Aristocracia Política

Artículo sobre los aforamientos

La aristocracia no es un estatus social que haya existido sólo en el régimen antiguo y en las monarquías absolutistas posteriores a la revolución francesa. Aristos (los mejores) cratos (gobierno) “Gobierno de los mejores” así denominaba Aristoteles y Platon al gobierno ejercido por una determinada parte de la sociedad “Gente que sobresale por su sabiduría y capacidad”.

La aristocracia, en la edad media -definición más conocida de los nobles y cortesanos cercanos al poder del Rey, y en épocas posteriores, época de las monarquías absolutistas, era tratada de forma favorable y muy particular en los asuntos que tenían que ver con la justicia respecto al pueblo llano.

Por ejemplo, podían ser juzgados por un juez específico y en un juzgado determinado, esta función estaba asignada a las Reales Audiencias y Chancillerías de Valladolid y Granada 1371/1834, incluso la temida y poderosísima inquisición tenía limitada, por no decir prohibida, el uso de la tortura en el proceso de “investigación” en los que se veían envueltos los aristócratas cuando eran acusados en asuntos que ésta entendía.

!Pues bien!, han pasado apenas 200 años desde la desaparición de estos tribunales especiales por la llegada de las teorías liberales y nada ha cambiado, hoy sigue habiendo diferencia, una doble vara de medir.

Hoy, el espacio dejado por la aristocracia clásica la ha ocupado la aristocracia política, con sus Tribunales específicos, sus audiencias personales, sus reuniones a escondidas con altos dignatarios. Son, esta aristocracia política, una multitud de ciudadanos metidos a ejercer de políticos y que tienen entre sus beneficios por su cargo “el aforamiento” el ser juzgados, o no, (en algunos casos incluso depende de un tanto porcentual de sus compañeros de bancadas para quitar el aforamiento) por un tribunal específico como eran juzgados la aristocracia por la Reales Audiencias y Chancillerías en la monarquía.

Hoy, que está cada día más en duda los principios de igualdad y de trato equitativo para todos, por estos y otros temas, la existencia del aforamiento es un signo inequívoco de que la democracia es menos democracia y que a pesar de llevar con nosotros 40 años la frase: “unos pocos son más iguales que otros”, -cuando de aplicar la justicia se trata- está de actualidad, es evidente que existe.

Hoy solo un partido “Ciudadanos” es el soldado en el campo de batalla político luchando con sus planteamientos liberales para que desaparezca el aforamiento, los demás… los demás son la aristocracia, la casta y pelean ferozmente por mantener sus privilegios.

El aforamiento tuvo en su momento una razón de ser, el convulso nacimiento de nuestra democracia con una, no muy clara división de los poderes del Estado, y la necesidad de proteger la actividad política como tal, es decir, el ejercicio libre y expositivo de los planteamientos políticos, fue la principal excusa para su institución. Pero ya la Democracia es mayor de edad y no necesita del “primo protector”, el del zumo, para que defienda a los que honestamente hacen de la política una actividad noble.

Pero algunos lo han utilizado con fines y resultados contrarios a los principios de buena fe y bona praxis política para hacer actuaciones, que poco pueden definirse como acción política y sí, como un ejercicio personalista y aprovechado de la política que, como mínimo, deberían haber tenido una respuesta de la justicia más contundente.

Los políticos que son, o deberían ser, los primeros defensores de uno de los pilares que sustenta el Estado de Derecho “La Democracia” la igualdad ante la Ley, son los primeros en hacer un uso particular de determinadas prerrogativas que nada bueno dicen de la calidad representativa.

El actual Estado es un Estado corrompido y así lo entienden muchos ciudadanos, y el aforamiento ha servido a todos los partidos para tapar o esconder la corrupción, su corrupción.

Por tanto, el aforamiento a dia de hoy es una contrariedad democrática y un privilegio que los ciudadanos no entienden, por qué se sigue manteniendo. Bueno, sí! lo entienden pero no lo comprenden.

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