La Junta, optimista con el crecimiento económico de la Comunidad

Pilar del Olmo ha asegurado que Castilla y León va por mejor camino que la previsión.

Pilar del Olmo, consejera de Economía y Hacienda. Fotografía: Europa Press.

La consejera de Economía y Hacienda, Pilar del Olmo, ha augurado que la economía de Castilla y León crecerá en 2016 por encima del 2,7 por ciento previsto por la Junta para este año –así está contemplado en el presupuesto de este ejercicio– y ha considerado también que la desaceleración que prevén todos los analistas para 2017 no será tan grande.

Vamos por mejor camino que la estimación, que se puede superar”, ha asegurado la consejera en la presentación este lunes de los datos de la Contabilidad Trimestral de Castilla y León correspondientes al tercer trimestre del año que sitúan el crecimiento del PIB en el 3 por ciento, cuatro décimas menos que en el trimestre anterior –3,4 por ciento–, y dos décimas por debajo de la media nacional, aunque por encima de la media europea. Por su parte, la variación intertrimestral ha pasado de un 0,9 a un 0,3 por ciento en este periodo.

Del Olmo ha recordado a este respecto que la economía regional siempre se suele resentir en el tercer trimestre del año por la caída de producción del sector industrial y, tras constatar el crecimiento del sector manufacturero en este periodo, ha achacado la ralentización del PIB a la industria extractiva, que se ha comportado “muy, muy, muy mal” con el ejemplo concreto del carbón, sin producción en los meses de julio y septiembre, y de la caída de las térmicas, a diferencia del verano de 2015 cuando sí hubo compra de carbón y producción térmica.

En concreto, las ramas energéticas decrecieron el 10,5 por ciento interanual (-2,7 por ciento en el segundo trimestre), por la mayor contracción del suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado así como de las ramas extractivas en este periodo.

Dicho esto, la consejera ha considerado que estos datos tendrán un “mejor reflejo” en el cuarto trimestre a lo que ha sumado el “buen pulso” de la demanda interna para concluir que la economía de Castilla y León podrá superar esa previsión inicial de 2016 donde no ve motivos para la preocupación a pesar de que se registrará una “ligera desaceleración” respecto al año 2015 que “fue muy bueno”.

De cara a 2017, Del Olmo ha insistido en que no hay motivos para pensar que va a ir peor que lo augurado para recordar que muchas veces se han superado las previsiones que sitúan ese crecimiento en una horquilla entre el 1,9 y el 2,2 por ciento, según los distintos analistas.

Muchas incertidumbres

No obstante, la consejera no ha ocultado que en estos momentos hay “muchas incertidumbres” como las relacionadas con el nuevo gobierno de EEUU o la evolución de los precios de las materias primas que afecta “de manera importante” a Castilla y León, a lo que ha sumado las incógnitas sobre el devenir del sector primario, con mayor peso en la Región.

Entre los principales datos de la contabilidad trimestral del tercer trimestre, Del Olmo ha significado la evolución del empleo, con un incremento interanual del 4,5 por ciento y un repunte de 1,9 puntos respecto al trimestre anterior, lo que suma 44.507 empleos medidos en puestos de trabajo a tiempo completo. Los incrementos se registran en todos los sectores productivos con la excepción de la construcción, que ha caído un 7,4 por ciento –9,5 por ciento más en agricultura, 9,4 por ciento más en industria y 4,2 por ciento más en servicios–.

Desde la perspectiva de la oferta, durante el tercer trimestre de 2016 se produjo un mayor crecimiento del Valor Añadido Bruto de los servicios y de la construcción y una desaceleración del sector primario y de la industria.

En el caso concreto del VAB del sector primario de Castilla y León registró una variación interanual del 5,4 por ciento (5,5 por ciento en el periodo anterior), con un crecimiento de la producción agrícola y un decremento de la ganadera, frente al aumento anotado en el trimestre precedente en este caso.

Por su parte, el VAB de la industria creció un 1,5 por ciento frente al 5,7 por ciento del periodo anterior como consecuencia de esa mayor contracción del VAB de las ramas energéticas y de la desaceleración de las ramas manufactureras. Por su parte, las ramas manufactureras presentaron una variación anual del 3,3 por ciento en este trimestre, inferior a la reflejada en el anterior (7 por ciento), debido en este caso a una menor aportación de las ramas de material de transporte y alimentarias y a la contribución negativa de otras ramas como las de industria química y metalurgia y productos metálicos.

Según los datos aportados por la consejera, el sector de la construcción anotó una moderada aceleración en el tercer al pasar del 1,5 por ciento al 1,7 por ciento por una mayor actividad de la edificación residencial y no residencial y de la obra civil.

En el caso del VAB del conjunto del sector servicios reflejó en este tercer trimestre un mayor aumento respecto del anterior periodo (3,4 por ciento y 2,9 por ciento, respectivamente), al registrarse un crecimiento superior en sus dos componentes. En los servicios de mercado la variación anual fue del 3,8 por ciento (superior al 3,2 por ciento del trimestre precedente).

Por su parte, el VAB de los servicios no de mercado creció el 2,2 por ciento (2 por ciento en el periodo anterior).

Por otro lado y desde el punto de vista de la demanda, en el tercer trimestre de 2016 se elevó una décima la aportación de la demanda interna al crecimiento del PIB respecto del periodo abril-junio con 3,6 puntos porcentuales aunque la contribución del sector exterior fue negativa.

En concreto, el sector exterior presentó una aportación negativa de 0,6 puntos porcentuales al crecimiento del PIB en el tercer trimestre (cero puntos porcentuales en el anterior) por la desaceleración de las importaciones totales, que se situaron en el 1,1 por ciento frente al 5,1 por ciento del periodo abril-junio, y, en mayor medida, de las exportaciones totales (0,3 por ciento y 5,2 por ciento, respectivamente).

Mientras tanto, el gasto en consumo final se incrementó el 3,8 por ciento entre julio y septiembre, más que en el segundo trimestre (3,5 por ciento), por el mayor aumento del gasto del sector de las Administraciones Públicas (4,5 por ciento y 2,2 por ciento respectivamente) frente al menor crecimiento del consumo final de los hogares (3,5 por ciento y 3,9 por ciento respectivamente).

Finalmente, en cuanto a la formación bruta de capital fijo anotó un crecimiento interanual del 2,5 por ciento, menor que el 3,2 por ciento del periodo anterior, por la desaceleración de la inversión en bienes de equipo que creció un 4,2 por ciento interanual (6,2 por ciento en el trimestre precedente).

Por su parte, la inversión en construcción registró en este trimestre una tasa de variación del 1,4 por ciento, dos décimas más que el anterior. Por último, la variación de existencias mantuvo un efecto neutro sobre el incremento del PIB.

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