Senderos de historia por Lumbrales

Más de 250 personas caminan por senderos de historia en la II Marcha de Senderismo organizada por el Ayuntamiento de Lumbrales

Más de 250 personas caminan por senderos de historia en la II Marcha de Senderismo organizada por el Ayuntamiento de Lumbrales. Historia desde que los senderistas se concentraron en la Plaza Mayor, donde se sitúa la Casa del Conde de Lumbrales -recuerdos de aquellos de construcción del añorado ferrocarril- y el Torre del Reloj, antaño cárcel. Historia en el transcurrir de la marcha y su encuentro con los caños -la vida rural que sale al encuentro- y el dolmen de La Navalito -curiosidad de tres piedras hincadas como diciendo adiós al sol en su poniente-.

Historia al llegar casi al final del camino y encontrarse con el Castro de las Merchanas. Uno de los más inverosímilis, por su agreste trazado, pero también porque atesora la historia de dos pueblos, los vettones que lo habitaron y también los romanos que dieron continuidad.

Con esta marcha,  el Ayuntamiento de Lumbrales, en acertada idea que contó con la presencia de la vicepresidenta de la Diputación de Salamanca, Chabela de la Torre -apreciable su identificación y presencia en todos los eventos que se celebran por la provincia y por Portugal-, ha dado a conocer el elevado valor biológico, paisajístico y etnográfico de esta parte del municipio que forma parte del Parque Natural Arribes del Duero.

Como inestimable la labor de Cruz Roja de Salamanca y de los Bomberos de Lumbrales en ayuda y guía a todos los senderistas.

Un camino en mañana primaveral

El camino comenzó en la Plaza Mayor del municipio de Lumbrales. Subió por la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, siguiendo la ruta por las orillas del Arroyo Froya, pasando por el Caño Nuevo y por los Lavaderos que hasta hace unos pocos años todavía se usaban. Continuó la andadura por el Camino de San Pedro y el Camino del Pozo de la Gallega. La ruta llevó por el Camino del Borgollón, donde se encuentran los restos de un dolmen megalítico, conocido como el Dolmen de la Navalito -donde fueron cientos las instantáneas de los caminantes-. Sigue el descenso hasta llegar al río Camaces donde tuvo lugar el avituallamiento.

Se reanudó la marcha por senderos a orillas del rio Camaces, que sorprendieron por sus florecidas veredas, dónde se pueden contemplar cómo los nenúfares y lirios amarillos afloran de sus aguas y se percibe, a medida que avanzaba la marcha, cómo el río comienza a encajarse en la superficie. Caminó rodeada de interminables paredes de piedras, chozas, antiguos molinos y embriagados por el olor a primavera, culmina la andadura en el Castro de Las Merchanas.

En este bello lugar, rodeado de historia, tuvo lugar la comida de una apetitosa y sabrosa paella, pan y vino, postre y no podía faltar el café las perronillas y el aguardiente para, posteriormente, conocer más profundamente este yacimiento arqueológico con una visita guiada.

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