Viveiro, un mundo de sensaciones y sabores

Los recursos naturales, históricos y gastronómicos de esta ciudad gallega la consolidan como uno de los principales destinos turísticos de Galicia

Mirador del Monte San Roque.

En esta ciudad veraniega del norte de Galicia se respira tranquilidad y es un lugar fabuloso para pasear de día y disfrutar durante la noche. Viveiro goza de una gastronomía extraordinaria, con los mejores productos del mar y de la tierra, a base de mariscos, pescados frescos, carnes y verduras de gran calidad.

Playa de Area.
Playa de Area.

Viveiro no es un destino para ver con prisas, se perdería todo su encanto y belleza. Es una ciudad con más de 900 años de historia, con un casco urbano excepcional, donde el visitante puede perderse para descubrir algunos monumentos artísticos tan interesantes como la Puerta de Carlos V, la Porta da Vila o la Porta do Valado; tres de las antiguas puertas que aún se conservan de las seis que tenía el recinto amurallado; las iglesias parroquiales de Santa María y San Francisco-Santiago, recoletas plazas y empinadas calles gremiales como Zapatería, Pilitaria, Ferreiros, do Forno, Pescadería… No menos interesante resulta su arquitectura popular en la que destacan las casas con corredores, balconadas y galerías acristaladas que reflejan toda su hermosura en el espejo de la ría.

Singulares son también sus fiestas, romerías, tradiciones y eventos multitudinarios entre los que destacan la Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional, el ‘Resurrection Fest’ y la Romería del Naseiro.

Castelos, Playa de Covas (bajíos dónde la fragata Magdalena y el Bergantin Palomo naufragaron en 1810 por un temporal que dejó mas de 500 muertos).
Castelos, Playa de Covas (bajíos dónde la fragata Magdalena y el Bergantin Palomo naufragaron en 1810 por un temporal que dejó mas de 500 muertos).

La riqueza y variedad paisajística sorprende por sus vistas naturales de costa, de valle y de montaña, que hacen las delicias de todos aquellos que estén dispuestos a disfrutar de la  naturaleza. Las brisas marinas del Cantábrico sobre Viveiro son como un soplo benéfico de aire yodado, que limpia y carga a las personas y al medio ambiente. Al viajero, que viene reseco de sol, le parece estar soñando en este clima salitrado y fresco, mientras pasea descalzo por la playa, hundiendo los pies en la fina arena que ejerce de magistral efecto balsámico y recuperador.

En fin, todo un mundo de colores, sensaciones, emociones y sabores que nos permite recrearnos en las múltiples posibilidades de ocio y diversión que nos ofrece esta ciudad centenaria y cosmopolita.¡Vive Viveiro!

No hay comentarios

Dejar respuesta