Rajoy se relaja de paseo por la Salamanca monumental

Cerca de una hora y media de paseo de Mariano Rajoy por Salamanca, de fotos, de apoyos y autógrafos con el alcalde de la capital, Alfonso Fernández Mañueco, como improvisado guía.

Mariano Rajoy se relaja, tras el debate de investidura, de paseo por salamanca./ Foto PP

Mariano Rajoy ha recorrido esta mañana las calles históricas de Salamanca y se ha detenido ante algunos de sus edificios más emblemáticos, después de protagonizar un acto político en el que ha exigido al líder del PSOE, Pedro Sánchez, que si no le apoya que por lo menos le deje gobernar.

Cerca de una hora y media de paseo, de fotos, de apoyos y autógrafos ha invertido el líder del PP con el alcalde de la capital, Alfonso Fernández Mañueco, como improvisado guía.

Faltaban cinco minutos para la una del mediodía cuando Mariano Rajoy ha abandonado el Palacio de Congresos y Exposiciones de Salamanca, acompañado de miembros del PP de Castilla y León, y también de Salamanca.

El inicio del paseo ha sido rápido, por las calles cercanas a la fachada plateresca de la Universidad de Salamanca, quizá la zona menos concurrida por las que ha pasado el presidente del Gobierno en funciones.

Su llegada al Patio de Escuelas, donde está la sede histórica de la institución académica de Salamanca, que en 2018 cumplirá ochocientos años, ha causado un gran revuelo entre los turistas que buscaban la rana de la fachada, uno de los principales reclamos turísticos de la capital.

Cuando Rajoy se acercaba por la calle Libreros, se oyó un ruido entre admiración y sorpresa: procedía de un grupo de japoneses que se afanaban por buscar la mejor foto de la Universidad, por encontrar la rana en su fachada plateresca, posada sobre una calavera.

De ahí, a un paso más ligero, el presidente nacional del PP ha llegado hasta la Plaza de Anaya para admirar uno de los lugares privilegiados de esta ciudad, con vistas hacia las dos catedrales, la gótica y la románica.

Y ha sido a partir de ese momento cuando, por la calle de la Rúa, ha comenzado a pararse cada paso que daba porque la gente que paseaba, turistas en su mayor parte, le pedía una foto, un ‘selfie’ en los que también ayudaba el alcalde.

Fue Fernández Mañueco quien le hizo parar en el cruce de la calle de la Rúa con la de Palominos, desde donde se pueden contemplar a un lado la Clerecía y la Casa de las Conchas y, al otro, el convento dominico de San Esteban, una de las sedes de la orden que este 2016 celebra su octavo centenario.

De nuevo, Rajoy se vio obligado a detenerse, a saludar, a hacerse fotos, a sonreír y a dar besos mientras se acercaban al Palacio de La Salina, sede de la Diputación de Salamanca.

El presidente del Gobierno en funciones ha subido por la entrada más monumental del edificio y, tras firmar en el libro de honor, ha posado para una foto con los miembros del PP en la Diputación, entre los que no figuraban ni los del PSOE ni de Ganemos -el grupo en el que está incluido Podemos-, pero a la que se han unido los dos diputados de Ciudadanos.

Media hora más tarde, el partido naranja ha difundido una nota en la que ha criticado la visita de Rajoy a Salamanca y calificado como “algo ridículo” la defensa de una institución caduca” como a su juicio son las diputaciones provinciales.

Antes de regresar a Madrid en tren, Rajoy ha tomado el aperitivo y recorrido la histórica Plaza Mayor donde ha sido requerido para más saludos, abrazos y besos.

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