Lo charro, la música que une Salamanca, Cáceres y Zamora

Decenas de folcloristas llegados de toda la provincia de Salamanca y de diferentes lugares de Castilla y León se han congregado hoy en Ciudad Rodrigo para exaltar la música popular en la afamada Fiesta de La Charrada.

El popular tamborilero Tío Manuel (i), de 86 años y natural de Cerezal (Cáceres), y Óscar Canuto (d), de Nuñomoral (Cáceres), participan en La Charrada de Ciudad Rodrigo. EFE/Carlos García García

Los pasacalles y las diferentes expresiones musicales se han sucedido a lo largo de toda la jornada en el recinto amurallado de Ciudad Rodrigo con motivo de la trigésimo séptima edición de esta fiesta declarada de Interés Turístico Regional.

La fiesta ha querido también recuperar la acepción de este término, ya que los trajes de charro, el típico de la provincia de Salamanca, se elaboraban, en el caso de los hombres, para montar a caballo, de ahí que los fosos de la muralla hayan acogido una exhibición de arte ecuestre con las explicaciones pertinentes de las indumentarias de los jinetes.

Charro, que en el país de Chile se usa para calificar algo o alguien de mal gusto, también es el término que se utiliza en el país de México para denominar a los jinetes.

Sin embargo, lo charro ha quedado vinculado a lo largo de la historia a un tipo de música que se practica en toda la provincia de Salamanca, en el sur de Zamora y también en algunos pueblos de Las Hurdes (Cáceres)

Se ha podido comprobar en la gaita y el tamboril del Tío Manuel, de 86 años y natural de Cerezal, un pueblo del norte de Cáceres que siempre intercambió su tradición musical con sus vecinos limítrofes de la Sierra de Francia de Salamanca.

Tampoco han faltado los dulzaineros, llegados desde las comarcas salmantinas de Alba de Tormes y de Peñaranda de Bracamonte, como Pedro Rodríguez, que recuerda que la dulzaina de Castilla y León “es la que tiene llaves, inventada por Andrés Velasco en la población vallisoletana de Renedo de Esgueva hace más de un siglo”.

Pero lo típicamente charro tiene también sus variantes en la provincia de Salamanca, sobre todo en los bailes, ya que sus ritmos son diferentes en la Sierra de Francia, en el Parque Natural Arribes o en la Tierra de Ciudad Rodrigo.

Las muestras se han podido contemplar durante toda la tarde en la Plaza Mayor de Ciudad Rodrigo, donde se han representado todo tipo de bailes en los que han sobresalido los charros picados, los brincados, las jotas, el perantón o el golpeado, entre otros muchos.

Los bailes del cordón, para honrar a la virgen, el de la rosca, típico de las bodas, o los bailes del paloteo, aprendidos de las danzas guerreras de origen vetón, también forman parte de la cultura folclórica charra y se han podido contemplar en esta fiesta.

Y uno de los ritmos más singulares es el del pandero cuadrado, un instrumento propio de la comarca salmantina de El Rebollar y, más concretamente, del pueblo de Peñaparda, donde lo tocan sólo las mujeres, con la ayuda de una silla y una baqueta.

El mantenimiento de este instrumento y su difusión entre los más jóvenes la han valido a Isabel Ramos, de Peñaparda, el premio “Encina Charra” 2016, uno de los galardones de folclore más preciados de la geografía española.

La jornada, como explica el coordinador de La Charrada, José Ramón Cid, también ha querido recordar que en 2016 se cumple la efeméride del 150 aniversario del nacimiento de Dámaso Ledesma, el musicólogo que durante sur vida recopiló decenas de partituras que conformaron el cancionero popular salmantino.

El Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo ha descubierto hoy una placa en la casa donde nació, en la calle San Juan de Ciudad Rodrigo.

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