Siempre y a destiempo

Artículo sobre los horarios en las ferias en la provincia

Vengo asistiendo con cierta regularidad a eventos institucionales varios, en los que se incumplen de forma, más o menos frecuente, con el horario establecido por la organización, como por ejemplo Lumbrales, o llegando al extremo con lo sucedido en Vilvestre: un cambio de hora -1 hora de retraso- en la inauguración de la feria, y con ello el ritmo de las autoridades obligadas a asistir.

Lo más grave es que alteran la agenda de autoridades invitadas (en este caso fue la presidenta de la Cámara de Freixo de Espada à Cinta), mal ejemplo!;  y lo principal, fallar también a los expositores, al público que amablemente se acercó a la inauguración y a los profesionales de la prensa, grandes sufridores de los caprichos de autoridades varias.

Que los políticos esperen, bueno! es aceptable; que amolden su tiempo a las circunstancias,  sean cuales sean éstas, les va en el cargo.

Pero lo criticable es que el alcalde, en este caso el de Vilvestre,  permita alterar o altere de ‘motu propio’ el normal devenir del programa de la Feria del Olivar, ‘su Feria’ porque el diputado de turno -el de Agricultura- llegaba tarde.

Al inicio hablábamos de Lumbrales, el domingo, inauguración de la Feria Multisectorial que tenía programada su apertura por la vicepresidenta de la Diputación, Chabela de la Torre, a las 11 horas,  y se inauguró media hora antes porque la ‘vice’ tenía a las 11la lectura de la Sentencia de San Felices de los Gallegos.

La damnificada, en este caso, la concejala de Ciudadanos de Lumbrales que apenas tuvo tiempo de llegar de su trabajo a una inauguración ya efectuada por que no recibió la pertinente comunicación. Una falta de respeto absoluto.

Son, este tipo de actitudes serviles, graciosas, cómodas, cercanas a su partido, a su político, como ha sido la actitud del alcalde de Vilvestre, Manuel Domínguez Hernández, y la de Lumbrales, Pedro Sánchez Calderón. Un signo inequívoco de poca seriedad, educación, compromiso y respeto hacia sus conciudadanos, a los otros políticos locales, los de Vilvestre y Lumbrales y sobre todo a la que debe ser una feria de referencia la Feria del Olivar de Vilvestre. O la que es ahora, la multisectorial acompañada de la agroganadera de Lumbrales.

Pero lo que no es perdonable es que esas ‘altas autoridades’ se presten a ese juego poco ético, poco moral  de usar el cargo que ostentan y que representa a los salmantinos del ámbito rural para interes únicamente de partido. Deberíamos aplicar la sabiduría popular “no se puede estar en misa y repicando”.

Flaco favor le hace a las ferias de Vilvestre y Lumbrales este juego. Salen dañadas, porque de tan sólo cuatro horas que tiene la Feria de Vilvestre -inusual y creo que muy escasa- se queda en tres, dejando por el camino una hora destinada a cumplimentar -perdiendo el poco orgullo que debía tener el alcalde como representante de un municipio-, con quien no cumple, al diputado afín ideológicamente o alguien que está a otro juego; el suyo propio.

También podría ser que ese retraso, una hora! fuese un capricho, una concesión del alcalde hacia el diputado de Agricultura para amoldar su agenda personal, vamos! no hacerlo madrugar como sí lo hicieron otros, cosa mucho más grave  -porque solo se avisó de tal circunstancia al Sr. diputado- dejando al resto del elenco ferial pasmados en medio de la Plaza del Ayto de Vilvestre.

Lo que se hizo evidente es que, en uno u otro caso, la educación y atención si la tuvo con su compañero de partido, el diputado Román Hernández, al adecuar a sus necesidades personales, políticas o representativas el horario, y con ello los plazos prefijados de la Feria del Olivar de Vilvestre. Lo mismo se podría aplicar a lo ocurrido en Lumbrales.

Pero, con ser grave todo esto, solo demuestra una forma de hacer política alejada del ciudadano, más cercana al poder político de su cuerda, y es que, alterar los estrictos horarios de los profesionales es inadecuado, se crea hastío y rechazo, y si entre los afectados está la prensa (que no pudieron cumplir con otras obligaciones) es todo esto alterar uno de los derechos primordiales de la democracia y que cualquier ciudadano debe tener, el derecho a recibir y comunicar, a ser informado en definitiva.

 Me gustaría saber qué eventos no han podido cubrir, asistir los periodistas, por el capricho de un diputado o de un alcalde servil a su partido político.

Qué eventos celebrados después no han recibido la visita de la prensa para informar a los ciudadanos y todo por esa hora perdida en la Feria del Olivar de Vilvestre.

Más respeto (es lo que se pide en este texto) hacia todos los profesionales, y sobre todo, para aquellos profesionales ‘la prensa’ de los que se sirven los políticos para expandir su mensaje y promocionar su imagen.

 “Cuidar del mensajero es cuidar el mensaje mismo

Lección que deberían aprenderse muy bien aquellos que de forma profesional o semiprofesional se dedican a esto.

 

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