allí: “Me responden que en Francia no eran útiles, no servían para nada, y dicen que cuando uno no tiene nada no piensas en si causa dolor”.

Lo malo, argumenta quien ha recibido el sobrenombre de “madre coraje” es que en la prisión “pierden la esperanza y salen sin posibilidad de cambiar, porque también han estado segregados, entran con odio y salen con odio”.

Y al preguntarle si siente miedo por posibles represalias tiene claro que sufre por la pérdida de su hijo pero advierte: “No hay nada que me pueda dar miedo, si nos sometemos al miedo, esta secta va a ganar, si todo el mundo tiene miedo iremos al aislamiento y eso nos lleva a la guerra”.

Por eso entiende que “no podemos tener miedo sino que debemos acercarnos al otro”. 

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