Espectacular noche salmantina de música FÀCYL

Este jueves ha sido noche grande en el Festival FÀCYL. Artistas y música para todos los gustos, de Zamora y rumba moderna y de los gitanos del este. Han sido Inadaptados, Tomasito + Joe Crepúsculo y Goran Bregovic.

El músico serbio Goran Bregovic trajo a la Plaza Mayor la música de los gitanos del este./ FOTOS MANUEL BALLES

Tan simple y tan claro. Espectacular noche salmantina de música FÀCYL y calor. Una de esas noches para recordar al deambular de un escenario a otro, de un rincón a otro de esta ciudad que destila ambiente y vida por los cuatro costados, en cuanto a turismo y vida cultural. De la otra, pues ya se encargarán de recordarlo los políticos de un lado y otro.

Recibimos la visita de los amigos zamoranos Manuel Balles -el artista de la fotografía- y Gustavo para empaparnos de música variada. Fue una ósmosis de ritmos modernos, de asfalto y hormigón llegados de Zamora y el compás y la rumba moderna y el magnetismo en el Patio Chico y, para rematar la noche, los ritmos gitanos del este. Un menú para una cena cinco estrellas.

Comenzó el festival con el grupo INADAPTADO, de Zamora, que ‘mapea’ edificios para sus conciertos,  es el último proyecto del zamorano Miguel Álvarez G., músico y artista visual, discípulo del ganador de un Oscar Jorge Drexler y vocalista del grupo Insomnio.  A la formación se suman en 2015 Edu Jerez, Taxi (ex-Melon Diesel), Mario Carnero (Rulo y la Contrabanda), Victor Aliste y Alberto Álvarez (The brainless Band, grupo insomnio). Fue el momento de los más jóvenes, de los muchos que llegaron de Zamora y otros que viven aquí. Un pop-rock más o menos definido. Es un estilo muy comercial. Se puede decir sin equivocarnos que son buenos músicos. Un estilo muy recomendable para divertirse. En resumen, era la primera vez que los escuchaba y fue en la Plaza Mayor de Salamande donde me dio la grata impresión de que saben tocar y distraer y lo hacen bien. Y de paso conocí a Miguel, amigo de Balles.

Tomasito + Joe Crepúsculo

Después marchamos al Patio Chico, donde dos de las figuras más singulares de la escena musical española, Tomasito y Joe Crepúsculo, han unido sus talentos y han compuesto juntos una nueva canción ‘Me parto la camisa’. Ambos han ofrecido  un espectáculo en el que la fiesta está asegurada. Un espectáculo único, alegre, dinámico… Es el Trap-Gitano.

Tomás Moreno Romero, conocido artísticamente como Tomasito, hace honor a sus orígenes familiares, en el seno de una familia de flamenco de Jerez de la Frontera (es hijo de la bailaora y cantaora La Bastiana). Su música representa una muy propia fusión de flamenco con otros ritmos, como pop, rock, hip hop, funky.

Joe Crepúsculo, cuyo nombre real es Joël Iriarte, es uno de los músicos más particulares del país. En solitario ha publicado siete discos (‘Escuela de Zebras’, ‘Supercrepus’ – Disco Nacional del Año para la revista Rockdelux–, ‘Chill-Ou’, ‘Nuevo Ritmo’, ‘El Caldero’, ‘Baile de Magos’ y ‘Nuevos Misterios’). En estas obras ha transitado por la música máquina o los ritmos latinos hasta llegar a entremezclar sus sonidos electrónicos marca de la casa con el flamenco.

Pero vayamos por el Rey del Compás, el que afirma que “siempre he sido más bailaor que cantaor pero hay que hacer de todo”. Y todo se le da bien: “Lo mismo canto por fandangos que por bulerías. O me hago un rock and roll guitarrero. Por eso los puristas se enfadan conmigo”, explica el hijo de La Bastiana. Está acostumbrado a las buenas compañías, ha trabajado con los más grandes: de Lola Flores a Los Delinqüentes. De Wynton Marsalis a Ketama. De Chano Domínguez a Kiko Veneno. Con todos tiene una historia. Y seguro que si te la cuenta te arrancará una sonrisa. Lo mismo que las canciones de ‘Azalvajao’. Tomasito simpre te hará feliz.

Goran Bregovic, ritmos gitanos del este

Hijo de una serbia y un croata, casado con una musulmana, la de Goran Bregovic (Sarajevo, 1950) es una de esas familias mixtas balcánicas que solo pueden identificarse con Yugoslavia. Él siempre insiste en que esa sigue siendo su nacionalidad, pero no desde una perspectiva política, sino como un sentimiento. Eso que muchos de sus compatriotas recuerdan como ‘The good old times’. Y la banda sonora de aquellos tiempos tenía un grupo que destacó por encima de todos, Bijelo Dugme, la banda rockera de Goran Bregovic. Años después, mientras las guerras hundieron la región y segaron miles de vidas, él se reinventó a sí mismo e internacionalizó la música tradicional de los Balcanes, primero con el cine de Emir Kusturica, después con sus orquestas. Ahora es un artista conocido en todo el mundo. Y ese artista armó la ‘marimorena’ en la Plaza Mayor de Salamanca con sus ritmos alegres y desenfadados. Como una melé gitana bailada y coreada por gentes de ahora.

Es que Goran Bregovic sigue con su particular odisea balcánica recuperando, junto a su inseparable Orquesta de Bodas y Funerales, la música de los gitanos del este. Su dos últimos discos ‘Alkohol’” y ‘Champagne for Gypsies’, hacen especial hincapié en su carácter festivo. Y aunque los títulos mencionen la bebida como algo indisoluble a la fiesta, es el propio autor quien especifica que su música es igualmente apta para los abstemios. Y es que, parafraseando el título de uno de sus temas más trepidantes, ‘Gas Gas’, el motor de su máquina de ritmo funciona siempre con el acelerador a fondo.

Desde que debutó por todo lo alto con la banda sonora de la película ‘El Tiempo de los Gitanos’ de Emir Kusturica, el compositor serbio se ha convertido en un icono. Los mejores auditorios y festivales de todo el mundo han sido testigos de sus explosivas actuaciones. Es un potente destilado en el que sintetiza y amalgama las diferentes formas folklóricas del este de Europa. Así, en su orquesta hay voces búlgaras, fanfarria de metales y el indispensable bombo, todos unidos para reflejar lo mejor de los sonidos tradicionales bajo el electrizante prisma que impone el director con su guitarra y sus arreglos.

Y de ese maremagnum acústico manaron las melodías más ‘marchosas’, alucinantes, dinámicas, alegres y, cómo no, también algo locas o borrachas -sin usar el alcohol-. Miles de manos en alto, el vaivén de los brazos al ritmo del bombo… Fue un momento de embrujo y romero en el ágora salmantina. Y cerró con el Bella Ciao

Questo è il fiore del partigiano
O bella ciao, bella ciao, bella ciao ciao ciao
questo è il fiore del partigiano
morto per la libertà

FOTOGRAFÍAS DE MANUEL BALLES

No hay comentarios

Dejar respuesta