La juventud no tiene edad

Tarde triunfal en el cierre de Feria del Corpus de Ledesma con salida en hombros de López-Chaves, José Garrido y Roca Rey, junto al ganadero del Puerto, José Juan Fraile.

El genial pintor y amante de la Tauromaquia Pablo Picasso decía que “la juventud no tiene edad”. Eso fue lo que aconteció en el último festejo taurino del Corpus de Ledesma. Un veterano y dos jóvenes. Los nuevos que arrean y, cómo arrean, y los ‘mayores’ que no quieren perder su sitio. Garrido y Roca Rey que ‘empujan’ y López-Chaves que impone también su ley. Además, tres formas diferentes de entender el toreo. Tres maneras de triunfar y un solo objetivo, divertir, animar, entusiasmar y hacer feliz a la gente. Además, para ello contaron con un inmenso aliado, la nobleza de la corrida del Puerto de San Lorenzo.

Ledesma cierra su ciclo festivo a lo grande, por no decir, con apoteosis. Los tres matadores a hombros y también el ganadero. Es lo máximo que se puede pedir en un festejo taurino, con una plaza que rozó el lleno y sigo sin comprender qué hay que programar en Ledesma para que, de una vez por todas, se ponga el cartel de ‘no hay billetes’. Eso sí, los que esta tarde no vinieron, ellos se lo perdieron, porque de esta corrida se hablará aquí, en la provincia, durante mucho tiempo. Tarde excepcional de toros. De buena temperatura. De emociones y sentimientos. De muchas cosas…

Y entre ellas, por el carácter simbólico que tienen en estos días de tanta agresión al mundo del toro y sus gentes, el triunfal paseíllo de Domingo López-Chaves, con su hijo de la mano, mientras camina, y todo un tropel de jóvenes torerillos alumnos de la Escuela de Tauromaquia de Salamanca. De paso, el brindis de Roca Rey, en el sexto, también a todos los alumnos que seguían expectantes y felices la corrida en un tendido habilitado para ellos. Gran acierto, el brindis, el tendido reservado y la vuelta al ruedo… como si aquí no huibera pasado nada. Recuerdos de antaño acompañando a los toreros.

Tres estilos distintos y un objetivo común

Ahora vayamos al desarrollo de la corrida. Decíamos que tres estilos distintos con un objetivo común, el triunfo. Y los tres triunfaron. Domingo López-Chaves puso alto el listón al cortar oreja y dos orejas y rabo. Pero Garrido, ovacionado en el primero -tras una faena profunda, de mucho calado, ante un toro difícil- cortó -casi a sangre- dos orejas de ley en el segundo, con un susto en la entrada a matar. Y otras dos Roca Rey también en el sexto por la frescura de su toreo. De por medio, vuelta al ruedo al cuarto toro, ‘Billetito’.

Comenzó López Chaves con un primer toro noble, al que comprendió perfectamente, por eso de la ‘experiencia’ y al que dio tandas de mucho interés por el pitón derecho. Cortó una oreja. Lo interesante llegó en el cuarto, ‘Billetito’, del Puerto de San Lorenzo, con el que el ledesmino se mostró pletórico. Lo hizo embestir por el pitón derecho dando series largas muy jaleadas por las peñas. Domingo, en ese momento de la carrera en el que no hay prisas ni retos, se gustó y, además, intentó encandilar a sus paisanos y vamos que lo logró. Satisfechos le entregaron dos orejas y rabo.

Con el listón de Chaves puesto en un nivel alto, llegó José Garrido a la faena de su primer toro. En este desclasado segundo toro fue donde se atisbó la dimensión del joven matador. Pureza, conocimiento, cabeza -mucha cabezas- y valor. Además, el toro era complicado y estuvo muy por encima. Quizás no matar a la primera le privó de un trofeo, aún y así cosechó una ovación. En el quinto, el torero extremeño fue directo a por el triunfo y su faena caló en los tendidos. Temple, mucho temple, sobre todo dos tandas por el pitón izquierdo. Tanto era su ímpetu, tras rematar la faena en una serie de rodillas, que se lanzó a ejecutar la suerte suprema de manera decidida. Tal fue así, que salió volteado de muy feas maneras. Dos orejas y, ello, a pesar de un ‘palco’ que deja mucho que desear en Ledesma… Los presidentes deben estar más a lo que ocurre en la plaza y dejar de ‘rogarse’, que los protagonistas son los toros y los toreros.

No anduvo fino con los aceros el joven Roca Rey. Conocido por estas tierras en sus tiempos de novillero y en los bolsines y certámenes para noveles. Fue ayer y parece que ha pasado un siglo. En el tercero, el matador peruano anduvo ligero, intentado conectar con el público, que, casi lo consigue, porque si no llega a ser por la espada, una oreja sí habría cosechado. Ya en el sexto, y ante las dos puertas grandes que se llevaban en la lidia, no quiso quedarse atrás y, echando raza -porque la tiene y mucha- fue a por las dos orejas. Vimos el Roca Rey de ‘verdad’, el que se ve en la ‘tele’, el de la variedad y la frescura, el del valor y errojo. Aunque mató con una segunda estocada, el público también le entregó las dos orejas. Y, con esta salida en hombros se pasó el ‘amargo’ del mano a mano y, de paso, la gente tan feliz. Así, sí!

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Ledesma. Tercer y último festejo del abono de la Feria del Corpus. Roznado el lleno. Toros de Puerto de San Lorenzo, vuelta al cuarto ‘Billetito’, nº 129. El peor el segundo. Todos con nobleza.

López Chaves, oreja y dos orejas y rabo.
José Garrido, ovación y dos orejas.
Roca Rey, ovación y dos orejas.

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