La Junta declara la plaga de topillos en siete zonas

Aplicará medidas específicas como quemas de rastrojos y rodenticida

Guaridas de los topillos.

La Junta de Castilla y León ha declarado plaga de topillos en siete zonas concretas de la Comunidad Autónoma en las que se ha detectado una población de roedores “superior a lo normal” que, según ha aclarado la portavoz y consejera de Agricultura y Ganadería, Milagros Marcos, no tiene “nada que ver” con la situación que se vivió en 2007.

Según ha explicado la portavoz, la decisión de declarar oficialmente la existencia de topillos campesinos en siete de las 59 zonas de la Comunidad -Campos, Pisuerga, Esla-Campos, Sahagún, Tierra de Campos, Campos-Pan Peñaranda de Bracamonte- busca poder adoptar “medidas excepcionales” para controlar el repunte de roedores en la época del invierno para evitar más problemas de cara a primavera y para que la plaga no se extienda a otras comarcas.

Para ello, la Junta de Castilla y León podrá en marcha una serie de medidas fitosanitarias específicas, que han recibido el visto bueno de los grupos de expertos vertebrados perjudiciales en agricultura de las comunidades autónomas y del Gobierno de la nación, que incluyen el arado profundo en las parcelas, la quema de rastrojos, el control biológico de la plaga y la utilización de sistemas de trampeo y producto rodenticida.

Según ha precisado la consejera, el repunte de la población de topillo campesino afecta principalmente a cinco de las siete zonas declaradas por la Junta -Campos, Esla-Campos, Tierra de Campos, Campos y Peñaranda de Bracamonte- donde se podrán aplicar las quemas de rastrojos o el uso de rodenticidas que ha autorizado el grupo de expertos.

La Junta informará a los titulares de las explotaciones afectadas sobre las prácticas y recomendaciones básicas de manejo agrario que puedan prevenir los riesgos que los topillos implican para sus cultivos donde se deberán llevar a cabo prácticas de cultivo limitantes para el desarrollo de las poblaciones de estos roedores, como el laboreo de terreno o las rotaciones con cultivos poco favorables a la plaga.

Además, se deberá mantener limpia la cubierta vegetal en vías de dispersión (cunetas, lindes, regatos, desagües) a través del uso de las técnicas necesarias, entre ellas, la quema de la cubierta vegetal, y se practicará la remoción del terreno en profundidad de parcelas abandonadas de cultivo, perdidos, barbechos, praderas, alfalfas y otros cultivos herbáceos.

Otras de las medidas permitidas son el arado profundo de los rastrojos después de la recolección de la cosecha; la quema de rastrojos en parcelas, barbechos, perdidos y otro tipo de reservorios próximos, y el control biológico a través de sus depredadores naturales para lo que se instalarán cajas nido o posaderos para rapaces en las zonas a proteger.

Por último, Milagros Marcos ha anunciado que se permitirá el uso de sistemas de trampeo que garantizará que no se vean afectadas otras especies.

La consejera de Agricultura y Ganadería ha hecho especial hincapié en que el incremento demográfico de topillos ha sido detectado a través del sistema de vigilancia y control de la población de topillos previsto en el Plan Director Contra las Plagas Agrícolas de Castilla y León a través de GPS en las parcelas por lo que se ha intensificado la vigilancia con evaluaciones extraordinarias en toda la Comunidad.

Marcos ha diferenciado las medidas específicas aprobadas ahora con la quema de rastrojos llevada a cabo desde el mes de octubre en la Comunidad dentro del plan fitosanitario para reducir el uso de productos herbicidas a través del que se han quemado más de 27.600 hectáreas de superficie agrícola de la Comunidad correspondientes a 2.378 solicitudes.

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