La amistad de Zuloaga y Falla, expuesta en Casa Lis

El Museo Art Nouveau y Art Déco – Casa Lis acoge la exposición 'Zuloaga y Falla: historia de una amistad'. Ignacio Zuloaga y Manuel de Falla: historia de una amistad recorre la relación personal y los principales proyectos que los dos creadores desarrollaron en común.

‘Zuloaga y Falla: historia de una amistad’ recorre la relación personal y los principales proyectos que los dos creadores desarrollaron en común. La muestra, presentada esta mañana y que será inaugurada por la consejera de Cultura y Turismo, Josefa García Cirac, exhibe más de cien piezas de documentación epistolar, pictórica, fotográfica, periodística, dibujos, partituras y una treintena de obras originales de Zuloaga.

Comisariada por José Vallejo, la exposición organizada por la Casa Lis, el Museo Ignacio Zuloaga-Castillo de Pedraza y el Archivo Manuel de Falla, cuenta con la colaboración de Acción Cultural Española (AC/E) y la Junta de Castilla y León. Y, según explicó Vallejo, explora en profundidad y por primera vez la relación personal y proyectos profesionales desarrollados en común por ambos autores, así como su influencia mutua y la ejercida sobre su entorno.

La muestra realiza un recorrido cronológico (1913-1939) por el trabajo conjunto de estos dos excepcionales creadores a través de la documentación epistolar, fotográfica, periodística, obra plástica de Zuloaga y musical de Falla con el fin de contextualizarlo en su época histórica, un extraordinario período de la modernidad artística. Para ello, se exponen más de un centenar de piezas, entre las que destacan una treintena de obras de Ignacio Zuloaga —Lolita, Las tres primas, Desnudo del clavel, Retrato de Ortega y Gasset, Vista de Toledo o el Retrato de Manuel de Falla, entre otras— junto a obras de Pablo Picasso, Manuel Ángeles Ortiz, Hermenegildo Lanz y Eugenio Lucas Velázquez.

Cuenta con piezas  prestadas por instituciones como el Museo Ignacio Zuloaga-Castillo de Pedraza y el Archivo Manuel de Falla, el Museo Centro de Arte Reina Sofía, el Museo Nacional del Teatro de Almagro, el Ayuntamiento de Granada, Patronato de la Alhambra, colecciones particulares y el Instituto Cervantes de París, entre otros. Todas ellas podrán contemplarse hasta el 5 de junio de 2016 en la Casa Lis, donde hoy se ha inaugurado la exposición con la presencia de la Consejera de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, María Josefa García Cirac; la Directora General de Políticas Culturales, Mar Sancho Sanz; el alcalde de Salamanca y presidente de la Fundación Manuel Ramos Andrade, Alfonso Fernández Mañueco; el Director del Museo Art Nouveau y Art Déco  – Casa Lis, Pedro Pérez Castro; la creadora y nieta del Museo Ignacio Zuloaga – Castillo de Pedraza, María Rosa Suárez Zuloaga, y representantes de Acción Cultural Española (AC/E) y otras instituciones colaboradoras.

Historia de una amistad

Las investigaciones indican que posiblemente Falla y Zuloaga se conocieron en París en 1910, pero no es hasta 1913 cuando existe una prueba documental de su relación. Es en esta fecha cuando arranca el recorrido de la exposición, con la carta en la que el compositor solicita ayuda y consejos a su amigo pintor para la puesta en escena de La vida breve. Tras este primer contacto, ambos mantienen una relación epistolar a través de la cual, como explica el comisario de la exposición, José Vallejo, “se traslucen los éxitos, los fracasos, las inquietudes sociales y políticas, las ilusiones, los problemas familiares y, sobre todo, la forma de ver la cultura española y el arte de estos dos magníficos creadores”. Zuloaga y Falla se encuentran en París, Madrid y Granada, entre otras ciudades, a lo largo de dos décadas. Su relación de amistad les anima a trabajar juntos en un gran proyecto en el que música y escena cuentan con la dirección de los dos, propósito que tardará quince años en formalizarse con la representación de El retablo de maese Pedro en la Ópera Cómica de París en 1928.

El retablo es la culminación profesional de la colaboración entre los dos autores durante veinte años en diversos proyectos, la mayoría con un interés social. Entre ellos, destacan: la inauguración del proyecto de Zuloaga de las escuelas de Fuendetodos en la casa natal de Goya, en 1917; el trabajo conjunto en la obra escénica sobre la novela de Enrique Larreta, La gloria de don Ramiro (1919-1921); el Concurso de Cante Jondo de Granada, organizado por Falla, Federico García Lorca y Fernando Vilchez en 1922; la exposición de Zuloaga ese mismo año en el Museo de Meersmans de Granada. El último encuentro entre los dos artistas tuvo lugar en 1932, cuando Falla se aloja en casa de Zuloaga en Zumaya con motivo de la inauguración del Museo de San Telmo y el pintor realiza el conocido retrato del pintor. El recorrido finaliza con la carta de despedida que en 1939 Falla envía a Zuloaga antes de su viaje a Argentina, donde muere en 1946, un año después que su amigo.

El retablo de maese Pedro

La colaboración de Zuloaga y Falla en 1928 en El retablo de maese Pedro fue el proyecto conjunto de mayor envergadura. El retablo es una obra musical para personajes y títeres que explora el mundo del teatro dentro del teatro, con libreto inspirado en un episodio de El Quijote, y es una de las creaciones más destacadas y reconocidas del compositor. En 1923 se estrenó en Sevilla en versión concierto y en París, en versión escénica. Tras su gran éxito, también se estrenó en otras ciudades europeas como Ámsterdam (1926), donde contó con la dirección escénica de Luis Buñuel, para culminar en 1928 con la versión de Zuloaga, Falla y Maxime Dethomas.

Para la representación de una nueva versión en el Teatro Nacional de la Ópera Cómica de París en 1928, Falla encargó la realización de los decorados, figurines y marionetas para la puesta en escena a Zuloaga. En la exposición, se muestran dibujos, bocetos a color de la escenografía y cuatro cabezudos y siete marionetas de cruceta alemana originales que Zuloaga realizó en colaboración con Maxime Dethomas. Estas piezas se exponen por primera vez de forma conjunta desde el estreno de la obra. Además, se exhibe correspondencia del pintor que refleja el viaje quijotesco que realizó a lo largo de 1927 para inspirarse, así como el manuscrito de la obra.

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