Llegó a la Alcaldía de Valladolid gracias a su perseverancia y a la máxima de que gana quien puede gobernar gracias a los acuerdos y no quien recibe más votos en la cita electoral. Óscar Puente (Valladolid, 1968) asegura en esta entrevista haber ignorado los cantos de sirena de la política nacional para centrarse en encabezar el equipo de Gobierno que puso fin a veinte años de mandato de León de la Riva.

– Está cerca de cumplir ocho meses al frente del Ayuntamiento, ¿qué balance hace?

– Hasta ahora el balance global es positivo, creo que la ciudad está tranquila y contenta. Tranquila porque ha visto que, a pesar de los anuncios de algunos, no ha pasado nada negativo en la ciudad; y contenta porque lo que se está cambiando es para mejor, hay mayor sensibilidad social en el Gobierno, más cercanía, transparencia y apertura y eso lo ven bien los ciudadanos.

– ¿Qué sorpresas se ha encontrado, qué no se esperaba?

– Ha habido tres cosas que no estaban en la agenda: la relativa a la ‘confort letter’ de León de la Riva en relación con el soterramiento, la nueva pieza del caso Samaniego sobre el alquiler de naves, y el contrato de señalización horizontal y vertical. Es algo que no estaba previsto cuando llegamos al Gobierno.

Puente enseña la carta de conformidad firmada por León de la Riva.
Puente enseña la carta de conformidad firmada por León de la Riva.

– ¿Alguna espina clavada se le ha quedado ya?

– La verdad es que no, los retos que nos habíamos planteado han salido adelante. Siempre hubiéramos preferido hacer más cosas o mejor, abrir cuatro comedores en verano en vez de dos, que hubiera habido Pingüinos y no Fiesta de la Moto, o que Parellada hubiera colaborado en vez de torpedeado la celebración; o tener una oposición del PP más sensata.

– Se percibe buena relación con Toma la Palabra en el seno del equipo de Gobierno y con Sí se Puede en muchas decisiones ¿está siendo así?

– Absolutamente, las relaciones son muy buenas con ambas formaciones. En un grupo el componente personal es clave, el equipo de Gobierno es de gente de buen trato, noble, con la que es fácil entenderse. Hay una identidad política importante, no estamos en todo de acuerdo, pero en líneas generales el grado de coincidencia es amplio; la coincidencia es general y la discrepancia excepcional. Estoy muy tranquilo con el PGOU, por ejemplo, que lo está llevando Manuel Saravia, porque mi coincidencia con él sobre cómo tiene que ser el planteamiento urbanístico es muy similar. Con Sí se Puede la relación es de cordialidad y respeto, están demostrando ser gente muy razonable y hacer un muy buen trabajo en el Ayuntamiento.

– La Sociedad de Turismo puede ser uno de los puntos de fricción. Los dos grupos la criticaron mucho en la oposición. ¿Va a haber cambios?

– La Sociedad Mixta de Turismo sufrirá algunos cambios y estamos en ello. Lo que estamos viendo es que es un buen instrumento si se utiliza bien. Por ejemplo, la Sociedad se desgrava el IVA, un 21 por ciento, que cuesta más si se hace desde la Concejalía de Turismo directamente. Estamos viendo cómo acoplar el discurso a las realidades que nos hemos encontrado, y ahí tampoco veo grandes diferencias.

– ¿El año 2016 va a ser de comienzo o de consolidación de proyectos?

– En la segunda mitad de la legislatura será cuando se pueda ver más nuestra actuación, tenemos casi cuatro años por delante, empezamos con energía, queríamos hacerlo todo pronto pero hay tres años y medio por delante y la actuación la marcarán los presupuestos, cuando vayan siendo completamente nuestros se notará más. Ahora estamos introduciendo matices, cambiando el rumbo en algunas cosas, pero cogerá más cuerpo hacia el final del mandato que es cuando se podrá hacer una valoración de lo que este Gobierno ha supuesto para la ciudad.

– ¿Le preocupa que el soterramiento se convierta en un leitmotive de frustraciones?

Con los vecinos de Pilarica en la inauguración del AVE a León.
Con los vecinos de Pilarica en la inauguración del AVE a León.

– Bueno, lleva siendo un nicho de frustraciones casi veinte años. No ha avanzado y tiene un componente de frustración grande. Ahora estamos en un punto muy complicado, casi una tormenta perfecta, tenemos un problema de financiación a corto plazo, un Gobierno de España en situación de interinidad que tampoco toma decisiones y tenemos problemas de tipo jurídico con la deuda. La situación es muy compleja pero confío en que seamos capaces de ir encontrando alguna salida.

– ¿El color político que acabe teniendo el Gobierno central puede influir en el devenir del proyecto?

– Debería dar igual, pero la experiencia nos dice que hay cosas que no están funcionando. Se ve también en la Ciudad de la Justicia, el planteamiento municipal es razonable, más aún cuando el Ministerio apenas ha impulsado el proyecto. Hubiera sido deseable un poco más de cooperación y colaboración. En el caso del soterramiento seguimos pendientes del traslado de talleres que es algo que depende del Gobierno. En el caso de Pilarica las cosas se hubieran tenido que hacer mejor; o el empujón que hace falta para el Polígono Agroalimentario. No oculto que tengo mucha esperanza en que el Gobierno que salga adelante sea uno presidido por Pedro Sánchez, y que sea un Gobierno con el que se pueda dialogar y colaborar más estrechamente.

– En su biografía de Twitter pone que “no hay nada más grande” que ser alcalde de su ciudad. ¿Sigue sin pensar en ser ministro o tener un cargo nacional?

– Es la verdad, soy bastante transparente para eso. Soy alcalde de Valladolid, es para lo que he luchado durante muchos años. He podido ser diputado nacional, he tenido esa posibilidad, también la de ser procurador en las Cortes, y siempre he dicho que no, que mi objetivo era la responsabilidad municipal. Esto no lo cambio por nada. Mi objetivo ahora es cerrar esta etapa de la manera más positiva para los ciudadanos y volver a ser candidato en 2019 para intentar repetir otros cuatro años más de Gobierno. En un horizonte razonable de tiempo, que es en el que uno puede hacer planes, mi único objetivo es la alcaldía de Valladolid y la ciudad. No cambiaría la alcaldía de Valladolid por un ministerio, creo que es mucho más bonito ser alcalde de tu cuidad que ministro.

 

VIDA PERSONAL

– ¿En qué ha cambiado su vida personal desde que es alcalde?

– No ha cambiado en nada porque me he propuesto no cambiar, sigo yendo solo por la calle, sin escolta; trato de hacer vida normal, lo que pasa que ya no es tan normal, ir por la calle es más difícil sin que te pare la gente, ir a un restaurante o a tomar algo, la gente se acerca y, en general, de manera muy agradable. Mucha gente te plantea sus problemas o necesidades, pero con educación y buenas maneras. Hay mucha gente que me dice, “no te he votado pero me gusta cómo lo estáis haciendo”. Lo que más noto es la pérdida de intimidad, de cierta tranquilidad personal, pero también está siendo algo muy bonito al recibir el cariño de la gente.

– ¿Sigue usando la bici?

– Voy mucho menos, sigo usando la bici, pero la agenda es complicada, cuando tengo que ir a tres o cuatro sitios diferentes en una mañana es imposible. Utilizo un coche eléctrico cedido por Renault, que no le cuesta nada al Ayuntamiento. La bici la uso si no tengo salidas un día y vengo al Ayuntamiento, o para ir a comprar, para cosas más de la vida personal.

– Suele decir que antes un grito se convertía en un susurro y que ahora le pasa lo contrario, algo que se magnifica con el uso de las redes sociales.

– Antes, cuando estábamos en la oposición, mucha gente nos decía, “no se os oye”, y yo siempre pensaba, si supieras el trabajo que lleva eso detrás para que trascienda un poco. Ahora pasa lo contrario, se me oye mucho y, a veces, lo que no debería, hay que tener mucho cuidado lo que se decide porque el más mínimo desliz se magnifica y se convierte en un problema. El problema en las redes sociales es que se pierde el contexto y eso a veces distorsiona algunos mensajes también.

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