OHL ve “enriquecimiento injusto” de la Administración con el HUBU

El director de la constructora, Rafael Martín de Nicolás, ha asegurado que no ha supuesto beneficios en su empresa

El director de Obrascón Huarte Lain, S.A. (OHL), Rafael Martín de Nicolás, ha asegurado la construcción del Hospital de Burgos (HUBU) no ha supuesto beneficios para la empresa y ha apuntado en concreto a un “enriquecimiento injusto” de la Junta de Castilla y León por incumplimiento del pliego del contrato, lo que ha derivado en un proceso contencioso en los tribunales donde espera que finalmente se imponga “la razón” de la empresa sobre “la fuerza” de la Administración.

Así de contundente se ha manifestado Martín de Nicolás en su comparecencia este jueves en la Comisión de Investigación sobre los sobrecostes del HUBU en la que el director de OHL, que cuando se licitó la obra ocupaba otro cargo de menor responsabilidad, ha asegurado que “desgraciadamente” el proyecto no ha sido satisfactorio en términos de beneficios a lo que ha añadido que tampoco han sido compensados por ello.

“Nosotros no esperamos que nos regalen nada sino que nos paguen con justicia y equilibrio aquello que hemos hecho”, ha defendido Martín de Nicolás, quien, en su primer turno de palabra, ha asegurado que OHL fue “el pilar fundamental” del proyecto ya que dio estabilidad en un momento de problemas financieros y de falta de disposición de los bancos por la dilatación de los plazos, entre otros motivos, que hubieran llegado a paralizar el HUBU sin que hubiese vuelto a arrancar.

Según ha reiterado el director de OHL, fue su empresa la que dio ese soporte y solvencia financiera para tranquilizar a los bancos para impedir que el proyecto se parase para añadir que, de haberse producido esa circunstancias, los burgaleses no tendrían el hospital en este momento, una frase que ha matizado después para apuntar que, al menos con el modelo público del Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid, se hubiese dilatado más en el tiempo.

Dicho esto, Rafael Martín de Nicolás se ha referido en todo momento al nuevo Hospital de Burgos como una “infraestructura de éxito” desde el punto de vista constructivo, de modelo de plazo y de eficiencia en la gestión con una “calidad excepcional” y un “grado de receptividad altísimo, incluso por encima de lo previsto”, a lo que ha añadido que el coste rondó los 1.000 euros por metro cuadrado, por debajo del estándar de estas infraestructuras.

El director de OHL ha achacado todos los modificados y consecuentes retrasos de la obra a la Administración autonómica “en su legítima potestad” y ha rechazado de forma tajante que puedan ser imputados a la concesionaria por lo que ha considerado “fuera de lugar” cualquier penalización por unos retrasos que, según ha aclarado también, hubieran sido mayores si la concesionaria y las constructoras no hubiesen implementado “medidas excepcionales” que ahorraron unos doce meses en un “ánimo de colaboración y de buena fe” porque “era bueno para todos, sobre todo para los ciudadanos de Burgos”.

Buena fe

“Ante todo el servicio al cliente”, ha defendido Martín de Nicolás, quien ha aclarado que la situación ideal para una empresa, que “desgraciadamente no se dio en el HUBU”, es que no haya modificados ni incidencias en los plazos que, según ha asegurado, sí ha tenido que sufrir la concesionaria que, con esa buena fe a la que ha aludido el compareciente, consiguió “mitigar” el retraso al sacar adelante “la máxima obra posible compatible con las indefiniciones” del proyecto, una forma de trabajar “ineficiente” y que “genera sobrecostes” a la empresa.

Martín de Nicolás ha apelado al “respeto”, la “ilusión” y el “compromiso” de OHL con el proyecto del HUBU para preservar su “reputación” como empresa a riesgo de la actividad económica y a pesar de estar en una “situación de minoría” tanto en la concesionaria (entre el 15 y el 21 por ciento) como en la UTE, donde ha situado la participación en el 35 por ciento. “Hicimos algo más de lo que nos correspondía en relación al porcentaje”, ha aseverado el director de OHL, en referencia por ejemplo a que impulsó a la concesionaria a tomar decisiones por su posición de “empresa referente”.

Por otro lado, no ha dudado al afirmar que todas las modificaciones del proyecto fueron “absolutamente necesarias”, a pesar de que generaron esos inconvenientes y esos problemas financieros con los bancos para los que los plazos sí eran vitales e impidieron esa disponibilidad financiera “en algún caso”. A preguntas del procurador de Ciudadanos Manuel Mitadiel, el director de OHL ha asegurado que su empresa hizo desembolsos en efectivo.

Martín de Nicolás ha lamentado la consideración peyorativa que se está dando, a su juicio, de los modificados, “una palabrita” que, según ha explicado, está “perfectamente recogida” en la Ley de Contratos de la Administración Pública por lo que se usa habitualmente conforme a la ley por cuestiones de interés público, de circunstancias sobrevenidas o por petición de la Administración, las tres circunstancias que se han dado en el caso del HUBU, según ha relatado.

En el caso concreto del modificado cero, el director de OHL ha asegurado que se debió a petición de la Administración ya que el terreno escogido para la obra, que no eligió la constructora a la que llegaron las expropiaciones hechas, ha aclarado, no reunía todas las garantías de seguridad por un problema de movimiento de tierras que podrían derivar en problemas a medio o largo plazo.

“Esto preocupó mucho a la Administración como es lógico y normal”, ha relatado el director de OHL, quien ha asegurado que no se podía admitir “bajo ningún concepto” ese elemento de riesgo por lo que la constructora colaboró con la Junta en la búsqueda de una “solución óptima” que fue la de alejar el edificio del problema lo que evitó rebajar costes de cimentación de la ladera por lo que el saldo del cambio fue “cero”.

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