Ramón Rodríguez de Espioja pone las vacas en Ledesma

Primera prueba del Certamen Taurino para jóvenes toreros de Ledesma con buenas vacas de Ramón Rodríguez de Espioja, de encaste Raboso (Aldeanueva).

Buenas vacas de Ramón Rodríguez de Espioja, de encaste Raboso. Destacó la sexta que entró cuatro veces al caballo

El Certamen Taurino para jóvenes noveles ‘Rosquilla de Oro’ de Ledesma comenzó esta fría tarde de domingo su primera prueba. Una tarde de viento helado que, por suerte, calentó el ambiente la buena vacada que tentó Ramón Rodríguez de Espioja. En la actualidad sigue manteniendo la pureza de Raboso (Aldeanueva) sin haber sufrido cruce alguno de otro encaste. Seis vacas más que suficientes para que los ‘chavales’ hubieran disfrutado más de lo que demostraron en conjunto. Destacó la sexta, con cuatro veces al caballo y, además, la última casi desde la puerta de toriles. Satisfecho estaba Ramón al finalizar la tarde.

Una tarde que, a pesar de que el viento del ártico parecía que anidaba en las riberas del Tormes, logró concentrar a un buen nutrido de ‘sufridores’ aficionados que, eso sí, aplaudían a los participantes. No sabemos bien si para darles calor o por sus ‘maravillas’… Pero aplausos claro que hubo.

Sí. Más aplausos que toreo. La tarde merecía que alguien ‘encendiera’ el fuego que esperaba en las vacas… pero. Pero, cachis. El nivel de la tarde, puede ser que sea la primera, estaba en consonancia con el frío. Frío que hasta congelaba el ánimo de Cascón y la sonrisa de Gudino, y ya es decir, porque de ánimo y felicidad andan ‘sobraos’, como dicen los taurinos.

Es que a falta de más solo nos quedamos con José Antonio Lauri- de Málaga, que supo entender la fiel embestida de la vaca. Porque tiene orgullo y porque tiene raza y, de paso, también dejó destellos de pureza. También, cómo no, con el madrileño Alfonso Ortiz, que viene con oficio y técnica. Y, de casa, con Manuel Martín, de El Tornadizo, que fue de menos a más en su toreo, que comenzó con dudas y terminó sometiendo a la becerra, que tardó, pero entendió el toreo y, aunque al final, dejó gusto en la plaza.

Los demás, pues eso, que no llegan preparados para este Certamen que es exigente, que cuenta en todas sus ediciones con jóvenes muy preparados y que, por cuestión de supervivencia, que ya es larga y se le atisba mucha vida, aquellos que estén por debajo del listón, y más cuando las vacas son buenas -caso de esta tarde- es mejor el silencio. O no lo cree usted así, don José?

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