Los Hombres de Musgo de Béjar se imponen a la lluvia

Béjar regresó a la época medieval con motivo de la celebración del Corpus Christi, declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional, con los Hombres de Musgo como protagonistas indiscutibles de la Leyenda a los que ni la lluvia logró vencer.

Como estaba previsto, a primera hora de la mañana, con la amenaza más que posible de un ‘ataque’ de lluvia, en el Centro Municipal de Cultura “San Francisco” se vistió a los Hombres de Musgo. Seis bejaranos, dos mujeres  –Isabel Moreno Bernal y Vanesa Díaz Colorado– y cuatro hombres – Luis Nieto Baz, Ernesto García-White Alfonso, Fernando Arroyo Domínguez y Juan Carlos Andrés Ramírez-, fueron quienes interpretaron la tradición de la leyenda. Eso sí, hay ‘cola’ de siete años, hasta 2023 no hay ya posibilidad alguna para poder vestirse de musgo, es el ‘ser’ más trascendental bejarano. Eso sí, fieles a la tradición y pese a la lluvia intensa que caía, un año más, cientos de bejaranos salieron a las calles del municipio a disfrutar del esperado desfile de los Hombres de Musgo.

Mientras se celebraba la misa en la Iglesia de Santa María la Mayor, fue el turno de las autoridades, como el presidente de la Diputación de Salamanca, Javier Iglesias, invitado por el alcalde, Alejo Riñones, quien se ratificó rotundo en “apoyar al Ayuntamiento de Béjar en su interés por conseguir que esta fiesta sea declarada de Interés Turístico Internacional”. Iglesias definió como “única e irrepetible” en el conjunto de España esta celebración. Asimismo, alabó la labor de su alcalde, Alejo Riñones, defendiendo esta tradición que gracias al “coraje y la valentía” de un pueblo como el bejarano no corre peligro.

Y llegó el momento más esperado, cuando la lluvia comenzaba a arreciar. La procesión del Corpus Christi por el casco histórico. Ésta es la más solemne de todas las procesiones que se celebran en Béjar, junto con la de la Virgen del Castañar. En ella se recuerdan dos tradiciones muy importantes:

La primera de ellas es la leyenda de “los hombres de musgo”, que data de mediados del siglo XII y ha sido transmitida de padres a hijos hasta nuestros días. La otra tradición de esta fiesta en Béjar es la de recubrir la calles con tomillo haciendo una autentica alfombra por donde pasa la procesión, quedando todo este tomillo bendecido al paso del santísimo.

A lo largo del recorrido pueden contemplarse también los Altares de las Cofradías y Hermandades y los adornos florales tradicionales.

Actualmente, esta fiesta ha sido declarada como fiesta de Interés Turístico Nacional. En la procesión, acortada a menos de la mitad por las inclemencias meteorológicas, se pueden ver sobre la alfombra de tomillo a la reliquia del Santísimo acompañada de todos los niños que han tomado la comunión en la ciudad, una representación de las banderas o insignias de las distintas cofradías. Junto con la comitiva municipal desfilan el alguacil y los maceros, que este año estrenan traje, los hombres de musgo, miembros de la Asociación de la Capa de Béjar, las autoridades civiles y militares  y la banda municipal. En la llegada a la Plaza Mayor los distintos abanderados de cada una de las cofradías rendirán sus banderas ante el Santísimo y ante todo el pueblo de Béjar.

Una jornada deslucida en cuanto al ‘boato’ por la lluvia, pero no menos interesante por toda la trascendencia y ancestralidad histórica de un pueblo, el bejarano, que sabe guardar en lo más profundo de su alma la reliquia del pasado que, en muchos casos, peligra por la mal ‘entendida’ modernidad.

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