Portugal, preocupada por la mina de uranio de Retortillo

Los vecinos portugueses muestran en Boada su preocupación por las consecuencias que podría tener la mina de uranio de Retortillo en caso de ser explotada

Los vecinos portugueses, preocupados por las consencuencias de la mina de uranio

En el Ayuntamiento de Boada se celebró una reunión de autoridades municipales portuguesas (Artur Nunes, presidente de la Cámara de Miranda do Douro) y españolas (Juan Matías Garzón, alcalde de Boada) en la que se ha trató la posible apertura de la mina de uranio que la empresa Berkeley Minera de España S.A. pretende abrir en Retortillo/Villavieja.

Los vecinos portugueses han mostrado su “preocupación por las consecuencias negativas que para ellos supone este proyecto minero”. En este sentido, conviene señalar que el gas radón que se va a liberar a la atmósfera como consecuencia de las explosiones previstas puede recorrer cientos de kilómetros y afectar negativamente a la población.

Otro motivo de alarma para los portugueses es el procedimiento elegido por Berkeley para concentrar el mineral de uranio, a través de balsas de ácidos. La posibilidad de que se produzcan desastres como el de Aznalcóllar, o el reciente de Minas Gerais en Brasil, supone otro motivo de preocupación, más si se tiene en cuenta que el río Duer se encuentra no muy lejano de la explotación minera. Además conviene recordar que el Duero es para los portugueses su seña de identidad, y en caso de una contaminación masiva las consecuencias de todo tipo podrían ser dramáticas.

También se interesaron por los distintos permisos obtenidos por Berkeley para la obtención de uranio en la provincia de Salamanca. Así se informaron de que la empresa minera está haciendo exploraciones al lado de la frontera en municipios como Fuentes de Oñoro o Aldea del Obispo. Sí tenían conocimiento de la posibilidad de abrir otra explotación minera en Alameda de Gardón, pero dudan de que pueda abrirse esa mina ya que hay acuerdos entre los dos gobiernos para dar consentimiento a actividades industriales o mineras en la zona fronteriza, y el gobierno portugués de izquierdas actual no lo va a consentir.

Portugal tuvo explotaciones mineras de uranio hasta 2001 cuando se cerró la última mina en el país vecino. Las consecuencias de la radioactividad todavía la están sufriendo antiguos mineros y sus familiares, siendo el caso de la mina de Urgeiriça (Viseu) el más dramático, pues hay estudios que señalan que han fallecido más de cien personas de cáncer por los efectos de la radioactividad ( para conocer esta problemática conviene leer el libro “A vida dos trabalhadores do urânio. Trabalho ruim” del investigador portugués Carlos Veiga).

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