Un millar de caminantes participa en la XXI Marcha de Vilvestre

Crónica senderista de Carlos Velasco por los Arribes del Duero

La marcha ha transcurrido por paisajes espectaculares

Hacía más de quince años que no volvíamos por Vilvestre. La última vez debió de ser hacia 1997 o así, en un viaje por el Duero en lancha neumática al que asistió Alfonso Fernández Mañueco, que por entonces era vicepresidente primero de la Diputación de Salamanca, si nuestra memoria no nos falla.

En aquella singladura por las aguas pandas del Duero embalsado, cuyo objetivo ya hemos olvidado al cabo de los años, que tenía que ver quizás con la puesta en marcha del actual muelle fluvial de La Barca, que conecta con el de la vecina localidad portuguesa de Freixo de Espada à Cinta, iban también el actual alcalde de Vilvestre, Manuel Domínguez Hernández, quien antaño era solo concejal; Jeremías Rodríguez, hoy asesor del delegado territorial de la Junta en Salamanca y entonces jefe de gabinete de Fernández Mañueco, y el periodista Luis Falcón, entre otros.

Lloviznaba ese día y el recuerdo más nítido que nos queda de aquella aventura era la pose de Jeremías Rodríguez en la zona de popa, vestido de traje impecable por el Duero y con el paraguas abierto para protegerse de la lluvia, como un lord inglés bien pertrechado para cualquier contingencia.

Visita de Jesús Posada

Unos años antes habíamos estado también en Vilvestre, siendo alcalde José Manuel Guarido Mateos, esta vez para pronunciar el pregón de las fiestas desde el balcón del Ayuntamiento. Todavía resuenan en nuestros oídos los gritos de los jóvenes en la plaza, con el ánimo ya subido por el inicio de los festejos, coreando las últimas sílabas de cada palabra que pronunciamos. La algarabía era tan explosiva que ni uno mismo era capaz de escucharse los sonidos del discurso. En fin.

También recordamos con cierta nitidez la visita que realizó a Vilvestre hacia 1990 el que fuera hasta hace poco presidente del Congreso de los Diputados, Jesús Posada. Posada fue presidente de la Junta de Castilla y León durante dos años, desde que Aznar dejó el puesto para marcharse a Madrid a refundar el PP hasta 1991, fecha en que el también soriano Juan José Lucas fue enviado a Castilla y León para ser candidato a la presidencia de la Junta por el PP. Posada consideraba que el candidato debía de ser él y desde entonces sus relaciones con Aznar y con Lucas nunca fueron buenas.

Posada, digo, era amigo del entonces alcalde de Vilvestre, Casimiro Hernández. Casimiro lo invitó a inaugurar el nuevo edificio del Ayuntamiento y también a que conociera el cercano muelle fluvial de Vega Terrón. El objetivo de Casimiro era que la Junta arreglase la carretera de Salamanca a La Fregeneda para que así fuera más fácil que más tarde cualquier gobierno de las Españas acometiese la obra del puente internacional por carretera con Barca d’Alva. Y así fue, en efecto, pues al poco de llegar al Gobierno el PP de Aznar, Álvarez Cascos, su ministro de Fomento, dio el visto bueno a la obra, que hoy es ya una realidad.

Jesús Posada fue recibido en Vilvestre en loor de multitud. En su largo paseo por el pueblo, escoltado por una amplia comitiva, no paró de saludar a los lugareños. Llamaba la atención, sin embargo, en su porte majestuoso el bastón de mando. Como Posada es un tipo espigado, el bastón parecía en sus manos un simple palito, ay.

Parajes incomparables

Así pues, el de hoy ha sido un agradable reencuentro con Vilvestre al cabo de tantos años. Como Luis Falcón estaba en Vilanova de Foz Côa (Portugal) para cubrir el desfile de carrozas de las fiestas de las Amendoiras en Flor, nos vimos en la obligación de tener que cubrir personalmente el evento, la XXI Marcha Arribes del Duero, aunque nos ha servido de paso para pasar un agradable día en familia, un día primaveral por cierto, caminando además por unos parajes incomparables a la vera del Duero, en plenos Arribes salmantinos, con Portugal mirándonos de continuo desde el otro lado del río.

Casi mil personas se habían inscrito para participar en la marcha, según fuentes municipales. Un gentío impresionante, sin duda, que acredita a esta cita senderista como una de las más importantes de la provincia de Salamanca de las muchas que se celebran en estas fechas finales del invierno y durante la primavera.

Tras la retirada de acreditaciones en la plaza del pueblo y la entrega de un bastón de caminante a cada uno, comenzó la marcha, que tenía un recorrido de 14 kilómetros. Excelente organización por parte del Ayuntamiento, que había dispuesto guías para que dirigieran a los diferentes grupos que se iban formando, de entre 50 y 100 personas. La jornada discurrió así sin contratiempos.

Los caminantes, por angostas veredas flanquedas de alcornoques, encinas, enebros y zambullos, pudieron conocer lugares de belleza sin igual en pleno Parque Natural de Arribes del Duero: el Sierro; el Molino de la Luisa, un antiguo molino que aprovechaba el caudal del arroyo La Nava para transformar el cereal en harina; Monte Gudín, una finca de gran valor ecológico por la biodiversidad que encierra, etcétera, hasta llegar a La Barca, donde tuvo lugar la comida, a la vera de las aguas del Duero.

Entre algunos de los asistentes a la marcha, pudimos ver, por ejemplo, a la presidenta de la Cámara Municipal de Freixo de Espada à Cinta, Maria do Céu Quintas, y a su marido, Abilio Morgado; a la vicepresidenta de la Diputación de Salamanca, Chabela de la Torre, o al alcalde de La Fregeneda, Bernardo García Trigo, entre otros, todos ellos recibidos por el alcalde Vilvestre, Manuel Domínguez.

También coincidimos con nuestros amigos Paco Cañamero, cronista taurino y escritor, y con el ex torero Dani. Ambos son asiduos de este tipo de marchas senderistas por los Arribes del Duero.

Para finalizar la jornada, en el Juego de Pelota de Vilvestre, actuación folclórica del grupo de danza y bailes charros Santa María de Liminares de Lumbrales.

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