Miles de fieles festejan en Béjar a la Virgen del Castañar

Miles de fieles de Béjar y su comarca arropan a la Virgen del Castañar en su salida en procesión por los bellos parajes de El Castañar. Esta tarde, una más que interesante corrida de toros.

Miles de fieles acompañan a la Virgen del Castañar en las fiestas de Béjar

Béjar vive su jornada más emotiva donde la devoción se hace patente en las honras que miles de bejaranos, habitantes de la comarca y del resto de la provincia, incluso llegados de la cercana Cáceres, tributan a la Virgen del Castañar, Patrona de la ciudad textil. En una mañana de temperatura ideal -había refrescado respecto a jornadas anteriores-, en un paraje único -entre robles y castaños- y con el sonido de las campanas del Santuario repicando a fiesta mayor, las respectivas peñas bejaranas tomaban lugar para portar las andas de la imagen que lucía preciosisto manto y corona donados por la familia Torrico.

Unos y otros portaron la imagen de la Virgen hasta el mirador, en el que los costaleros colocaron a la Patrona mirando hacia la ciudad de Béjar para su bendición. En el mirador se rezan los salmos, que acaban con el himno a la virgen interpretado por la Banda Municipal de Béjar y acompañado de los cánticos de todos los presentes, desde donde regresa al Santuario.

Y, como mandan los cánones, al frente de toda la comitiva el alcalde de la ciudad, Alejo Riñones, acompañado del resto de la Corporación así como del resto de autoridades civiles y militares… y también del rey y la reina de la fiestas, jóvenes y guapos/as -para que no se cabreen con el género-.

Esta romería se remonta a septiembre de 1446, cuando se dio culto por primera vez en la ermita de Nuestra Señora del Castañar. La tradición cuenta que en la segunda mitad del siglo XV se produjo el hallazgo de la imagen de la Virgen el Castañar. Según la leyenda escrita en una lápida, a los pies del Santuario-, dos pastores de La Garganta (Cáceres), encontraron el 25 de marzo de 1446, enterrada en una cueva que había junto a un castaño, la imagen de una virgen dentro de una caja de madera. En ese instante finalizó la epidemia de peste que estaba diezmando la población de la comarca, motivo por el que es venerada por los bejaranos y comarcanos como su patrona.

Finalizados los actos religiosos se da paso a los deberes con el estómago y el paladar. Son las meriendas que se degustan en los merenderos de El Castañar, o, cuando no, en los restaurantes del citado sitio -si es que se ha reservado con antelación-, pero otros, como el viajero, degusta comida de fiesta en casa de unos amigos, que han sabido dar casa y mantel al viajero. Es la familia de Daniel Velasco, desde donde se divisa, mientras escribe esta crónica todo el pareje de El Castañar y a sus pies, llora su soledad La Corredera, que ya ni tiene fiestas ni tampoco bullicio.

Y, avanzada la tarde, es la hora de la corrida. Gran corrida de toros la prevista en La Ancianita, con toros de Vellosino para Padilla, Jiménez Fortes y Juan Leal. A estas horas no sabe cómo irá el papel, pero todo apuntaba al filo del mediodía que ya escaseaba. El carte lo merece, esperemos lleno… Es que las cosas bien hechas, bien parecen.

 

 

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