Dos toros de Montalvo, dos

Montalvo lidió dos grandes toros con el hierro de Montalvo. Castella no tuvo su tarde, silencio y tres avisos en el cuarto. Perera se reencontró con el triunfo tras la cogida del pasado año y salió en hombros, y Ureña corta una oreja al bravo y encastado tercero.

'Relamido', Toro de Montalvo lidiado en tercer lugar en la corrida de hoy por Paco Ureña. Un gran toro

Qué difícil y complicado resulta torear un toro bravo. Eso aconteció en el tercer toro de la tarde, un negro, ‘Relamido’ de nombre, herrado con el número 3, de la ganadería de Montalvo, que tocó en suerte a Paco Ureña. Qué mal trago para el murciano en algunas fases de la lidia. ‘Relamido’ repetía y repetía y cuando un toro encastado repite, siempre llegan los ‘apuros’. Y Ureña solventó la papeleta lo mejor que pudo y por eso cosechó una oreja. Qué manera de embestir. Qué celo. Qué transmisión. Y qué pena cuando la plaza está fría en una faena. Simple. La gente se quedó con el toro y no con la faena. ¿Y este toro no era para otra vuelta al ruedo, Don Ramón? ¿Quién explica ahora el indulto de ayer? Es que era bravo hasta en la hora de morir, cachis.

Pero es que ahí no quedó la corrida. Antes, salió al ruedo un segundo de encaste Martínez, esos escasos jijona/vazqueño que aún quedan por escasas ganaderías, una de ellas Montalvo. Un berrendo en negro -capa típica de este encaste- en tipo Martínez y que, dicen los ‘sabios’ del toreo actual, que las ganaderías jijonas y sus derivadas no tenían en su patrimonio genético la capacidad de adaptación al toreo moderno -ese toreo facilón y ventajista-, igual que ocurría en otras muchas de su tiempo y de orígenes variados, y al final todas ellas se vieron abocadas a la desaparición, no sin antes ensayar numerosos cruces que tuvieron resultados poco relevantes excepto aquellos que se realizaron por absorción y que en la práctica suponían también la eliminación de los genes jijones. Se anuncia actualmente que el hierro de Montalvo lleva lo antiguo de Martínez por separado de lo nuevo, por lo que, con las lógicas reservas, podríamos decir que pueden quedar aún restos jijona/vazqueño en una parte de esta vacada salmantina.

Vuelta al ruedo para 'Brivón', de Montalvo
Vuelta al ruedo para ‘Brivón’, de Montalvo

Pero Juan Ignacio Pérez-Tabernero parece que ha dado con ‘la tecla’, porque vaya toro que lidió esta tarde en La Glorieta. Otro bravo, encastado y noble con mucha transmisión que permitió a Miguel Ángel Perera el triunfo.

El toro recibió la vuelta al ruedo y ¿no merecía más que el de ayer ser indultado? Cachis, Don Ramón. Qué falta de criterio y, lo peor, bien se deja llevar por un público festivalero o sus asesores no aconsejan bien… Algo no marcha en este Palco cuando de decisiones importantes hablamos. Hoy se han lidiado los dos mejores toros de toda la Feria de Nuestra Señora la Virgen de la Vega -como la llama ahora la empresa-. Y de los dos, el tercero, el que llevaba de nombre ‘Relamido’, al que al pobre aún se le pudo dar una sonora ovación, cuando mucha gente -la que de esto ‘sabe algo’- pedía, al menos, la vuelta al ruedo. Hay que estar más raudo para estas cuestiones, es decir, o la misma parsimonia que se utiliza para retener las mulillas y dar tiempo a la petición de trofeos. Estos dos toros, al menos, Don Ramón, hubieran merecido la vuelta al ruedo y, puestos a ver, vemos que también el indulto si nuestra vara de medir es la regla de indultar de la tarde ayer. Pues eso.

El reencuentro de Perera

Fuerte ovación para Perera en el inicio de corrida
Fuerte ovación para Perera en el inicio de corrida

Miguel Ángel Perera, el triunfador de la tarde, por eso de cortar dos orejas a un gran toro, volvió para reencontrarse con la plaza que presenció, quizás, el mayor percance sufrido por este torero en su corta, pero dilatada, carrera como torero. Perera recibió el cariño del público salmantino, ahora también ‘su público’ por eso de los parentescos. Y el pacense devolvió el cariño con una gran faena iniciada con un ajustado quite de chicuelinas -donde ya se veía la bravura del Montalvo/Martínez-. Perera dibujó una intensa faena por los dos pitones, que, tras unos injustificables estatuarios en el inicio, vista la condición del toro, tomó aire grande cuando dio al toro la distancia y los terrenos que pedía. El toro venía de largo y repetía, y Perera lo entendió y fue tal, que al final, no podía por menos este torero como casi todos los toreros jóvenes, dio una meritoria serie en las cercanías… Estocada algo trasera, pero faena de dos orejas.

En el cuarto, un mansito, nada pudo hacer Perera en una faena que no llegaba al tendido. Los fríos en los tendidos y el frío según avanzaba la tarde pusieron el resto. Un mansito que dejaba a las claras la variedad de la corrida de Montalvo. Muy desigual en presentación, tipo, capas y juego.

Ureña, oreja en el mejor toro

Paco Ureño corta una oreja a un gran toro
Paco Ureño corta una oreja a un gran toro

Paco Ureña -que apodera la empresa, otra obviedad- tuvo el mejor toro de toda la Feria. ‘Relamido’, negro listón y bravo, muy bravo y encastado. Un toro que pedía espacio para poder ser toreado y Ureña, ahí, anduvo algo tardo, porque lo asfixiaba. Y cuando se fue a la distancia el primer muletazo lo cogía bien, pero, ‘ay’ en el segundo y el tercero, porque repetía y repetía. El matador se vio algo desbordado. Ureña puso todo de su parte, pero el toro se había comido el protagonismo y, como dijimos anteriormente, el público se había fijado en el toro y no en la faena. Oreja a la disposición y Don Ramón sin sacar pañuelo alguno de colores, azul o naranja, cachis.

En el sexto, otro manso e inválido, aunque parecía un melocotón por eso de la capa, estaba desaborío y Ureña, a pesar de contrarestar algunas voces que pedían abreviar, intentó sacar algunos naturales sueltos,  pero no daba más de sí esta faena y el toro y abreviar también es de ‘sabios’. Pues eso.

Media de Sebastián Castella, que no tuvo su tarde por el ganado
Media de Sebastián Castella, que no tuvo su tarde por el ganado

No fue la tarde de Castella

Entre unas cosas y otras, Castella llegó a Salamanca para revalidar su triunfo del pasado año, no pudo ser. En primer lugar, porque pechó con el peor lote de la tarde. Dos mansos. Si el primero aguantaba en la muleta y pedía algo de tiempo y espacio para no ‘ahogarse’, le faltó transmisión y a pesar de los deseos del torero francés, ni en las cercanías resultaba aquello creíble.

En el cuarto, otro manso, tras una malísima lidia, Castella buscó sacar agua donde no había más que barro. Mucha disposición del francés, y unos muletazos finales, más por la inercia de la torpe embestida del toro y la insistencia del matador. Una mansedumbre cantada, como cantó con los aceros. No era la tarde de Sebastián Castella y, tal fue así, que le dieron los tres avisos, imposibilitado de descabellar ante un toro manso que derrotaba, no bajaba la cabeza -como había hecho en toda la lidia- y también ofrecía peligro. Y en eso Don Ramón que ordena, con el tercer aviso, que el toro muera en los corrales.

Cuando las cosas se ponen cuesta arriba… El toro de mala clase y condición. Pundonor de Castella que lo intentó todo para lograr lucimiento. “Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible”, escribió el estadista francés Charles-Maurice Talleyrand. Cachis.

FICHA DE LA CORRIDA

Plaza de toros de La Glorieta de Salamanca. Cuarta de la Feria de la Virgen de la Vega. Algo más de media entrada en tarde fresca y algo ventosa. Toros de Montalvo, vuelta al ruedo al 2º, ‘Brivón’, y un gran tercero, bravo y encastado.

Sebastián Castella, silencio y silencio tras tres avisos.

Miguel Ángel Perera, dos orejas y silencio.

Paco Ureña, oreja y silencio.

Perera saludó una ovación al término del paseíllo por su regreso a Salamanca un año después de la gravísima cogida que sufrió en este mismo escenario y el cuarto toro, que correspondió a Castella, fue devuelto a los corrales tras sonar los tres avisos.

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